El PSOE de la capital vuelve a vivir otra guerra civil

Carta del director

Carmen Aguilar y Adriana Valverde.
Carmen Aguilar y Adriana Valverde. La Voz
Pedro Manuel de La Cruz
20:13 • 26 nov. 2022

Era el escenario más indeseado. El que nadie quería. Del que todos huían. Pero es al que van a tener que subirse con sus mejores armas y del que acabarán bajándose con las peor de las heridas: la de la cicatriz cruel de la división.


Como desveló Simón Ruiz el miércoles en una excelente exclusiva en este periódico, Santos Cerdán desde Madrid y Juan Espadas desde Sevilla intentaron evitar la guerra a campo abierto acordando y proponiendo la candidatura de Fernando Martínez como alcaldable. Todos estaban de acuerdo- Gómez de Celis y Juan Antonio Lorenzo también-, nadie se opondría y la herida nunca cerrada no acabaría ensangrentando la convivencia. Pero el secretario de Estado de la Memoria Democrática no aceptó el sacrificio de abandonar Madrid por la incertidumbre del resultado almeriense.


La realidad es que la batalla que se quería evitar a toda costa ha estallado con toda la virulencia propia de una “guerra civil”.



Adriana Valverde y Carmen Aguilar son dos astillas de la misma madera. Las dos militan en la misma barricada del socialismo de la capital y las dos son concejalas. Las primarias no son esta vez un duelo entre sanchistas y susanistas, es una guerra entre militantes del mismo bando.


El PSOE de la capital lleva tanto tiempo instalado en la confrontación interna que han acabado acostumbrándose y se sienten tan cómodos que alguien, algún día, podrá contar lo sucedido como ´la guerra de los cien años´.



Por encontrarle un perfil lírico a lo que ha sido, es y continuará siendo nada más que una lucha de intereses personales y rencores sin remedio entre las diferentes familias que acuden al campo de batalla cada vez que los instalados en el poder tocan el cornetín, para dotar de un lirismo inmerecido a tanto despropósito acumulado, digo, quizá lo que está pasando en la agrupación local socialista podría enmarcarse en el verso machadiano de “hoy es siempre todavía” y en el “Duelo a garrotazos” de Goya.


Los socialistas almerienses han descendido a su peor resultado en la capital y, siguiendo hoy la estela de siempre, continúan peleándose entre ellos como si no hubiera un adversario político al que enfrentarse con garantías de éxito. Lo importante para los contendientes de uno y otro bando no es ganar al PP, es vencer al enemigo interno para permanecer sentado (eso sí, sin hacer nada, ahí están los resultados de los últimos veinte años) en el despacho de la agrupación local y exhibir ese poder, inútil e inexistente, ante Madrid o Sevilla a la hora de pedir puestos en las listas electorales. Lo importante en esta lucha es quién tiene las llaves del templo, aunque el templo se hunda.



Nadie conoce cómo acabará la batalla. Pero a la vista de que la “tregua” de dos meses decretada en septiembre para que no se produjera la sangría de unas primarias ha


fracasado, y tras la confirmación de que Adriana Valverde y Carmen Aguilar han decidido salir al campo de batalla, lo único seguro es que el PP, como Nerón, continuará tocando la lira mientras contempla el incendio que acorrala a su adversario con la indisimulada satisfacción de ver que las llamas las han encendido los mismos que se están abrasando.


El PP seguirá tocando la lira. Y algunos dirigentes del PSOE instalados en su zona de confort, también.


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