Las dos realidades de Almería que PP y PSOE niegan
Carta del director

Agua y AVE, los dos retos de la provincia
Sostiene Ginés Morata, el investigador almeriense Premio Príncipe de Asturias, que la vida es una acumulación de azares, y canta Serrat en una de sus canciones más delicadas que “fue sin querer, (pero) es caprichoso el azar”; un azar que ha posibilitado que los dos grandes retos de la provincia en el año que acabamos de traspasar su umbral estén encabezados por la misma letra y liderados por dos gobiernos distintos. Agua y AVE, dos desarrollos que en 2026 recorrerán una travesía vital para el futuro inmediato de la provincia y sobre los que no hay que bajar la guardia
Las maldiciones que han marcado la historia de Almería se resumen, como un evangelio laico en dos condenas: la sequía que ha asolado campos y rastrojeras con impiedad y la ausencia (o, quizá mejor, la presencia) de conexiones por ferrocarril con (casi) el resto del mundo que, más que acercarnos, nos han alejado.
Ignorados por el Dios de la lluvia y olvidados por los dioses profanos de la política estas dos maldiciones están comenzando a ser desterradas. Dos portadas en digital y papel de este periódico con apenas 24 horas de diferencia avalan la certeza, ya sí imparable, de este destierro.
La primera, publicada el domingo pasado, recogía la declaración del consejero Fernández Pacheco en la que sostenía que “Ni una comarca de Almería se ha quedado sin obras de agua”. La segunda abría portada 24 horas después y señalaba “Un millón de euros diario para impulsar el AVE de Almería”. ¿Es o no caprichoso el azar? Agua y AVE, Junta y Gobierno central. Dos reivindicaciones distintas, dos gobiernos distantes y una realidad verdadera: los dos están cumpliendo con su obligación con esta provincia en estas dos grandes líneas de actuación.
Ya sé, ya sé que los ayatolás de una y otra barricada gritan y gritarán desde sus púlpitos que el adversario no está cumpliendo con las inversiones o el ritmo no es el deseado. Una acusación cuyo eco les regresará en el mismo tono airado y del mismo tenor sectario con que ellos lanzan su propia consigna. No les hagan caso. Sus mentiras están pagadas por el sectarismo o la nómina a fin de mes (o por las dos cosas). El vaso puede verse medio lleno o medio vacío. Lo que no pueden pretender los trompetistas remunerados de esta orden de predicadores es que creamos que su vaso está lleno y el del adversario vacío.
Porque la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.
Y la verdad es que en el último año la provincia, como sostenía el consejero Pacheco, ha avanzado en el camino hacia un ciclo integral del agua que está siendo seguido por las otras siete provincias andaluzas. Otro ejemplo más de que Almería tiene más perfiles de liderazgo de lo que muchos almerienses ensimismados en el pesimismo creen. Y como no hay mejor soporte para las opiniones que los datos, ahí van. Durante 2025 y en un informe actualizado a 14 de enero de 2026, es decir, el pasado miércoles, en obras hidráulicas finalizadas en diez municipios de la provincia se han invertido 50 millones; están en ejecución 60 millones en nueve municipios y se encuentran en fase de licitación obras por 28 millones en ocho municipios. Esta es la realidad. Fin de la cita.
Desde la otra orilla del río, nadie puede negar que el ministro Puente también acierta cuando afirma que en las obras en el AVE que nos unirá con Murcia se ha invertido más de trescientos millones el pasado año, una cantidad- y esto es los más importante, lo más incuestionable-objetivada en las certificaciones de obra. Reitero: certificaciones de obra, documentos oficiales firmados por técnicos- técnicos, no políticos- que acreditan el avance real- real, sí- de la obra. Fin de la cita.
Estos son los datos objetivos. Lo premeditadamente subjetivo es el maniqueísmo simplificador por el que circula la discrepancia política y que, intencionadamente, está acercando a la clase política a asumir posiciones de francotiradores irritados para los que el desvarío permanente del acoso importa más que la sensatez del argumento razonado.
De lo que no se dan cuenta los políticos que practican el acoso como táctica y la acumulación de acosos como estrategia es que, además de mostrar su fanatismo, lo que están provocando entre los ciudadanos que asisten al espectáculo es un clima de hastío tan intenso que les acabará acercando cada vez más al abismo de las proclamas antisistema y, ese despeñadero tan democráticamente irresponsable, solo lleva al pozo del populismo.
Lamento decepcionar a los amantes de las emociones fuertes, pero yo prefiero el aburrimiento de la política austriaca a la excitación de la algarabía venezolana.