El esparto, su historia y su mundo ya son Patrimonio Cultural Inmaterial

La declaración persigue proteger esta actividad ante el peligro de su desaparición

Tejer esparto es algo que ya casi solo saben hacer los mayores.
Tejer esparto es algo que ya casi solo saben hacer los mayores. La Voz

La cultura del esparto es un elemento milenario esencial de la identidad cultural española, como en zonas de Andalucía, entre ellas Almería, que ha estado vinculado con los sistemas productivos y del trabajo, “pero que ha trascendido más allá, abarcando la esfera ideológica. De ahí que esta cultura se haya reflejado en la toponimia, en las jergas profesionales, en los refranes, proverbios, dichos y demás manifestaciones del patrimonio cultural español”.


Estos son algunos de los argumentos planteados por el Ministerio de Cultura y que han llevado a que el Consejo de Ministros haya declarado la ‘Cultura del Esparto’ Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. De esta forma se resuelve el expediente elaborado por el Ministerio y que justifica la medida “por la necesidad de protegerla la cultura del esparto ante el peligro inminente de su desaparición”.


A lo largo de la historia dedicarse al esparto fue sinónimo de pobreza. No obstante muchos de sus protagonistas quieren recordar “que el esparto ha quitado el hambre a mucha gente”.


Actualmente, los artesanos esparteros buscan dignificar sus ocupaciones reivindicando a las instituciones el reconocimiento público que merecen su labor y sus valiosas aportaciones en los ámbitos culturales, sociales, económicos y ambientales.


Precisamente, esta declaración pretende impulsar los valores cultural e identitario, económico, social y ambiental de esta actividad. Culturalmente va a significar un incremento indiscutible del grado de identificación colectiva que profesan los distintos sectores de las comunidades esparteras hacía el desarrollo de unas actividades que reclaman dignificar, resaltando sus valores culturales por medio de su reconocimiento público.


Socialmente será importante porque va a animar a sus miembros más dispersos a interrelacionarse, incidiendo de manera muy positiva en la cohesión del conjunto de sus comunidades. Además permitiría trabajar en zonas rurales castigadas por el paro, frenando la emigración y contribuyendo al desarrollo sostenible.


Temperaturas de -20º a +50º

Los ecosistemas esparteros juegan un papel es absolutamente decisivo allí donde se necesita frenar la erosión y la pérdida de suelos y luchar contra el avance del desierto. Estas plantas son capaces de sobrevivir a temperaturas de entre -20º y +50º y de soportar prolongados periodos de sequía. Las matas de esparto crean un microclima que da sombra y humedad en verano, calor y abrigo en invierno, siendo un refugio para pequeños animales.


Desde el punto de vista ambiental, va a impedir la fosilización de sus paisajes ante el abandono de su uso y va a sensibilizar a la población en general sobre los valiosos servicios que los espartizales rinden a la sociedad, en especial contra los efectos de la desertización y el calentamiento global.


Por último, en cuanto al aspecto económico, va a representar un revulsivo capaz de estimular y regenerar las actividades artesanales y empresariales relacionadas con el aprovechamiento de esta fibra.


La Guerra de Secesión Americana

El esparto es uno de los materiales más empleados desde la antigüedad para la elaboración de muchos objetos de uso común. El aprovechamiento de esta materia prima por el hombre ha configurado el paisaje del sudesteespañol y en Andalucía, la provincia de Almería es un claro ejemplo de ello.


Según recoge el informe ‘El paisaje cultural: el esparto en Almería’, de Cristina Isla Palma y editado por la Delegación de Cultura, en esta provincia, el uso y cultivo del esparto constituyó un factor importante en su economía durante todo el siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX.


Hasta 1862 el esparto sólo se empleaba para la fabricación de objetos utilizados en labores tradicionales y domésticas y de cuerdas para las artes de pesca. Por eso, los montes poblados de esparto se consideraban eriales, debido a su escaso interés económico.


Pero la Guerra de Secesión Americana (1861-1865) fue determinante en la cotización de esta materia prima. En aquel momento Estados Unidos era el mayor exportador de algodón, usado en la fabricación de textil y de papel. Ante su carestía por la guerra, los fabricantes buscaron otro producto para abastecer los mercados europeos, y encontraron el esparto.


La subida de su precio revalorizó las tierras y la explotación que se hizo del producto convirtió los yermos espartizales en ricas zonas de cultivo. Pero la generalización del uso de la fibra sintética provocó a partir de los años 60 del pasado siglo el hundimiento generalizado de la industria manufacturera espartera. En la actualidad su cultivo está prácticamente abandonado y sólo se recolectan pequeñas cantidades para objetos de decoración.


 

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