Jesús Aceituno: “Calar Alto ha sido, es y será el mejor cielo de Europa”

Este enclave se convertirá en apenas dos meses en el Centro Astronómico Hispánico andaluz

Una de las imágenes más identificables de Calar Alto. Foto: Fernando Cuadrado
Una de las imágenes más identificables de Calar Alto. Foto: Fernando Cuadrado La Voz

Hace unos días, concretamente el pasado 8 de octubre,  se escenificó el compromiso adquirido por el Gobierno andaluz para pasar a formar parte del consorcio que rige los destinos del Centro Astronómico Hispano Alemán de Calar Alto. El Centro dejará de llamarse así el día 1 de enero cuando el Instituto Max-Planck-Gesellschaft abandone el 50% del accionariado del que se hará cargo la Junta de Andalucía a partir del primer día del año que viene.


Una de las cuestiones anecdóticas de este cambio será también el de su nombre que, aunque aún no es oficial, podría pasarse a llamar Centro Astronómico Hispánico de Andalucía para seguir conservando sus iniciales CAHA.

Compra a los alemanes 

La integración de la Junta de Andalucía  se va a realizar del siguiente modo. Lo hará mediante la adquisición “a título gratuito” de las participaciones del socio alemán, el 50% del total, ante su salida anunciada hace ya unos años para el próximo mes de diciembre de este año 2018.


La decisión, de formar parte del “accionariado” según afirmó el Gobierno andaluz ha conllevado  “numerosas reuniones” previas al acuerdo que se han venido manteniendo “desde el año 2016 entre la Junta de Andalucía y el CSIC, que desembocaron en un memorando de entendimiento firmado en marzo de este año para colaborar en la viabilidad del centro”. Ambas instituciones han decidido mantener la modalidad de agrupación de interés económico por ser “la que mejor se adapta a una sociedad con dilatada experiencia y demostrada capacidad científica e investigadora, además de la alta especialización que requiere la gestión del observatorio”.

Situación actual

La historia comienza hace años. De hecho, la primera reseña histórica “que data del año 1879 cuando el general Ibáñez, en la Tetica de Bacares estableció un punto de observación”, luego ya en los años 70 se eligió la Sierra de los Filabres para que la sociedad alemana Max-Planck instalara telescopios para observación.


Aquello llevó nueve años de trabajo hasta que, en 1984, se terminaron de construir. El Observatorio “está considerado como una figura singular ICTS”. Se trata de instalaciones “muy específicas con enorme relevancia científica que han sido consecuencia de mucho trabajo”, señala el director de Calar Alto, Jesús Aceituno.


Recuerda que “todos los programas de observación son siempre colaboraciones internacionales” y que el mayor telescopio en la Europa continental esta aquí. De ahí “la apuesta que pasa por integrar también a las universidades andaluzas con la entrada de la Junta de Andalucía porque se establecen convenios y se involucra a los estudiantes”. Se busca “poder hacer una Escuela de Astronomía propia en Andalucía”. Aquí, en Calar Alto, se combinan informática, estadística, matemáticas, óptica, ingenierías... Calar Alto ejecuta unos 50 programas al año “con dos especiales para nosotros, principalmente ‘Carmenes’ que es un programa estratégico que así lo seguirá siendo porque colaboran 11 instituciones internacionales y utiliza el 80% del tiempo de trabajo de este telescopio”. Y es que el Observatorio “no solo es el telescopio más grande, hay otros en los que se trabaja y todos los datos que se toman son para evaluar y lo podemos hacer con el número de publicaciones” que se realizan gracias a trabajos salidos de estas instalaciones.


Integrado en el tejido español de la astrofísica

El Observatorio de Calar Alto “está plenamente integrado en el tejido español de la astrofísica”, según han afirmado diferentes administraciones públicas. Además de obtener datos para universidades y centros de investigación andaluces y de todo el país, también mantiene acuerdos para el uso de sus infraestructuras con instituciones como el Observatorio Astronómico Nacional, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, el Instituto Andaluz de Astrofísica o la Agencia Espacial Europea. Cuenta con tres telescopios con aperturas de 1.23 metros, 2.2 metros y 3.5 metros. Y un telescopio de 1.5 metros, también localizado en la montaña de la Sierra de los Filabres, que es operado bajo el control del Observatorio de Madrid.


Es por eso que quien será nuevo socio (la Junta de Andalucía) afirme que Calar Alto  ofrece “importantes posibilidades  al mundo académico andaluz por su condición de gran laboratorio de desarrollo de instrumental de vanguardia para las escuelas andaluzas de ingeniería, especialmente en los ámbitos de la óptica, la mecánica, la electrónica y el software”.

“Un ente vivo”

El director del Observatorio, Jesús Aceituno, recuerda que “la producción que se hace aquí está más que justificada” y que un Observatorio como este “es un ente vivo y por eso debemos pensar en las ideas nuevas que se pondrán en marcha”. Los retos pasan también po construir un nuevo instrumento “con un nuevo campo de visión, por eso queremos ser referente no solo en astronomía”.


De ahí que también hayan creado una ‘isla energética’, financiada con Fondos Feder, “que bajará la factura de la luz y evitará expulsar a la atmósfera 160 toneladas de CO2”. Aceituno defiende que “podemos ser un tractor de la economía con nuestros aliados naturales y las universidades andaluzas que pueden marcar la diferencia y podamos empezar a hablar de una marca de astronomía andaluza”.


Solo 32 personas trabajamos allí y “hay que poner en valor todo el trabajo de la plantilla. Hemos sido capaces de superar la peor crisis de nuestra historia”, afirma Aceituno.


‘Carmenes’ y cómo detectar exoplanetas

El Observatorio está considerado como la principal infraestructura de astronomía observacional en la Europa continental. Por eso, las instalaciones de Calar Alto son actualmente “una referencia mundial tanto por los telescopios y la instrumentación de vanguardia como por la calidad del cielo en su emplazamiento de la Sierra de los Filabres”.


En ese sentido, las administraciones públicas (la última en hacerlo fue la consejera de Conocimiento, Investigación y Universidad de la Junta de Andalucía, Lina Gálvez), destacan que “la labor tecnológica que desarrolla el Instituto de Astrofísica de Andalucía es puntera, como queda patente con la instrumentación que posee y que refleja en proyectos como ‘Carmenes’ o ‘Panic’. ‘Carmenes’ emplea la técnica de velocidad radial, que busca diminutas oscilaciones en el movimiento de las estrellas generadas por la atracción de los planetas que giran a su alrededor, según señalan desde Calar Alto.


Y lo hace “en torno a estrellas enanas rojas (o enanas M), más pequeñas que nuestro Sol, que ofrecen las condiciones para la existencia de agua líquida en órbitas cercanas y en las que, a diferencia de las de tipo solar, podemos detectar las oscilaciones producidas por planetas similares al nuestro con la tecnología actual. es un instrumento único en el mundo, tanto en precisión como en estabilidad, cualidades indispensables para medir las pequeñas variaciones de velocidad que un planeta produce en las estrellas”.


 

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