Continúa el miedo en la Urbanización de Roquetas: fuerzan la puerta de un bar y queman objetos
El establecimiento, cerrado por miedo tras una brutal agresión al propietario y amenazas reiteradas, ha amanecido vandalizado

Los daños ocasionados en La Taverna en la Urba de Roquetas de Mar.
El miedo sigue creciendo entre los vecinos de la Urbanización de Roquetas de Mar y especialmente entre los propietarios y trabajadores del bar 'La Taverna'. Este miércoles 21 de enero por la mañana, apenas unas horas después de que se hicieran públicas en LA VOZ las agresiones, amenazas y la situación de inseguridad que denuncian desde hace semanas los vecinos, a causa de un supuesto agresor de unos 48 años y de origen lituano que frecuenta la zona desde la pasada nochevieja, el establecimiento amaneció con nuevos daños en su interior.
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Marina Ginés
El bar, propiedad de Iván, permanecía cerrado temporalmente debido al temor de los dueños y del personal tras una cadena de episodios violentos atribuidos, según denuncian, a un mismo individuo. Al acceder al local, Iván y su mujer encontraron la puerta forzada, servilletas quemadas repartidas por toda la barra y bebidas vertidas por el suelo y el mobiliario, lo que interpretan como un acto intimidatorio más.

La puerta de La Taverna estaba forzada.
La Guardia Civil ha acudido este miércoles al lugar de los hechos, para tomar atestado de lo sucedido, y el propietario ha anunciado que interpondrá una nueva denuncia por estos hechos. “Tenemos ya una orden de alejamiento y aun así seguimos viviendo con miedo. Queremos que lo metan en prisión porque nos sentimos totalmente indefensos”, lamenta Iván.
Estos nuevos daños se suman a una preocupante sucesión de incidentes denunciados en las últimas semanas. El propietario del bar sufrió anteriormente una grave agresión con una barra de hierro, que le provocó la fractura del brazo y obligó al cierre del local. Además, vecinos y trabajadores relatan amenazas constantes, la presencia del individuo portando armas blancas y un comportamiento violento y desafiante, incluso incumpliendo presuntamente una orden judicial de alejamiento.

Algunos daños provocados en el bar.
Iván, su mujer y los trabajadores han querido dejar claro que no existe ningún vínculo ni relación personal ni de ningún tipo con el supuesto agresor. “Simplemente empezó a venir al bar y su actitud fue empeorando sin motivo alguno, hasta llegar a la agresión física”, explican. No descartan que pueda tratarse de una persona con problemas de salud mental, aunque insisten en que eso no justifica la falta de protección que sienten.
Los vecinos de la zona aseguran vivir atemorizados, evitando salir a la calle y sin saber qué medidas tomar ante una situación que consideran insostenible. Reclaman una respuesta urgente y eficaz para evitar que se produzcan nuevas agresiones.