“Mi general, Tejero está preparando algo”

El general almeriense Andrés Cassinello, previno a Cesid sobre la conspiración del 23-F

El Rey Juan Carlos saluda al general almeriense Andrés Cassinello en un acto oficial
El Rey Juan Carlos saluda al general almeriense Andrés Cassinello en un acto oficial La Voz

Pocas personas en España conocen tan bien los detalles de la intrahistoria del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 como el general almeriense Andrés Cassinello. Hace 40 años, Cassinello era jefe de la Segunda Sección de Estado Mayor de la Guardia Civil, y un militar conocedor y defensor de los valores de la democracia que trabajó intensamente por hacer posible la Transición.


Antes del 23-F, había sido el encargado de detener al teniente coronel Antonio Tejero, tras conocer que conspiraba para dar un golpe de estado (fue absuelto por un consejo de guerra). En 1981 fue de las primeras personas en tener constancia de que el golpe no había funcionado, tras mantener contacto con las comandancias de toda España. 


Cassinello ha recordado lo que vivió esos días en una entrevista -una de las pocas que ha concedido en su vida- publicada este pasado domingo en el diario ABC por Almudena Martínez-Fornés. He aquí un extracto. 



Sospechas sobre Tejero

“Unos días antes del 23-Fentré en el bar de oficiales de la Dirección General de la Guardia Civil y encontré a Tejero con el capitán Abad, que era otro de los que participaron en el golpe. La cara de Tejero y del capitán Abad cuando me vieron entrar eran un poema, de terror. Creían que iba a detenerlos. Subí a ver al director general (Aramburu) y le conté: “Mi general, Tejero está preparando otra cosa. No sé qué es”. El jefe del Grupo de Investigaciones de la Guardia Civil, que estaba presente, me llevó la contraria: “Que no hombre, que no. Eso es una tontería. Si le conozco yo. No está metido en nada”. 



La conspiración

“Me fui al Cesid a ver a Calderón (Javier) y le dije: “Tejero está preparando algo”. En aquel momento Calderón no me dijo nada, pero después publicó un libro en el que señala: “Cassinello no se dio cuenta de que también mis medios de investigación eran guardias civiles”. Posiblemente, si en vez de irme a ver a Calderón, yo me hubiera ido a la Policía o al director de la Seguridad del Estado, aquello se hubiera parado. Pero no lo hice, me equivoqué”. 


El 23-F

“Ese día un sobrino me llamó para avisarme de lo que estaba pasando en el Congreso. En seguida supe que era Tejero. Me fui a la Dirección General de la Guardia Civil y el general Aramburu, antes de salir, me ordenó que llamara a todas las Comandancias y dijera a los mandos que la acción de Tejero era exclusivamente de Tejero. Al principio, las líneas telefónicas estaban colapsadas. Cuando ya conseguí línea, no había manera humana de hablar con el jefe de la Comandancia de Valencia. Se me ponía el jefe del Tercio y me decía que él era administrativo y que no sabía nada. Yo le dije: “Pues dile a Quintiliano que se ponga o mañana voy y le corto los huevos”. Y se me pusieron Quintiliano y el general de la zona, Hermosilla, que me dijo: “Cassinello, estás equivocado. Todo está pactado y Armada será nombrado presidente del Gobierno”. Yo le convencí de que el equivocado era él”. 


Los tanques en la calle

“Cuando Tejero dio el golpe, las tropas ya estaban en la calle. Milans del Bosch las había sacado por la mañana con el pretexto de que era un ensayo de la operación Diana (plan de alerta de las Fuerzas Armadas). Salieron tres compañías: una de carros, un escuadrón de Caballería y una compañía de Infantería. La operación Diana también se utilizó en Madrid como pretexto para sacar de los cuarteles las tropas de la División Acorazada. Pero se enteró Quintana Lacaci, llamó los generales de la brigada y les devolvió a los cuarteles, porque quien tenía que haber declarado la operación Diana no era el general de la División sino el propio capitán general. Las tropas obedecieron”. 


El papel del Rey Juan Carlos

¿Pensó que el Rey podía estar detrás? “No. Me parecía un disparate, inconcebible. Mis conversaciones con Zarzuela fueron con el coronel Gómez López, que había sido segundo jefe de Estado Mayor en la Guardia Civil. A lo largo de la noche, cada vez que tenía una noticia, hablaba con él”. “Fue definitiva la intervención del Rey. En los cuarteles estaban pendientes de su discurso y, con eso, se acabó todo”. “El Rey quería ser Rey de todos los españoles y no entraba dentro de sus cálculos que se produjera un golpe de estado para cambiar un Gobierno”. 


El fracaso del golpe

“Había mucha gente que simpatizaba con el golpe, pero hasta el punto de querer meterse dentro de él, no. No se nos confía a los militares las armas para quitar o poner gobiernos. Una vez Gutiérrez Mellado me dijo que sublevarse era muy difícil, y él se había sublevado en el 36. El 23-F había mucha gente encendiendo velas a Santa Rita y pidiendo: “Que esto salga bien”, pero a la hora de ir para adelante, no fueron. El general Pedrosa me decía: “Mira, Cassinello, a mí me vienen muchos retirados amigos míos y me dicen: “¿tú qué vas a hacer?” y yo les digo: “¿tú qué hacías cuando estabas en activo?”. Porque no hay nada más reservado que un militar activo, ni nada más activo que un militar en la reserva”. 


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