La Voz de Almeria

Almería

Dos errores imperdonables que impactan negativamente en el centro de la ciudad

La entrada al parking de la Puerta de Purchena es una incongruencia absoluta

Mamotreto que levantaron hace años para colocar la entrada al parking subterráneo por la Puerta de Purchena.

Mamotreto que levantaron hace años para colocar la entrada al parking subterráneo por la Puerta de Purchena.

Eduardo de Vicente
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En Almería solemos no respetar demasiado el patrimonio ni los elementos fundamentales que engrandecen nuestra ciudad y cuentan su historia. El ejemplo más monumental lo tenemos detrás del edificio de la estación de ferrocarril, cuya belleza indiscutible se vio profanada hace ya seis años con la construcción de dos edificios gigantescos a sus espaldas. Están considerados como los más altos de la ciudad, aunque por lo que realmente destacan es por ser también de los más desagradables que se han levantado en los últimos tiempos, aparte de ser de los más caros.

Lo que ahora se llama contaminación visual se puede encontrar en cualquier barrio, en cualquier esquina, pero tiene mucho mayor impacto cuando se produce en el centro de la ciudad y cuando afecta a lugares que forman parte del patrimonio sentimental de los almerienses. Si uno pasa por la Puerta de Purchena, ahora que parece que las obras se van a poder terminar algún día, se encuentra con un grosero mamotreto que hace ya algunos años levantaron como entrada al parking subterráneo. Este error imperdonable lleva ya tiempo estorbando, pero ahora se siente más su presencia tras la remodelación del escenario. La pregunta no puede ser otra que a quién se le ocurrió levantar semejante bulto en pleno corazón de Almería. Las culpas no hay que buscarlas en el padre del proyecto, sino en los responsables políticos que entonces permitieron este atropello. Hay que tener mal gusto y mala conciencia de ciudad para colocar estos simulacros de edificios que además de su fealdad indiscutible taponan la vista de edificios de gran belleza que tendrían que merecer el mismo respeto que cualquier monumento.

Por muchos retoques que se le estén haciendo a la Puerta de Purchena, por grande que sea la fuente nueva y por mucho que luzca el adoquinado y el nuevo sistema de iluminación, la presencia de este monstruo de acceso al parking ensucian el panorama y delata una incompetencia política manifiesta y también el conformismo congénito de los almerienses que no se quejan por nada, a no ser que el problema afecte directamente a la puerta de sus casas. No hay que irse muy lejos para encontrar otro de esos errores imperdonables, uno de esos tiros que los almerienses nos pegamos en nuestros propios pies y del que nadie dice una sola palabra. A escasos metros de la entrada al parking de la Puerta de Purchena, en la histórica Plaza de Manuel Pérez, más conocida ahora como la del kiosco de Amalia, nos damos de bruces con otro monstruo que constituye un elemento de contaminación visual imperdonable.

El casetón de los refugios y el kiosco que taponan la vista de la iglesia de Santiago.

El casetón de los refugios y el kiosco que taponan la vista de la iglesia de Santiago.

Se trata del edificio que levantaron para entrar a los refugios y para albergar el kiosco de bebidas que allí se ubica. En este caso nos volvemos a encontrar con un problema doblemente grave: primero por que es horroroso tanto en sus formas como en esos colores de hierro oxidado que lo adornan, y segundo, porque bloquea completamente la visión de uno de nuestros monumentos esenciales como es la iglesia y la torre de Santiago. Qué necesidad había de levantar este ‘cacharro’ en un lugar tan sagrado como la entrada a los refugios de la guerra civil. Hubiera sido mucho más sencillo buscar una solución que no impidiera la visión de los edificios que lo rodean, ya que no es únicamente la iglesia de Santiago la que se ve afectada, también las casas antiguas, de gran belleza, que han resistido en pie en esta histórica plaza de nuestro mal cuidado y peor respetado centro de Almería.

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