"Si firmaste un préstamo y después todo cambió, no eres un delincuente": la ley que puede librarte de las deudas
Charlamos con Indalborán Consulting sobre cómo volver a dormir tranquilo

María Victoria Fernández Peña, abogada en Indalborán.
Hay momentos en la vida en los que una carta del banco, un préstamo impagable o el saldo negativo de una tarjeta puede convertirse en una sombra que no te deja dormir. Personas que continúan trabajando, luchando, pagando lo que pueden y que no saben existe una respuesta legal que puede acabar con su suplicio.
La Ley de Segunda Oportunidad, reformada en 2022, permite a personas físicas, particulares y autónomos, cancelar sus deudas de forma definitiva, sin consecuencias penales y con la protección del sistema judicial. Para acogerse basta con demostrar insolvencia real, actuar de buena fe y no haberse acogido a este proceso recientemente.
En este episodio de Economía con Salidas charlamos con María Victoria Fernández Peña, abogada especializada en reestructuración y acogimiento a la Ley de Segunda Oportunidad en Indalborán Consulting, para saber qué herramientas tenemos disponibles para salir de esta situación tan dura. Puedes escuchar la entrevista en formato podcast en la web de Cadena Ser Almería o aquí abajo.
Si deseas revisar tu situación financiera con profesionales especializados, puedes contactar con el equipo de Indalboran Consulting en la calle Ángel Ochotorena, 4, entreplanta (Almería), o llamar al 950 46 20 80. Para más información puedes visitar su web www.indalboran.com.
¿De verdad una persona puede cancelar sus deudas legalmente?
Sí. Y no solo puede, tiene derecho a hacerlo.
Existe una norma concreta que lo permite: es la Ley de Segunda Oportunidad, Tras la reforma de 2022, esta ley permite a personas físicas —particulares y autónomos— cancelar sus deudas de forma legal, definitiva y sin consecuencias penales.
¿Y por qué existe esta ley? Porque incluso el legislador ha entendido que las crisis personales, familiares o empresariales no pueden pagarse con una condena de por vida. Todo el mundo puede caer, pero todo el mundo merece una segunda oportunidad.
Si un día firmaste un préstamo con la mejor intención y luego perdiste tu trabajo, o tuviste un problema grave, y no pudiste pagarlo… eso no te convierte en un delincuente. Te convierte en una persona que necesita ayuda. Y esta ley es esa ayuda.
Es el rescate a las personas.
¿Y cualquier persona puede acogerse? ¿O hay condiciones muy restrictivas?
Esto no es un privilegio para unos pocos ni algo reservado para ricos. Es una ley para ciudadanos normales y corrientes.
Eso sí, hay que cumplir requisitos básicos:
1. Ser persona física.
2. Estar en situación de insolvencia real.
3. Actuar de buena fe.
4. No haberse acogido a esta ley recientemente.
Un caso real: un transportista autónomo, con 15 años de trabajo, sufre un accidente, no puede seguir en la carretera y acumula 95.000 euros de deuda. Hizo todo lo posible por pagar su deuda, pero no fue suficiente. Hoy, gracias a esta ley, ha quedado exonerado de todo salvo una pequeña deuda con Hacienda .. que puede pagar a plazos
Volvió a empezar Literalmente.
¿Qué tipo de deudas se pueden cancelar?
Se pueden cancelar prácticamente todas: préstamos personales, créditos rápidos, tarjetas revolving, avales, deudas con bancos, proveedores, antiguos socios…
E incluso deudas con la administración pública, hasta 10.000 euros con Hacienda y 10.000 con la Seguridad Social.
Esto es importante entender… Hacienda y la seguridad social también se perdonan.
Y lo más importante: cuando una deuda se cancela, se cancela para siempre. Legalmente. Nadie puede volver a reclamarla.
¿Y cuánto dura este proceso? ¿Es largo, complicado?
Bien planteado, puede durar entre 6 y 12 meses.
Hoy, además, gracias a la reforma, podemos ir directamente al procedimiento judicial, acortando plazos.
Para el cliente no es complicado, porque nosotros nos ocupamos de todo: estudio del caso, preparamos documentación, elaboramos la demanda y acompañamiento durante todo el proceso.
Y, sobre todo, le acompañamos emocionalmente, porque esto va más allá de todos los papeleos, hablamos de dignidad, de liberación y de futuro.
¿Y qué pasa con los bienes del deudor? ¿Se lo quitan todo?
No. Ese es uno de los grandes miedos, y en muchos casos no se pierde absolutamente nada.
Esto no va de quitarlo todo. No va de castigar. Va de proteger a la persona, su dignidad y su posibilidad de volver a empezar.
Es un proceso de recuperación. Insisto la ley protege a la persona y permite incluso paralizar ejecuciones mientras se resuelve el procedimiento, sin generar más intereses ni comisiones. Todo se detiene hasta que hay una solución.
¿Qué le dirías a alguien que nos esté escuchando y sienta que ya no tiene salida?
Le diría que sí la tiene.
Hemos acompañado a personas al borde del colapso, viviendo con ansiedad, con miedo a abrir una carta o mirar el móvil. Y en unos meses, recuperan la calma, la sonrisa y la esperanza.
No eres culpable por haber caído. No eres menos por deber dinero. Pero sí eres responsable de pedir ayuda a tiempo. Y esa ayuda existe.
La Ley de Segunda Oportunidad es una herramienta legal, justa y humana, que está salvando miles de vidas.
Y es que cambiar tu vida no tiene por qué costarte más sufrimiento.