Ecodependecia y dependecina

Mar Verdejo
03:00 • 08 abr. 2017

Vamos tan deprisa en la vida cotidiana que no nos damos cuenta de la relación que tenemos con la Naturaleza. En la visita técnica que hicimos con el “Workshop” sobre semillas, de la ISTA Internacional (Association Internacional SeedTesting) y la Universidad de Almería, atravesamos el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar y cada curva en el paisaje nos llevaba de asombro en asombro y no sólo a los que eran de la otra parte del Planeta sino también a los y las autóctonos: no recordábamos en nuestra memoria una floración y vegetación tan espectacular. Los colores y texturas esta primavera, en Almería, son una explosión de gozo en los sentidos. Si tuviéramos que valorarlo: ¿Qué precio le pondríamos? 
Yayo Herrero, ingeniera, socióloga y ecofeminista, nos hace reflexionar sobre que no a todo podemos ponerle precio. Nuestra sociedad occidental ha alcanzado el siglo XXI con una gran crisis de civilización. Cada vez hay más personas conscientes de buscar caminos alternativos ante este gran deterioro ecológico, social y humano que ha sido potenciado por el modelo capitalista, en el que sólo tiene valor lo que se puede expresar en términos económicos monetarios. Lo que no tiene valor desaparece de la economía. ¿Qué valor tiene la polinización, la lactancia materna, etc? Hay bienes, como los ciclos de la vida, los minerales de la corteza terrestre, los cuerpos de las personas que sostienen cotidianamente la vida, etc. que no pueden ser valorados por este sistema capitalista agonizante. Nos olvidemos que no somos la única especie en el Planeta y que, como el resto de especies, obtenemos también alimento, energía, cobijo, minerales,...etc. por lo que somos ecodependientes. Además, como seres humanos, dependemos de otros seres humanos en diferentes momentos de nuestros procesos vitales: no sobreviríamos sin la dedicación y esfuerzo de otros seres humanos que cuidan de nuestros cuerpos que envejecen, enferman y mueren. Esta dependencia incluso está más oculta que la anterior. Se menosprecia y desvaloriza, sobre todo en las sociedades patriarcales, ya que este trabajo, de atención y cuidado, suele recaer sobre las mujeres en los espacios privados e invisibles de los hogares. No podemos seguir ignorando los límites físicos del Planeta y seguir ocultando y menospreciando los tiempos y esfuerzos necesarios para el cuidado cotidiano de la sociedad. Dependemos de la Naturaleza y de otras personas para sobrevivir, aunque creamos y/o nos hagan creer que somos autónomos. ¿A quién le ha interesado hacernos creer que existe esta autonomía? Hay que revisar nuestros esquemas mentales para rediseñar nuevos caminos por hacer como Humanidad, vivimos en un momento histórico en el que tenemos que reinventarnos y preguntarnos: ¿cómo debemos de habitar la Tierra? ¿Qué debemos de conservar para mantener la vida de las personas con sus necesidades cubiertas como el trabajo y los bienes? Para replantear este pensamiento el ecofeminismo nos ayuda a mirar el mundo desde otro lugar, como nos cuenta Yayo Herrero en “Miradas ecofeministas para transitar a un mundo justo y sostenible”. Es inevitable que nuestras sociedades tendrán que ser forzosamente más austeras en el uso de materiales y generación de residuos, la energía tendrá que ser limpia y renovable. Hay que aceptar que todas las personas somos interdependientes, y no solo en la crianza, es una condición humana el necesitar cuidados físicos o económicos e incluso emocionales aún estando sanos, felices y aparentemente autónomas. La concepción de trabajo y su concepto de crear riqueza bajo la mirada ecofeminista cambia radicalmente. La filosofía taoísta define el trabajo como “la capacidad de ser”. 
En nosotros y nosotras está el mirar con otra mirada la vida y hacer pequeñas cosas para cambiarlo. Enciendo el ordenador, abro un enlace y me quedo hipnótica escuchando la canción “Manta Ray” de Ralph &Anohni y sus imágenes bellísimas sobre la vida invisible del Planeta.





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