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Opinión

El laboratorio de La Legión supera su gran prueba de fuego: el corredor humanitario de La Desértica

La carrera de ultrafondo es un ejercicio de adiestramiento y en 2026 se trabajó en un escenario extremo

Colas en Enix para coger lo autobuses tras la cancelación de La Desértica

Colas en Enix para coger lo autobuses tras la cancelación de La DesérticaLa Voz

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La octava edición de La Desértica, la carrera de ultrafondo organizada por La Legión en la provincia de Almería, ha sido un éxito sin precedentes. Es cierto que la prueba deportiva se tuvo que suspender por culpa de las lluvias cuando solo unos pocos elegidos habían llegado a la meta, pero para entender lo positivo de La Desértica de 2026 hay que mirar un poco más allá. Hay que mirar al (otro) gran objetivo de La Desértica: la preparación de La Legión. 

La carrera atrae a miles de personas a Almería, por lo que cumple sobradamente con su función como dinamizador turístico para la provincia. Además, pone en el mapa del deporte más exigente lugares icónicos de nuestra geografía. Y todo eso está genial, por supuesto. Pero La Desértica es algo más que una prueba deportiva que reúne a casi 8.000 participantes (y a sus familiares). También es un ejercicio de adiestramiento para los legionarios.

Esta afirmación no forma parte de ninguna teoría de la conspiración ni es una manera de buscarle los tres pies al gato por el simple hecho de que haya militares de por medio. Es una realidad de la que, por cierto, Almería puede y debe estar bastante orgullosa. 

Para ser más exactos, La Desértica es un ejercicio de adiestramiento para La Legión en el que se simula la apertura de un corredor humanitario, tal y como han explicado en varias ocasiones mandos legionarios implicados en la organización de esta prueba que, en 2026, atravesaba 15 municipios a lo largo y ancho de alrededor de un centenar de kilómetros (120 kilómetros para la categoría E-bike/gravel; 110 kilómetros en la modalidad MTB; y 71 kilómetros para los marchadores a pie).

La preparación para La Legión pasa por tener ante sí un reto logístico de una enorme envergadura. Tanto es así que, para la organización de la edición de 2026 implicaba la movilización de 1.200 legionarios y más de 170 vehículos militares, cifras a las que hay que sumar las de otros 300 profesionales de otras ramas, especialmente vinculados a los servicios sanitarios y a la seguridad en el entorno del recorrido.

Además, se instalan 18 puntos de avituallamiento en los que los participantes disponen de 35.000 litros de agua y 15 toneladas de alimentos, siendo el 80% de proveedores locales. El compromiso social de La Legión pasa por que no se tire nada de esa comida, por lo que el excedente ya se ha entregado al comedor social 'La Milagrosa'.

Y, de repente, el caos en La Desértica

Entre tantas cifras, cabe preguntarse por qué ha sido un éxito la edición pasada por agua del pasado sábado. Y la respuesta está, precisamente, ahí. En el caos. 

Si lo que ensaya La Legión es la creación de un corredor humanitario, el despliegue de medios en una zona amplia y tan variopinta como la del recorrido de La Desértica -que va desde el mar hasta zonas desérticas y pasa por sierras y puntos tan escarpados como el tótem de Aguadulce-, tener que pararlo todo cuando la carrera estaba en desarrollo y evacuar a casi 8.000 personas y cobijar a los familiares que esperaban en meta fue un reto del que La Legión salió airosa.

Obviamente, habrá testimonios para todos los gustos, pero la sensación generalizada por parte de los participantes evacuados es que todo se gestionó de la mejor manera posible. Desde la comunicación de la suspensión de la carrera por la salida de algunas ramblas que atravesaban el recorrido hasta el transporte hacia Roquetas de Mar, todo salió bien. O, al menos, todo lo bien que puede salir cuando el sueño de miles de personas de atravesar la línea de meta se ve frustrado por unas condiciones climatológicas endiabladas. 

El transporte en camión de las bicicletas, el reparto de mantas térmicas para los participantes que peor lo estaban pasando, la rápida gestión con los ayuntamientos del recorrido para encontrar refugios como la iglesia de Enix, el pabellón de Alhama de Almería o el Infanta Cristina de Roquetas de Mar... Todo se gestionó contrarreloj y con un resultado que dejó buen sabor de boca, a pesar de las circunstancias. 

De esta forma, el éxito de La Desértica de 2026 se puede (y se debe) ver en clave militar. Con las danas como fenómeno meteorológico cada vez más habitual, y con pérdidas humanas como consecuencia de inundaciones incontrolables, La Legión demostró en Almería que está preparada para cualquier escenario, ante cualquier situación.

No en vano, La Legión organizaba una carrera que pudo deshacer a toda velocidad en mitad del chaparrón, con miles de participantes esparcidos por un recorrido complejo y alguna que otra vida en juego. No es una exageración. "En La Desértica no ha habido hoy muchos muertos porque los legionarios se han jugado la vida por todos los ciclistas y corredores", llegó a afirmar algún participante, según las crónicas de aquel día. Pudo pasar de todo y, sin embargo, no pasó nada. Y ese es el éxito de La Desértica de 2026: La Legión está preparada. 

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