La Voz de Almeria

Opinión

El exmarido almeriense de Ayuso que sale en sus memorias íntimas

Pertenece a una familia de bruñida estirpe con el que la presidenta de Madrid convivió durante años y con quien conoció rincones de la ciudad y de la provincia

Sergio Hernández-de la Torre Durbán, ex marido de Ayuso y nieto del que fue presidente de la Diputación y de la Caja Rural de Almería, Jesús Durbán Remón.

Sergio Hernández-de la Torre Durbán, ex marido de Ayuso y nieto del que fue presidente de la Diputación y de la Caja Rural de Almería, Jesús Durbán Remón.

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La pequeña -o la gran- literatura almeriense no se ha distinguido especialmente por el género de la autobiografía: escribir de uno mismo -de forma explícita- no ha sido una categoría especialmente frecuentada por escritores locales o vinculados a esta provincia. Se da, sin embargo, por lo que uno conoce, un rasgo muy genuino en el cultivo de las letras en la provincia: el mestizaje de la memoria con el territorio, donde la autobiografía no aparece como confesión directa, sino como una manera de reconstruir las vivencias a partir de la demarcación. El escritor recuerda su vida y, al mismo tiempo, cuenta su casa, su pueblo, una rambla, la escuela, el campo, las fiestas, la pobreza o el paisaje. Por eso, en la literatura almeriense existe una especie de autobiografía indirecta del territorio. El escritor habla de sí mismo cuando habla de Almería. Almería tiene mucha más literatura autobiográfica de la que parece, pero buena parte de ella está escondida dentro de otros géneros. Ahí está Carmen de Burgos con una obra atravesada por la experiencia personal de viajes, la condición de mujer y su trayectoria periodística; ahí está en los anaqueles la obra de José Ángel Valente, quien, aunque no nació en Almería, mantuvo con ella una relación decisiva desde su casa del centro histórico donde su escritura alcanzó una dimensión autobiográfica muy intensa; ahí está en ese Olimpo el barcelonés Juan Goytisolo con su mirada sobre Níjar, La Chanca, El Ejido, explicando su propio yo y los paisajes del sureste; y ahí están también líricos como Francisco Villaespesa, que incorporó abundantes elementos autobiográficos en su producción, especialmente en sus evocaciones de la infancia laujareña; o el chiriveleño Julio Alfredo Egea, con su memoria personal y territorial del mundo rural.

Viene todo esto a cuanto porque una nueva autobiografía -un género que no es ni más ni menos que un ajuste de cuentas con uno mismo y con los demás- se barrunta en el horizonte con un poco de bizcocho almeriense. Se trata del relato vital de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que ha anunciado la publicación de sus memorias -como si ya estuviese cerca su final, como si fuesen las mismísimas Memorias de Adriano, aquellas que leía Felipe González cuando ganó en el 82- el próximo 2 de diciembre. Ayuso ha esbozado algunos pasajes del libro de su puño y letra en el que hablará de “episodios dramáticos de su vida, el aborto que sufrió y sobre algunos de los protagonistas de su vida personal y política”. Y ahí es donde entrará la ciudad de La Alcazaba, si no hurta ninguno de los pasajes vitales en la letra impresa. La presidenta de todos los madrileños estuvo casada desde 2008 a 2011 con un almeriense fetén nieto de aquel prolífico Jesús Durbán Remón, primer presidente de lo que es hoy Cajamar y también presidente de la Diputación Provincial, senador y fundador del Club de Mar. Este urcitano, exmarido de Ayuso se bautizó con el nombre de Sergio Hernández-De la torre Durbán, hijo de Matilde Durbán Puig y sobrino del abogado Luis Durbán y pariente de los históricos farmacéuticos de la Puerta Purchena y de la calle Real e inventores del célebre antidiarreico Tanagel. Sergio estudió en Madrid, en el Colegio Santa María del Pilar de los Marianistas por donde pasaron dirigentes como Aznar, Rubalcaba o Juan Abelló. Ha consagrado su vida profesional a la organización de eventos relacionados con el golf y trabó cierta amistad con la expresidenta de la CAM, Esperanza Aguirre, en cuyo gabinete trabajaba entonces Ayuso como responsable de las redes sociales, y donde ambos se conocieron y empezaron una relación. Es de suponer que la pareja pasaría temporadas en la ciudad y en la provincia natal del novio y marido y no sería demasiado aventurado suponer que si Isabel escribe en su libro ‘Intimo’ sobre las personas y los territorios de su vida no cercenará la etapa almeriense y quizá podamos ver reflejado parte del territorio almeriense -Cabo de Gata, el Kiosco Amalia o las umbrías de Los Vélez- en esa confesión autobiográfica que con tanta delectación se aguarda.

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