La Banca March se hace con el Hotel Moresco de Mojácar

Avalmadrid llega a un acuerdo con la poderosa entidad mediante cesión del remate

El Moresco es el único hotel que queda en Mojácar pueblo. A la derecha, Juan March, fundador de la Banca March.
El Moresco es el único hotel que queda en Mojácar pueblo. A la derecha, Juan March, fundador de la Banca March.

El Moresco, el más antiguo de los hoteles de Mojácar, inaugurado en 1973 y cerrado desde 2008, ha pasado a ser propiedad de la poderosa Banca March de origen mallorquín, tras un acuerdo con Avalmadrid, que había ejecutado la hipoteca a través del juzgado número 1 de Vera, sacando a subasta el inmueble el pasado mes de septiembre. 


El proceso de enajenación vía judicial se cerró el pasado 30 de septiembre sin ningún postor y ahora la sociedad de garantía recíproca madrileña ha cedido el remate a March Inversiones por una cuantía no especificada, pendiente aún del Decreto de Adjudicación.


Un portavoz de Banca March indicó ayer a este periódico que por el momento no hay ningún plan de actuación previsto en el establecimiento mojaquero. Todo apunta a que la sociedad de la familia March, el décimo banco del país, iniciará acciones para traspasarlo a alguna cadena profesional del ramo que pueda reabrir al público tras ponerlo de nuevo en valor con unas obras de rehabilitación ineludibles.


Para el municipio de Mojácar, sobre todo en lo que afecta al casco histórico de la montaña, sería un revulsivo económico y de empleo ya que, en la actualidad, no cuenta con ningún establecimiento hotelero de las características del Moresco, con 147 habitaciones, diez plantas y la posibilidad de ocupar a una veintena de trabajadores. 



Sus vistas sobre la ladera mojaquera del conocido como 'Valle de las pirámides', con una piscina diseñada en su terraza, es uno de sus principales atractivos. Más si cabe, en los últimos, cuando la actividad de Mojácar como destino turístico se ha ido concentrando cada vez más en la playa, en las zonas de Venta del Bancal y Marina de la Torre principalmente.


Junto al hotel, también entran en la operación dos solares más anexos en el pago de las Huertas de Abajo y Cuesta de la Glorieta de 3.000 metros de superficie y otro en la Ladera de La Puntica, con una superficie de 1.435 metros.


El hotel y los solares salieron a subasta por 8,6 millones de euros, con unas cargas por cantidad reclamada de 3,9 millones de euros a su hasta entonces propietario, el popular empresario Arturo Fernández, presidente del Grupo Cantoblanco. La propia Banca March era una de las entidades acreedoras de Cantoblanco en el préstamo hipotecario formalizado en 2007, en la que una de las garantías era el propio hotel, además del aval de Avalmadrid.


La Junta de Andalucía reclamó en vía de apremio en 2013 una deuda de 370.000 euros en ayudas cobradas para obras no ejecutadas en el hotel. Cantoblanco, a través de lo que fue su filial hotelera H-21, acumuló también una deuda cercana a los 100.000 euros contraída con el Ayuntamiento de Mojácar por distintos impuestos como la contribución urbana. 


La cadena H-21 fue declarada en concurso de acreedores en 2015 y su propietario ofreció el hotel a otros grupos del sector sin éxito por lo deteriorado de su estado. Santiago Aguirre, socio de la consultora madrileña Aguirre Newman, y hermano de la entonces presidenta Esperanza Aguirre, pidió precio en 2017 por el Moresco, pero desechó también su adquisición.


Juan March fue también dueño del Palacio del Almanzora

Juan March Ordinas, el apodado ‘Pirata del Mediterráneo’, fundador de la saga, tuvo también entre sus cuantiosos bienes  el viejo caserón conocido como Palacio del Almanzora en la pedanía cantoriana del mismo nombre. No hay constancia de que llegara siquiera a pisarlo, pero durante varias décadas estuvo dentro de su portfolio de negocio, hasta que fue dividida la propiedad y vendida a varios compradores. Su rehabilitación sigue eternamente pendiente,  mientras su deterioro se acrecienta día a día.


El viejo multimillonario vendió el inmueble sin saber que en el interior de esta casona rural con aspiraciones de Palacio, se desarrollaron reuniones políticas que marcaron el futuro de la provincia, intrigas de cortesanos y fiestas de alta alcurnia.


El Palacio del Almanzora fue  siempre un gigante arquitectónico en medio de un páramo rodeado de rubia mies. Fue encargada su construcción  por el X Marqués de los Vélez, Antonio Álvarez de Toledo, al arquitecto y académico Ventura Rodríguez con estilo Neoclásico. En 1860, la duquesa de Montalvo, una aristócrata más pobre que los ratones, tuvo que vender el caserón y la finca a Antonio Abellán Peñuela, un rico industrial minero de Cuevas del Almanzora, futuro Marqués del Almanzora por gracia de Amadeo de Saboya. Y con el tiempo y tras sucesivas subastas pasó a manos del imperio March por unos años.


Los March siguen siendo uno de los grupos económicos más solventes del país, una saga, con sus luces y sus sombras, con intereses en el arte, la banca y distintos sectores a través de su brazo inversor, la Corporación Financiera Alba


Se les ha colocado siempre en los órganos del poder, primero relacionados con la UCD y después con el reformismo de Miguel Roca, desplazándose luego a los terrenos del PSOE y del PP. Su actual presidente ejecutivo es Juan March de la Lastra,  bisnieto del fundador.



 

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