De jugar con ‘la Play’ en su cuarto a la élite de los eSports

Enrique Ramos, de 14 años y medio, un referente nacional en el mundo de los videojuegos

Enrique Ramos, rodeado de sus ordenadores y periféricos.
Enrique Ramos, rodeado de sus ordenadores y periféricos. La Voz

“Como anécdota, bueno...”. Enrique Ramos sonríe y se encoge de hombros. “Esto de pasar, de la noche a la mañana, de ser un niño que ve a sus ídolos en YouTube, a conocerlos personalmente y jugar con ellos... Creadores de contenidos como Grefg, Agustin51, Empershao... En fin, los más tops de España. Y a nivel competitivo, lo de estar tan reconocido. Me han invitado a muchos torneos donde he podido jugar contra los mejores del mundo: Mongraal, Mr. Savage, con todos...”.


Enrique es de Aguadulce, tiene 14 años y medio, y estudia tercero de la ESO en el centro Almería Colegio Internacional. Pero, sobre todo, ya es un referente en el mundo de los eSports. Tiene 230.000 suscriptores en YouTube, y 70.000 seguidores en Instagram. En Twitch tiene 630.000 seguidores, y a los 13 años se convirtió en el partner de esta plataforma más joven en conseguirlo.


“Es lo que me llama la atención”, dice. “Cómo es posible que ocurran tantas cosas en tan poco tiempo, y cómo he pasado de estar jugando con una Play Station en mi cuarto, a jugar torneos con los mejores jugadores del mundo...”.



La casualidad

Enrique llegó al mundo de los videojuegos “un poco por casualidad, como mucha gente”, afirma su padre, también llamado Enrique. “Jugaba con su PS, como la gran mayoría de los niños, y un día se apuntó a un torneo presencial...”.



Con 11 años, el pequeño no tenía canales, y aún no era conocido. Pero aquel día, haciendo un gran torneo, codeándose con los jugadores profesionales más importantes de España, sacó un gran puesto, y enseguida se empezó a hablar de él en las redes sociales, y en el mundo de los jugadores profesionales de Fortnite. A partir de ahí empezaron a interesarse en él y llamarlo algunos de los clubs más importantes de España.


“Nos informaron de cómo funcionaba este mundo de los eSports, y de la creación de contenidos a través de plataformas como Twitch...”, recuerda el padre. “Y a partir de ahí se compró un ordenador más potente para poder cambiar de la Play Station al ordenador, y también una serie de periféricos de más calidad... Y empezó a hacer streams jugando, y compitiendo a la vez... Así empezó en el mundo de los eSports”.



En su ‘sala de máquinas’, Enrique ha ido montando todo un mundo de tecnología. Potentes ordenadores, micrófono, cámaras, pantallas (una para el software de gestión del directo; otra donde juega, de calidad superior; otra para hacer los directos en Twitch, el chat, y ver en tiempo real a los suscriptores; otra para comunicarse con sus amigos, también streamers o jugadores, por Discord). También tiene un Stream Deck, un aparato para gestionar sus directos, cambias las cámaras, pones música, lo vinculas con Spotify...”, explica.


Los clubes

La trayectoria “más oficial” de Enrique arranca cuando lo ficha Horizon, un club de eSports. “No era de los más tops de España, pero sí muy conocido, tenía mucha simpatía en la comunidad de Fortnite y jugadores importantes”, explica Enrique. “Y ahí es donde me empiezo a tomar más en serio todo lo que lleva pertenecer a un club. Haciendo muchas horas de stream, intentado jugar todos los torneos posibles, y hacerlo lo mejor posible...”.


Tenía 12 años, solo han pasado dos años, pero... “En el mundo de los eSports todo cambia muy rápido”, sonríe. “Luego pasé a ser fichado por la división de eSports del Valencia Club de Fútbol, allí estuve un año, y ahora me ha fichado Zerozone, con los que llevo seis meses y estoy muy contento”.


Este tipo de clubs ya tiene unos sponsors y unos presupuestos más importantes. “Es todo más profesional”, apunta Enrique. “Pero la verdad es que siempre me he tomado esto en serio. He intentado ser muy constante con los streams, no tener muchos bajones, ni paradas de estar tiempo sin hacer directos, o sin competir... Y, desde luego, en estos dos años lo estoy intentado hacer de la manera más profesional y cumpliendo con lo que se espera de mí, en mi club, y por parte de los patrocinadores”.


Enrique habla de las personas que han sido importantes para él en este mundo. “Por ejemplo, Suja, que es coach de Heretics, un club muy importante de España. Él estaba en Horizon, se fijó en mí, aunque yo era muy pequeño, e hizo posible que me fichasen. Y luego siempre ha estado pendiente de mí, de mi progreso... Y ahora mismo estoy muy contento también con toda la gente de Zerozone, y los patrocinadores...”.


Crear y competir

En el mundo de los eSports “hay jugadores que son profesionales, y se dedican casi totalmente a competir; y luego están los creadores de contenidos, que graban videos en YouTube, hacen streams jugando, aunque, tal vez, no sean de los mejores”, explica el padre. “Y Enrique es como un híbrido. Crea mucho contenido, pero, a la vez, es muy competitivo, y da buenos resultados en competición. Y pienso que es por eso que tantos clubes se interesan por él. Porque les sirve para ambas cosas”.


A Enrique la parte del juego que más le gusta es la final, “lo que se conoce como el ‘late’”, dice. “Los jugadores que van quedando ‘vivos’ en la partida tienen una zona cada vez más reducida, disparando, construyendo y moviéndose a una velocidad muy rápida, y ahí es donde la adrenalina realmente empieza a subir...”.


Y, sobre todo, Enrique ha aprendido que, como en todos los deportes, en los virtuales también es necesaria una buena preparación. “Al ser un juego de disparar y eliminar enemigos, a lo mejor usas menos la estrategia y quieres matar más gente, pues las peleas te dan ese pico de adrenalina. Pero, luego, a lo mejor sales con menos vida, o materiales... Y vas tomando la experiencia de saber dónde merece la pena pelear, y dónde no...”.


Hay que preparar los torneos. “Dónde vas a caer de inicio, qué alternativas tienes si cae gente contigo y coge mejores armas, tomar segundas opciones... No es un juego que puedas dejar al azar, pues alguna partida te puede salir bien, pero, a lo largo de un torneo, que son diez partidas, si no lo tienes bien planificado, la verdad es que no es fácil...”.


ENCAUZAR LA PERSONALIDAD

El ámbito de los videojuegos, del Fortnite, de los eSports, ha permitido también a Enrique Ramos encauzar su personalidad. Diagnosticado de TDAH y dislexia, reconoce que “las personas que lo tenemos somos, realmente, muy movidas, muy inquietas, muy habladoras...”.


“Y bueno, quizá el mundo este de hacer streams y crear contenidos, es uno de los lugares donde nosotros, los TDAH, podemos sentirnos...”, se queda pensativo un momento, pero enseguida continúa: “quizá beneficiados de tener esa capacidad de hablar mucho, de entretener, de contar cosas... En realidad, una de nuestras características es que somos muy habladores, parlanchines, y así...”.


Es la paradoja, añade, “de que, tal vez, en otros ámbitos las personas con TDAH acaparan mucho; pero en este caso, en los streams, al ser tú el protagonista del directo, esto se convierte en una virtud. Eso de estar hablando continuamente de cosas... Es que, al fin y al cabo, eso es lo que entretiene a la gente que los ve”.

 

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