La Voz de Almeria

Cultura

El actor de la eterna sonrisa que luchó por un teatro que nos hiciera mejores personas

Amigos y compañeros de profesión recuerdan a Antonio Fernández Castillo, cofundador de Escenalia

Antonio Fernández Castillo, caracterizado como Indalecio Jones durante un cuentacuentos.

Antonio Fernández Castillo, caracterizado como Indalecio Jones durante un cuentacuentos.Contraportada

Evaristo Martínez
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Un trabajador incansable. Una persona comprometida. Un creyente en el poder del teatro para hacer del mundo un lugar mejor. Un actor generoso y leal. Un luchador. La temprana marcha de Antonio Fernández Castillo, a los 59 años, ha teñido de luto el telón de la escena almeriense

Figura clave y muy querida en la cultura local desde aquellos irrepetibles y alocados años del esplendor del café teatro, el cofundador de la empresa Escenalia ha sido el responsable de que miles de niños se asomaran, quizás por primera vez, al fantástico mundo de las tablas gracias a las obras del programa Educateatro.

Hoy te llora mucha gente, muchos compañeros del gremio, y otras tantas personas de esta ciudad que se han partido la cara en la política, y saben de tu empeño por mejorar las cosas”, escribía el lunes en este diario el actor, dramaturgo y poeta Fernando Labordeta. “Te debo tanto como espejo, te debo tanto como amigo y compañero. (...) Muchos Antonios Fernández Castillo hacen falta en las ciudades pequeñas, muchas personas guerreras como tú”, continuaba.

Fue gracias a Labordeta, “compañero y hermano del alma”, como el actor y autor teatral Antonio de la Trinidad Ruiz conoció a Fernández. “Compromisario de lealtades y hombre cabal, desde entonces y hasta que se ha desvanecido, tenía en sus manos un diapasón perfectamente calibrado, una lealtad con el oficio teatral sin tacha ninguna, como la pátina de la eucaristía, porque al teatro uno tiene que ir como quien va a misa aunque sea para mondarse de risa, que también es una bendición, o la mayor de todas”, reflexiona para LA VOZ. 

De él alaba, entre otras virtudes, un “talento perseverante” que sigue vivo tras su muerte, “ya que le ardieron las sandalias en el camino y ha dejado huellas antropológicas”.

Inicios en el Aula de Teatro de la UAL

Un talento que ya brillaba en sus primeros pasos en el Aula de Teatro de la Universidad cuando la dirigía Joaquín ‘Kikín’ Fernández. “Desde el primer día, vimos que no solamente sería un actor solvente, sino que tenía muy claro que la cultura es un valor fundamental para construir una sociedad justa. Quería un teatro social y eso es lo que nos ha dejado. Miles de niños han crecido yendo al teatro en Almería gracias a él. Trabajó hasta el final por un teatro que nos hiciera mejores personas. Le debemos mucho, no solo los teatreros”, detalla.

La implicación por la “cultura de esta ciudad” y esa lucha por “causas justas” que siempre llevó por bandera, “tanto dentro como fuera del teatro”, fueron sus señas de identidad, recuerda Neila Díaz, actriz de Escenalia, la empresa que cofundó junto a su pareja, Loreto Suárez. 

Era mi jefe, pero también mi compañero, porque una compañía no es una empresa al uso. El instrumento de trabajo somos nosotros, así que estamos todo el rato juntos y unidos, ensayando, actuando, viajando...”, relata.

La actriz Dita Ruiz, que trabajó junto a Antonio Fernández durante doce años, destaca su “sonrisa y entusiasmo” y su “generosidad y lealtad”. “Fue el primero que me dió la oportunidad de trabajar en el teatro, con contratos y nóminas. Se va parte de nuestra vida y nuestro corazón, pero siempre quedará en el recuerdo y en el alma”, señala sobre un “gran hombre” que ha sido “una figura indispensable en el teatro almeriense”.

Antonio Fernández Castillo, actor y cofundador de Escenalia.

Antonio Fernández Castillo, actor y cofundador de Escenalia.Facebook

“Con tu partida, pensamos que todos perdíamos, pero no. Ganó este mundo que nos tocó vivir, por el hecho de que un cómico, heredero de todos los anteriores, se remangase para navegar en este Mar de los Sargazos que es el escenario. ¡Buen viaje para un ser de luz!”, expresa otro colega de profesión, Jesús Herrera.

Trabajador incansable

“Siempre ha sido un trabajador incansable. De él aprendí mucho: en los montajes que dirigía, tanto en teatro como en café teatro, en sus cursos... Amaba la vida y lo demostraba en cada cosa que hacía. Y tenía un lado muy comprometido. También exportó mucho teatro almeriense. Es una pena que se haya ido tan pronto, aunque ha tenido una vida muy plena: ha sido muy feliz, deja dos niñas maravillosas y muy buenos recuerdos para muchísima gente”, apunta por su parte Paco Calavera.

El cómico y actor recuerda asimismo estar junto a él “hasta las tantas de la mañana” editando efectos de sonido para las comedias de pequeño formato que estrenaban en El Zaguán. “No había redes sociales, ni móviles, ni YouTube... Era una época muy libre en la que podíamos probar de todo. Llorábamos de risa. La gente de Almería, no solo los teatreros, guardan un gran recuerdo de esa época. Y Antonio fue uno de los artífices”, concluye.

Pasión que contagiaba

“Antonio vivió para hacernos disfrutar a los demás a través de sus guiones, creaciones y, sobre todo, como actor. Lo conocía desde hace décadas y en nuestros proyectos culturales de los diez últimos años siempre ha estado presente”, subraya Antonio Verdegay, cofundador de la agencia creativa de comunicación y cultura Contraportada. “Quedábamos a tomar café, le contaba las ideas que teníamos Emilia [su socia] y yo, y él lo transformaba en guiones e interpretaciones con una pasión que contagiaba”.

Antonio Fernández Castillo, como el señor Scrooge en una representación de 'Cuento de Navidad' en la calle Reyes Católicos, en la Navidad de 2018.

Antonio Fernández Castillo, como el señor Scrooge en una representación de 'Cuento de Navidad' en la calle Reyes Católicos, en la Navidad de 2018.Contraportada

Una de las últimas actuaciones de Fernández Castillo fue la celebración conjunta del Día Mundial del Teatro. “Ya estaba enfermo y nos confesó que ese proyecto era también un regalo para él mismo. Esa tarde los ojos le brillaron con luz propia. Su partida es una gran pérdida, no solo por su creatividad y profesionalidad, sino por la humanidad y amor que impregnaba en todo lo que hacía”.

Al pésame del Ayuntamiento de Almería se han sumado en las últimas horas las muestras de cariño y respeto hacia la figura del desaparecido actor de partidos como el PSOE e Izquierda Unida, de la Diputación Provincial y de la Red de Bibliotecas Públicas Municipales de Almería.

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