El catedrático de la Universidad de Almería que pudo ser matador de toros
La otra cara de Joaquín Alonso

Joaquín Alonso Montesinos.
Su nombre es Joaquín Alonso Montesinos. Nació el 16 de enero de 1988 en la barriada de Los Ángeles, criándose en un entorno donde todavía los niños jugaban horas y horas en la calle y no habían sido aún invadidos por las tecnologías nacidas con las nuevas generaciones. Un balón, una carrera de chapas en la acera, un partidillo de futbol o una bicicleta aseguraban su diversión. La disciplina, el esfuerzo y la constancia siempre han estado muy ligados a Joaquín Alonso. Desde que era pequeño estas condiciones supo aplicarlas mientras crecía y extrapolarlas a otros contextos. Cuando finalizó los estudios de bachillerato, su idea era buscar un oficio relacionado con la informática, ya que su hermano estaba vinculado a este sector y ya se sabe que normalmente los adolescentes en esas edades, suelen copiar lo que ven en su entorno cercano.
Pero su inquietud y el estudio le marcaron un camino convirtiéndolo en Ingeniero Informático de titulación. añadiendo tres másteres, todos ellos en la Universidad de Almería (UAL). En los últimos años de la carrera, comenzó su interés por acercarse a la ciencia y a la investigación y fue en el año 2011 cuando comenzó su periplo de investigador en el sector de las energías renovables con el grupo de investigación TEP 165, recursos energéticos solares, climatología y física de la atmósfera, habiendo pertenecido desde 2010 a otro grupo de investigación, TIC 211 - Informática aplicada.
Usted Alonso, tiene 37 años y acumula un historial de casi un Premio Nobel. Asimilar toda su trayectoria profesional creo que me va a complicar la vida amigo...
Bueno… ¡Eso sí son palabras mayores! En mi caso, y con todo el respeto, le resumo algunos logros en cuatro líneas. En 2014 consigo defender mi tesis doctoral, con la máxima calificación de Sobresaliente “Cum Laude”, comenzando mi andadura como docente temporal en la Universidad de Huelva al año siguiente, para, posteriormente, seguir vinculado a proyectos de investigación en la UAL.
Pero eso no le ha quitado que con veintitantos años haya viajado por medio mundo exponiendo sus conocimientos.
He tenido la suerte de realizar estancias de investigación en otros países y continentes, caso de Chile o México y he viajado por diferentes países del globo terrestre como han sido: Australia, Nevada, Alemania, Francia, Italia o Suiza, entre otros, realizando tareas de divulgación científica y trabajo con otros investigadores de gran prestigio.
Tras esta experiencia, hace cuatro años en 2021, usted logró formar parte de la plantilla de la UAL, creciendo progresivamente hasta ser Catedrático de Universidad.
Efectivamente. Pasé de estar con un pie fuera, por no haber oportunidades a alcanzar la cátedra en muy poco tiempo. Ahora, soy el responsable del grupo de investigación TEP 165 y responsable de la Unidad Funcional de “Recursos Solares y Frío Solar” del Centro de Investigación en Energía Solar (CIESOL) de la UAL… ¡Cómo cambia la vida!
Para desempeñar tantas funciones debe ser fundamental tener una buena preparación física y por supuesto mental. Parece inagotable.
Je je. Todo es cuestión de voluntad. Entre estas funciones puedo señalar que he participado en cerca de una veintena de proyectos de distintas índoles y soy docente de grados como Medicina, Ingeniería Eléctrica, Ciencias Ambientales y del máster en Energía Solar, en la Universidad de Almería. He tenido la suerte de dirigir tres cursos de verano de la UAL y cinco ediciones de cursos en la Universidad Internacional de Andalucía, todos relacionados con las energías renovables.
Yo sé que su historial profesional es mucho más amplio, pero hago un paréntesis para que sirva para mostrar una faceta menos conocida suya…
Le veo venir. En mi vida hay un perfil que permanecerá conmigo mientras tenga uso de razón. Desde siempre, mi sueño, mi ilusión y mi pasión ha sido ser torero. De hecho, es algo que nunca se va de la mente, y eso es algo muy bonito, porque te hace vivir o pensar como un torero en muchas situaciones.
Y que además, tuvo la fortuna de conocer de primera mano de conocer la tauromaquia de la mano de su padre.
Así es. Mi padre, Joaquín Alonso “Quinito”, fue un novillero de los años 70-80 que intervino en casi 80 novilladas entre picadas y sin picar y posteriormente se hizo banderillero. De él, he heredado la afición y tengo la suerte de mantenerla intacta. De hecho, cuando la ocasión lo permite voy al campo para disfrutar toreando. En este entorno taurino debo de admitir los entrañables valores, que en otros ámbitos no hubiera podido alcanzar.

Joaquín Alonso en plena faena.
Volvamos a clase. ¿Por qué su ámbito de aplicación en investigación ha estado relacionado con la física de la atmósfera y las aplicaciones solares?
Si, es correcto, pero es bien cierto que también llevo varios años trabajando en la línea de refrigeración solar y eficiencia energética. He dirigido dos tesis doctorales y alrededor de una treintena de trabajos fin de titulación. Soy miembro de la Agencia Internacional de la Energía y he publicado más de 60 artículos científicos participado en más de 80 contribuciones a congresos nacionales e internacionales
¿Usted es que no se cansa nunca?
Quiero seguir aprendiendo y seguir creciendo. Todos los días uno aprende algo nuevo. Además de esto, mi mente también sueña con el toro, con una plaza, un animal, la belleza de torear despacio…, créame, esto me ayuda a descansar. A veces lo analizo y, como le decía antes, hay que tener ilusiones y mucho tesón para que el cansancio no sea el que mande. También, hay que gestionar los tiempos, las emociones, etc.
La Inteligencia Artificial está ahí y ha venido para quedarse. ¿Qué tal lleva su relación con ella?
Muy bien. Llevamos años trabajando con ella, sobre todo, para nuestros proyectos de investigación. Nos está facilitando muchas tareas y como dice, ha venido para quedarse. Hoy parece que toda gira en torno a ella. Bien utilizada, es una potente herramienta de lo más interesante y revolucionaria. No obstante, los pilares de esta Inteligencia Artificial han de ser sólidos, y en eso hay todavía mucho desarrollo detrás que no se debe obviar.
En la era digital. ¿La privacidad es un concepto del pasado?
Quiero creer que no. Tenemos que tratar de no perder nuestra esencia como ser humano y nuestra intimidad. Debemos ser capaces de gestionar nuestro contenido digital.
¿Y usted tiene alguna afición o pasatiempo fuera del trabajo?
Por supuesto. Los toros y el deporte, fundamentalmente. También, pasar tiempo con la familia y mis amigos y algo que también me encanta como es viajar.
¿Usted sabe cuál es su Coeficiente intelectual?
No, nunca me he sometido a evaluaciones para calcularlo.
¿Usted sería un buen hacker?
En mi época de estudiante es probable que hubiera contestado que sí. Ahora mismo, no es un tema que me ilusione, y creo que, para ser bueno en algo, primero te tiene que gustar.

Imagen de archivo de Joaquín Alonso.
Se habla mucho del metaverso y las criptomonedas. ¿No se está generando mucho humo?
Tras la revolución industrial, estamos viviendo la revolución tecnológica y esto nos ha traído la virtualización de muchas acciones que era ilógico pensar que podían realizarse. Ya son hechos palpables a pie de calle, por tanto, es una realidad ya experimentada.
Ser un investigador de su nivel, ser tan culto en estas materias. ¿No es ser como un tanto aburrido en la vida “normal”?
No, para nada. Quien me conoce un poquito sabe que no me aburro en absoluto, siempre estoy inventando. Soy inquieto en mi forma de pensar y eso hace que siempre tenga cosas pendientes. La vida es la que es, hay que aprovecharla.
Al catedrático Joaquín Alonso Montesinos, sus alumnos, amigos, conocidos, compañeros del gremio e incluso la familia y en su barriada de nacimiento es conocido con el apelativo cariñoso de “Quinito”, el mismo como el que su padre hace ya algunas décadas era conocido en el planeta de los toros.