Almería vuelve la vista atrás con una inflación como la de hace casi 40 años

Los almerienses tienen menos armas contra el alza de precios por la mayor precariedad laboral

La Rambla Obispo Orberá en los años 80 cuando la gasolina costaba en torno a 90 pesetas el litro.
La Rambla Obispo Orberá en los años 80 cuando la gasolina costaba en torno a 90 pesetas el litro.
Manuel León
23:29 • 30 mar. 2022

Los almerienses de 2022 se han hermanado con los de 1985, porque no hay nada que una más que sufrir por una misma causa. La espiral de inflación con la que la provincia -y el resto de España- se desayunó ayer mañana es similar a la que se padeció en la primavera de 1985, hace justo ahora 37 años. Desde esa época, que parece tan lejana ya, nunca se habían disparado tanto los precios como ahora (9,8% interanual).


Aquel año, paradigma del alza del coste de la vida, los almerienses veían cómo los precios volaban de un mes para otro un 3% y en el interanual un 9,8% como ahora. Las madres compraban los zapatos Gorila a los niños dos números por encima para no pagar casi el doble de un año para otro. 


Los agricultores almerienses estaban esperando en capilla la entrada en la Comunidad Económica Europea para eliminar aranceles y la aparición de un nuevo impuesto de vocación europeista -El IVA-hizo que se agravara aún más la cesta de la compra.



La inflación en Almería la contaba el periodista Primo González, quien vaticinaba que bajar la inflación por debajo del 9% en 1986 sería un éxito. Al ministro Miguel Boyer lo denominaban el D’artagnan del IPC y  otro ministro, el almeriense José Barrionuevo, lo entrevistaba El Loco de la Colina como hijo de un vizconde de Berja. Muchos almerienses, a los que la inflación les importaba menos, celebraron la Noche Vieja de 1985 con platos de salmón de Bidasoa y solomillo de Avila bajo el lema ‘Entra en Europa con el Hotel La Parra”. Los almerienses se quejaban entonces en los periódicos de que “los juguetes para los Reyes valían el doble y el triple que un año antes” y a Carlos Solchaga, ministro de Industria, lo nominaron para recoger el premio Comarca del Mármol. La Termica de Carboneras acababa de abrir y el Almería militaba en Tercera División con un campo de primera como el Franco Navarro, cuando el Girona aún no había aparecido en sus pesadillas.


Lo que hizo de revulsivo realmente para frenar esos precios desbocados ese año maldito fue la inesperada bajada de la gasolina que había llegado a las 93 pesetas el litro, menos del doble de lo que vale ahora. Y el recibo de la luz valía de media al mes unas 4.000 pesetas (25 euros). Lo que tampoco ha cambiado es que, entonces como ahora, según los datos del INE, Almería está a la cola en precariedad laboral,  lo que implica menos recursos para afrontar con garantías los embates del alza del coste de la vida. 





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