La gota fría se va dejando graves daños en la provincia

Crónica de otro día para olvidar

Dramática imagen captada cerca de Cabo de Gata.
Dramática imagen captada cerca de Cabo de Gata. Álvaro Hernández

La gota fría se va de la provincia de Almería después de cobrarse la vida de un conductor en el interior de un túnel en la capital y dejar un panorama dramático en municipios como Níjar, Serón, Tabernas, Pulpí o Chirivel. Solo se han salvado de inundaciones, garajes anegados y cortes de carretera los núcleos de la Comarca del Poniente.


Las imágenes de las riadas de 1973, 1989 y 2012 volvieron a repetirse al almanecer de un 13 de septiembre de 2019, cuando el horizonte de nubes se despejó para dar paso a fotografías de calles llenas de barro, un camping con 60 personas desalojadas en Cabo de Gata o un puente destrozado en pleno Campo de Níjar.


Fue tensa y trágica la madrugada del jueves al viernes. La gran tromba de agua caída horas antes en la Rambla Nogalte de Pulpí avanzó hacia otros puntos de la provincia como San José, Tabernas y Uleila del Campo. El silencio de la noche se quebró con el sonido de una fuerte tormenta eléctrica que descargó con fuerza en el aeropuerto, donde llegaron a registrarse alrededor de cien litros de agua por metro cuadrado.




Al igual que el día anterior, estábamos avisados por el parte de la Aemet y otros informes oficiales. Las predicciones apuntaban las dos de la madrugada como la hora de la gran tormenta. Los meteorólogos no fallaron en sus cálculos cuando extendieron la alerta roja a zonas como la del Campo de Tabernas (el desierto se cubrió de agua durante horas), Nacimiento y la propia capital.



La situación de emergencia fue despejándose con el paso de las horas. Al mediodía, la alerta pasó a ser amarilla y los dispositivos de Protección Civil, Cruz Roja, 112 Andalucía y demás se afanaban en que la provincia recobrara poco a poco la normalidad después de los efectos devastadores de la nueva denominación de la gota fría, la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) en varias comarcas.


En concreto, hubo problemas en más de 30 carreteras provinciales y autonómicas; el aeropuerto quedó sin vuelos durante unas cuatro horas; no abrieron las clases para unos 40.000 alumnos de Primaria y se calcula que unas mil hectáreas de invernaderos, el principal sustento de la provincia, se vieron anegadas por la fuerza del agua.


Anoche seguían cortadas las carreteras de Costacabana; Pujaire, cerca de Cabo de Gata; y la que une Albox con Almanzora.


No es la primera vez que una alerta meteorológica obliga a tener las baterías cargadas de los teléfonos móviles de las autoridades. Los representantes de Junta de Andalucía, Diputación Provincial, Estado y ayuntamientos movilizaron a todos sus efectivos para dar una respuesta rápida a las 224 incidencias que se registraron a lo largo del día de ayer.

En las primeras horas de la ‘resaca’ de la borrachera de agua descargada por la gota fría llegaron a Almería los consejeros de Presidencia y Agricultura de la Junta, Elías Bendodo y Carmen Crespo, respectivamente; y el ministro de Cultura y Deporte, el almeriense José Guirao Cabrera.


En las próximas horas se espera que lo hagan más representantes políticos y ya se ha abierto el debate de si procede o no reconocer a Almería como zona catastrófica. Así lo plantearán en el Congreso los grupos parlamentarios del PP, Ciudadanos y Unidas Podemos. Y mientras, Gobierno y Junta ya han prometido ayudas ... El lunes viene el presidente de la Junta, Juanma Moreno.

 

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