Almería despide en la intimidad a su creador más emblemático

La familia de Siquier ha estado arropada por sus amigos en un funeral en el Tanatorio Almería

Almería ha despedido en esta tarde nublada de septiembre a uno de sus artistas más emblemáticos. El fotógrafo que mejor la retrató y que la puso en el mapa de la imagen a escala internacional quiso un funeral sobrio en imágenes y así ha sido. Porque a Carlos Pérez Siquier hay que recordarlo como fue, lleno de vida -con el pelo cano bien peinado, la cámara al cuello y la sonrisa socarrona-, y sobre todo por una obra que le valió para revolucionar el lenguaje fotográfico sin renunciar nunca a vivir en la periferia. Justo donde quería estar.

El Tanatorio Almería ha acogido este martes 14 de septiembre el último adiós al Premio Nacional de Fotografía en 2003 y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2018 en un funeral que ha transcurrido en la más estricta intimidad. Las restricciones de aforo a causa de la pandemia han marcado un sepelio en el que la familia del autor de series tan célebres como ‘La Playa’ ha estado arropado por sus amigos más queridos. Sí se ha echado en falta la presencia de algún representante institucional. El párroco de San Pedro, Juan Antonio Moya, ha oficiado una misa tras la que se ha procedido a la incineración de los restos.

En los corrillos dentro y fuera del recinto, las conversaciones se repetían. Nadie se hace aún a la idea de que una persona que derrochaba tanta vitalidad y que una semana antes estaba asistiendo a ‘saraos’ culturales, se haya ido sin hacer ruido. Haciendo fotos hasta el último momento y dejando con su marcha decenas de planes truncados que, a buen seguro, ahora se convertirán en merecidos homenajes póstumos.

Desde la Fundación Ibáñez Cosentino, principal responsable de que la obra del creador hoy forme parte del único museo en España dedicado a un fotógrafo, han asistido el pintor Andrés García Ibáñez, Santiago Alfonso y Juan Manuel Martín Robles. Entre los representantes de la cultura que también han querido despedirlo figuran Antonio Lafarque, autor del monográfico ‘Guiños. Homenaje a Carlos Pérez Siquier’ y comisario de dos exposiciones sobre él: ‘Al fin y al Cabo’ y ‘La Chanca, todo un barrio’; el poeta José Luis López Bretones; los fotógrafos Antonio J. García, Che, Carlos de Paz, Chema Artero, Pepe Jiménez y Pablo García Ibáñez; el realizador Alberto Gómez Uriol; el director de la Escuela de Arte, Cristóbal Díaz; el actor Jesús Herrera y el escritor Juan José Ceba.

El mundo del periodismo ha estado representado por el director de LA VOZ, Pedro M. de la Cruz, el presidente de la AP-APAL, José María Granados, y el también escritor Antonio Torres. Desde La Chanca, barrio que Siquier mostró al resto del mundo en los años 50 a través de unas fotografías que si bien mostraban las penurias de un barrio abandonado, inmortalizaron la dignidad de sus gentes, han acudido José Campoy y Arturo Ortiz, de la Asociación La Chanca-Pescadería ‘A mucha honra’.


El enésimo regreso a La Chanca, un recorrido guiado por el Museo Siquier, en la Ciudad de la Cultura de Olula del Río, dirigido al alumnado de la Escuela de Arte y quién sabe si un nuevo libro. Siquier nos dejó este lunes con una agenda repleta de proyectos pendientes en la que nada parecía presagiar el trágico desenlace. Porque a pesar de haber llegado al final de su vida a una edad que cualquiera firmaría, 90 años, el fotógrafo era de los que pensaba que la mejor fotografía estaba siempre por hacer. Y no se cansaba de intentarlo.




 

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