La Voz de Almeria

Entrevistas

La estatua de la libertad lleva burka por el ilustrador Álvaro Castro

"La ideología no debería de estar por encima de la obra ni de la persona", dice el artista afincado en Almería

Álvaro Castro.

Álvaro Castro.La Voz

Melanie Lupiáñez
Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Álvaro Castro, (Conil, 1986) llegó a Almería por amor y antes de desarrollarse con éxito como ilustrador trabajo de camarero. Después de ocho años de intenso trabajo en Instagram, @alvarocastrodesing, ha llegado a los 60.000 seguidores, superando censura y bloqueos por sus ilustraciones de penes y vaginas. Ha colaborado con Netflix, publicado un libro y su meta es llevar al papel su trabajo para exponer como artista. Polémico a la vez que satírico, su arte invita a la reflexión, a parar en una plataforma que premia la inmediatez.

Una de sus últimas obras muestra a la estatua de la libertad llevando burka, corán y mishaba (rosario) acompañada por el texto: “R.I.P NY […] han dejado al mando a quienes un día celebraron una herida abierta en el corazón de Estados Unidos”.

Gran parte de la gente te conoce por tus ilustraciones en redes, muchas de ellas provocadoras, que invitan a reflexionar sobre la mercantilización del amor, la banalidad del tiempo y otras muy políticas. Una de las más polémicas es la Estatua de la Libertad ¿Cómo reaccionó la gente?

Hubo de todo: gente molesta, gente que me insultó, personas que dejaron de seguirme y otras que entendieron perfectamente el mensaje. Como en la vida, hay un poco de todo. Yo buscaba provocar reflexión, no solo escandalizar.

En esa obra te posicionas políticamente de forma clara.

Sí, y no lo escondo. Lo que no entiendo es por qué el arte tiene que estar encasillado en una ideología concreta. El artista es una persona, con ideas, como cualquier trabajador. La ideología no debería estar por encima de la obra ni de la persona.

¿Te importa perder seguidores por eso?

No. Si alguien me sigue solo porque cree que pienso como él y deja de hacerlo cuando descubre que no, entonces no me seguía por mi arte. Yo subo lo que quiero, cuando quiero y porque lo siento así.

¿Todas las ilustraciones que has hecho en Instagram se han terminado convirtiendo en trabajo?

Exacto. Empezó como un hobby y ahora es un segundo trabajo. Vendo láminas, ilustraciones personalizadas y colaboraciones. El arte también es trabajo, y el trabajo tiene que pagarse. También hice un libro “Hearts” que se publicó con todo el boom del COVID y no pude presentarlo en el FNAC de Callao (Madrid), como estaba programado. Ahora estoy trabajando en un segundo libro.

Instagram, sin embargo, te ha puesto muchas trabas para publicar.

Muchísimas. Me han eliminado publicaciones, me han limitado el alcance, me han bloqueado funciones. Paso gran parte del año “capado”. Y no hago contenido explícito, son ilustraciones sexualizadas algunas. Es curioso porque hay cuentas mucho más sexuales que no tienen ningún problema.

¿Por eso te planteas plataformas como OnlyFans, una plataforma de contenido altamente pornográfico?

Como concepto, sí. No por el morbo, sino como espacio donde subir contenido que Instagram censura. Al principio OnlyFans era como Patreon: contenido exclusivo para fans. Podría ser una vía para ilustraciones más explícitas que sé que en Instagram no van a durar ni cinco minutos.

Una de tus obras más virales fue 'Amor de usar y tirar'.

Sí, una mano sosteniendo un preservativo con un corazón dentro. Fue la que más repercusión tuvo. Se compartió muchísimo, incluso con textos que no eran míos. A día de hoy sigue siendo la que más impacto ha tenido.

¿Te obsesiona superar ese éxito?

No. Depende mucho del momento, del algoritmo, del día y la hora. Hay ilustraciones que resubo y funcionan mejor después. Otras que no entiendo por qué gustan tanto. No hay una fórmula.

Tu obra juega mucho con el cuerpo, el simbolismo y lo sexual sin ser pornográfico.

Trabajo mucho con partes del cuerpo porque con poco se puede decir mucho. Una mano, una boca, unas piernas representan a una persona. Busco sintetizar al máximo y provocar atención. Todo es simbólico.

También defiendes la pausa, mirar con calma.

Vivimos pasando imágenes sin parar. Yo quiero que la gente se detenga, mire, piense y saque su propio significado. Mis ilustraciones no tienen una sola lectura, dependen de la experiencia vital de cada uno.

Has colaborado incluso con Netflix.

Fue una de las mayores satisfacciones. Usaron una ilustración mía en los créditos finales de Las chicas del cable. Me contactó la productora y, al final, mi imagen apareció la primera. Fue brutal.

¿Tu gran objetivo a medio plazo?

Llevar mi obra al formato físico, pintar en acrílico y entrar en galerías. Mi sueño es exponer en una feria de arte contemporáneo como las de IFEMA en Madrid. Sé que para eso tengo que dar ese salto del digital al físico.

¿Es difícil vivir solo del arte?

Muchísimo. La mayoría de artistas no viven solo de su obra. Es una fuente de ingresos, pero no suficiente. Hay que ser muy top, tener suerte o contactos. Yo soy realista: sigo creando porque lo necesito, pero mi sueldo viene de una empresa.

tracking