Una familia monta una granja con 6.000 gallinas  camperas junto a los baños de Alhamilla

Antonio Bretones tiene previsto producir 5.000 huevos diarios para gourmet en una explotación que es la mayor de la provincia en alimentación mixta

La instalación está a 800 metros de los baños de Alhamilla
La instalación está a 800 metros de los baños de Alhamilla
Manuel León
01:00 • 23 abr. 2015

Antonio Bretones, recién jubilado de Endesa y con dos hijos veinteañeros con estudios terminados y sin trabajo, se le ocurrió que algo debía de hacer para sacar adelante la familia. Tenía un cortijillo en Viator con animales, donde se relajaba los fines de semana, y se le ocurrió convertir el hobby en negocio: ha puesto en marcha una explotación en Pechina de gallinas para producir huevos camperos, la más grande de la provincia por este sistema de puesta alternativa.
Compró una finca de seis hectáreas y la antigua nave donde el empresario Isidro  Pérez Molina embotellaba agua mineral de Sierra Alhamilla, a un kilómetro de los Baños, y en dos semanas tiene previsto iniciar la comercialización. Tiene 6.000 gallinas y calcula que dispondrá de 5.000 huevos camperos diarios para venderla en pequeños comercios, supermercados de barrio y tiendas gourmet. El gerente es Antonio Bretones Becerra, el hijo mayor, Jesús Becerra, que dirige el área técnica y de mantenimiento y la madre Angeles Becerra, que gestiona la parte comercial. El padre, no forma parte de la cooperativa pero ejerce como asesor de la familia. Explica el gerente que “hicimos un estudio de mercado y vimos que el huevo campero tenía entrada y que la gente confía en productos locales”.




Una letanía
El rumor de las aves en la granja es como el de una letanía ante la comida que se les sirve de forma automatizada con maquinaria alemana. Las gallinas llegaron todas juntas en un camión con 17 semanas de vida procedentes de Cataluña, “había que verlas, fue un espectáculo, son gallinas ponedoras de la raza ISAbrown, que surten de huevos oscuros, más cotizados que los blancos”.
Allí, a pie de balneario, viven a pleno confort con sus bebedederos y comedores de pienso y su zona de nido donde hacen la puesta diaria. Salen a diario a comer hierba a la finca que es lo que les da el sello de gallinas camperas que hace que sus huevos, de yema anaranjada, puedan tener mayor cotización en el mercado.




Un negocio que crece en Almería
Sin hacer mucho ruido, el sector avícola de Almería alcanza ya una producción de 12 millones de huevos anuales con unos ingresos de 1,1 millones de euros, en puesta alternativa (camperos), ecológicos y en jaula. Destaca en ésta última modalidad la empresa Avícola Laujar con 16.000 gallinas de la raza Warren y una facturación de 4000.000 euros. En  Arboleas funciona también la granja de huevos camperos de José María Artero con 900 gallinas y en Fines, Campoamor vende huevos ecológicos a tres euros la docena.




 








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