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Almería

Brecha salarial en Almería: las trabajadoras cobran un 13,1% menos que los hombres

UGT y CCOO de Almería denuncian la diferencia retributiva entre mujeres y hombres

Concentración de CC.OO. y UGT en Almería.

Concentración de CC.OO. y UGT en Almería.La Voz

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Las mujeres asalariadas de Almería difieren el salario respecto a los hombres en un 13,1%, aunque es la brecha más baja de toda Andalucía hay que tener en cuenta que también tenemos los salarios más bajos y por tanto la diferencia respecto al resto de Andalucía es menor, según los datos de la AEAT correspondientes a 2024. En términos absolutos, los ingresos medios de los hombres en la provincia ascendieron a 19.740 euros anuales, frente a los 17.452 euros de las mujeres. En la capital la diferencia es del 8,4%, y en Roquetas de Mar del 6,2%. Almería es, con diferencia, la provincia andaluza con menor brecha, por delante de Jaén (17,7%) y Granada (19,2%).

Ahora bien, la lectura de esas cifras exige contextualización. Tal como señalan los sindicatos "no se debe a los altos salarios de ellas sino a los bajos salarios generalizados que se dan en la provincia": Almería es, de hecho, la provincia andaluza donde los hombres tienen un menor salario equivalente a tiempo completo. No es igualdad; es una pobreza salarial compartida -aunque no igualitariamente repartida- que encubre la discriminación de fondo.

Esa discriminación, según UGT y CCOO Almería, tiene nombre y apellidos. La parcialidad femenina, apuntan es el factor con mayor impacto en la brecha retributiva, sitúa a Andalucía con una tasa del 23,3% entre las mujeres asalariadas en 2025, frente al 6,5% registrado entre los hombres, 16 puntos y ocho décimas de distancia que no son casualidad: son el resultado de una organización social que sigue colocando los cuidados de menores, de mayores, de personas dependientes, como responsabilidad casi exclusiva de las mujeres, empujándolas hacia jornadas reducidas que recortan su nómina y, con el tiempo, su pensión.

Junto a ello, la maternidad funciona como multiplicador de esa desigualdad. Los datos del IECA revelan que la brecha salarial entre las mujeres sin hijos o hijas se sitúa en el 18,1%, pero escala hasta superar el 30% entre quienes tienen descendencia, llegando al 31% cuando hay tres o más menores en el hogar. La corresponsabilidad, han subrayado CCOO y UGT Almería, "está, desgraciadamente, desaparecida en combate." y mientras siga existiendo esa desigualdad la maternidad continuará siendo, paradójicamente, un factor de penalización laboral para las mujeres.

Por otro lado, el sector primario, columna vertebral de la economía almeriense, ofrece el dato más crudo de toda Andalucía en términos de brecha sectorial. Las mujeres asalariadas en agricultura, ganadería, silvicultura y pesca deberían ganar un 52,6% más para igualar los ingresos de sus compañeros de sector, la mayor diferencia de cualquier actividad económica de la comunidad. El fenómeno de la segregación ocupacional que concentra a las mujeres en empleos peor remunerados explica buena parte de este resultado, tanto o más que la parcialidad o la temporalidad.

Ante este diagnóstico, las dos organizaciones sindicales coincidieron en sus propuestas y han exigido que los poderes públicos intervengan con decisión para corregir la infravaloración de las ocupaciones feminizadas, los cuidados, limpieza, atención sociosanitaria, educación infantil y que las empresas garanticen horarios y permisos realmente equitativos, por lo que ambas organización han reclamado un Pacto estatal por los Cuidados que los eleve a política pública de primer orden, con financiación suficiente para convertirlos en un derecho colectivo y no en una carga individual de las mujeres.

Finalmente, recuerdan ambos sindicatos, los avances normativos de los últimos años; reforma laboral de 2021, decretos sobre planes de igualdad y registros retributivos van en la dirección correcta, pero resultan insuficientes mientras la Inspección de Trabajo carezca de los medios necesarios para hacerlos cumplir y mientras demasiadas empresas sigan resistiéndose a implementar los planes de igualdad.

La igualdad retributiva no llegará sola; requiere voluntad política, presupuesto y control.

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