Una lección profética

Nuccio Ordine defiende la cultura frente al utilitarismo en el pregón de la Feria del Libro

El coordinador de la feria, el pregonero, el edil de Cultura y el presidente del Gremio de Libreros.
El coordinador de la feria, el pregonero, el edil de Cultura y el presidente del Gremio de Libreros. La Voz
Marta Rodríguez
22:39 • 25 abr. 2018

“Una lección simple y profética”. Así definió ayer el profesor italiano Nuccio Ordine la enseñanza que se desprende de la que, a su juicio, es “una de las páginas más conmovedoras de la literatura”: el diálogo entre el Principito y el zorro del desier­to en la famosa obra del autor francés Antoine de Saint-Exupéry.




Escrito en apariencia para un público infantil y para aquellos adultos que han olvidado el sentido de la vida, el libro toca el corazón de los lectores al proponer una reflexión sobre la palabra ‘domesticar’, que significa ‘crear lazos’. “Cuando tras vagar por el desierto el Principito se encuentra al zorro y le invita a jugar, éste le contesta que no puede porque no está domesticado y, si lo hace, tendrán necesidad el uno del otro. Domesticar requiere tiempo, porque implica obrar una metamorfosis en noso­tros y, hoy en día, los hombres no tienen tiempo y, por tanto, no tienen amigos. No queda tiempo para cultivar los afectos que no producen beneficios”, expresó Ordine ayer en la Plaza de la Catedral.




Como en su manifiesto ‘La utilidad de lo inútil’ (Acantilado), el pregonero de la Feria del Libro de Almería 2018 -cita que se prolongará hasta el próximo martes 1 de mayo- defendió la cultura frente al utilitarismo a través de una intervención trufada de citas. De aquel discurso de Kennedy que en 1968 sostuvo en la Universidad de Kansas que “las cosas importantes de la vida no se miden con el PIB” a la frase de Montaigne que dice “lo que nos hace felices es gozar, no poseer”.




El autor de ‘Clásicos para la vida’ (Acantilado) criticó un sistema educativo en el que las universidades cada vez parecen más empresas y los estudiantes, clientes. “Cada año empiezo mi asignatura con esta pregunta: ‘¿Qué habéis venido a hacer a la universidad?’. Los alumnos responden que vienen para conseguir un título, no como una oportunidad que la sociedad les ofrece para que intenten ser mejores. Sin embargo, ellos no tienen culpa porque viven en un contexto en el que cada gesto responde a una lógica utilitarista”, apuntó.




En ese sentido, Ordine puso como ejemplo de lo que debe ser un maestro al de Albert Camus, rescatando la célebre carta que el Premio Nobel de Literatura en 1957 dedicó al profesor Germain nada más saber que había recibido el galardón: “Gracias a un maestro apasionado, un joven que venía de una familia modesta alcanzó la gloria”.






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