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Turismo Rural

De un castillo de cuento a fachadas con poemas: los pueblos más románticos de Almería para ir en San Valentín

La provincia ofrece mágicos rincones para sorprender este sábado, Día de los Enamorados

El banco de los te quiero en un mirador de Vícar.

El banco de los te quiero en un mirador de Vícar.Google Maps

Francisco Luque Ramírez
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Se acerca San Valentín y llega el momento de hacer planes para sorprender a la persona amada. Siempre suele haber flores, un regalo brillante y una cena en el restaurante de moda caro al que no se suele ir el resto del año, pero la provincia de Almería ofrece un amplio abanico de posibilidades para disfrutar de este día tan especial junto al amor de nuestra vida, haciendo turismo de cercanía y descubriendo los encantos de los pueblos almerienses. La Voz de Almería te propone los siguientes como los más románticos:

Vícar: amor de película en el corazón del Poniente

El municipio de Vícar es conocido como el "corazón del Poniente" y no solamente por una mera cuestión geográfica. La Villa, llamada Vícar Pueblo o Vícar Viejo, es un pequeño núcleo histórico con menos de 200 habitantes que desprende un encanto que enamora a sus visitantes, un lugar idóneo para planear un San Valentín de película.

Una de las fachadas con murales de Vícar.

Una de las fachadas con murales de Vícar.La Voz

Caminar por sus estrechas calles y callejones llenos de escalones es descubrir un mundo de fantasía gracias a los espectaculares murales que han dado color y vida a las blancas fachadas de sus casas en los últimos años, como el 'Muro del Amor', gemelo del que hay en París. Un sitio ideal para sorprender a tu pareja este año con un viaje a una colorida 'jungla' sin salir de la Sierra de Gádor.

Muy cerca de la Villa de Vícar, hay ocho bancos, entre ellos "el de los te quieros", en diferentes ubicaciones para sentarse a disfrutar de las bonitas vistas desde una montaña en la que reina un corazón gigante, conocido como Mirador del Amor, que mira al campo de Dalías y al Mar Mediterráneo. Un lugar indicado para un beso inolvidable y también para disfrutar de un tentempié a modo de picnic en la ladera, siempre que el tiempo acompañe. Incluso para ir por la noche y aprovechar para ver las estrellas.

Para los que buscan relax absoluto después de descubrir los encantos del coqueto pueblo vicario, está la opción de La Envía, con spa, habitación y cena romántica. Desconexión a pocos minutos de la capital.

Lucainena: de los Pueblos más Bonitos de España

El cuidado que los vecinos dan a sus calles y casas, adornadas con decenas de macetas y flores vistosas que invitan a descubrir cada uno de sus rincones, hizo que Lucainena de las Torres se ganara el privilego de estar, desde el año 2013, entre los pueblos más bonitos de España, como bien indica un cartel nada más entrar en el núcleo urbano.

Una visitante disfruta del aroma de una de las macetas que cuelgan de una fachada de Lucainena de las Torres.

Una visitante disfruta del aroma de una de las macetas que cuelgan de una fachada de Lucainena de las Torres.Francisco G. Luque

Se trata de un pueblo con un encanto más que evidente, que ha sabido sacar provecho a su pasado industrial, siendo un buen ejemplo sus interesantes hornos de calcinación que se muestran como el legado minero de un municipio que conserva su coqueta estación de trenes, por la que discurre la Vía Verde, una buena opción de senderismo para los enamorados.

La preciosa estación de tren de Lucainena.

La preciosa estación de tren de Lucainena.La Voz

Muy recomendable es visitar el Bar-Pensión La Troje, muy cerca de la plaza del pueblo. Tiene un bonito porche como terraza para disfrutar de unas tapas, tanto vanguardistas como las de toda la vida, con vistas a las preciosas calles donde los rosales, geranios y jazmines envuelven a los viandantes en un clima perfecto para disfrutar paseando de la mano de este precioso rincón de Los Filabres.

Vélez-Blanco: un castillo de cuento de hadas

En la comarca de Los Vélez, quizás una de las más desconocidas para los propios almerienses, destaca Vélez-Blanco, un pueblo que cuenta con un envidiable castillo del siglo XVI. Un telón de fondo de cuento de hadas para cualquier pareja que quiera disfrutar en esta hermosa localidad en la que también se puede aprovechar para descubrir el origen del símbolo almeriense por excelencia.

Imagen de archivo de Vélez-Blanco.

Imagen de archivo de Vélez-Blanco.La Voz

El término municipal velezano tiene numerosas cuevas en las que es visible el arte rupestre, destacando la de Los Letreros, catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, o el Abrigo de Las Colmenas, donde se encuentra el famoso indalo, que desde siempre se ha usado además de como un 'embajador' de Almería, como un amuleto de buena suerte.

Uno de los rincones del Castillo de Vélez-Blanco.

Uno de los rincones del Castillo de Vélez-Blanco.Lola González

Volviendo al núcleo urbano, el centro histórico de Vélez-Blanco es un conjunto homogéneo y con un alto valor patrimonial del que disfrutar a cada paso. Merece la pena ver el Lavadero del Portillo y las fuentes del Caño de la Novia, llamativas ubicaciones desde las que subir 'stories' a Instagram.

La localidad egetana dispone de numerosos alojamientos rurales, bares y restaurantes en los que poner techo y sabor a una escapada romántica que sería perfecta si el destino hace que caigan unos copos de nieve sobre los llamativos tejados de sus antiguas casas.

NÍjar: planes en el entorno más mágico de Almería

El municipio de Níjar, tanto por su extensión como por su belleza natural, es el destino de San Valentín que más posibilidades ofrece a la hora de planear una escapada romántica. En la Villa se puede disfrutar de una visita a su casco antiguo o al barrio de los alfareros, donde aún queda alguna tiendas históricas donde se trabaja la cerámica típica nijareña.

La artesana Loli García trabajando en su taller de Níjar.

La artesana Loli García trabajando en su taller de Níjar.Francisco G. Luque

Las cuidadas calles del pueblo invitan al paseo y a disfrutar de la tranquilidad, pero el mayor encanto de este municipio reside en muchos otros núcleos urbanos que se encuentran en pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Sitios privilegiados para disfrutar en pareja, ya sea en vehículo, bicicleta o haciendo una de las muchas rutas senderistas que pasan por este paraíso almeriense.

Vistas hacia La Isleta del Moro.

Vistas hacia La Isleta del Moro.La Voz

San José, Las Negras, donde está el conocido Chiringuito Café del Cabo, o La Isleta del Moro son solo algunos de los preciosos enclaves que se pueden visitar para disfrutar a pocos metros del mar. 

También Rodalquilar, un coqueto pueblo con pasado minero, en un valle que merece la pena visitar con la luz del atardecer bajando desde el Mirador de La Amatista, donde muchos enamorados ponen candados con sus nombres con el monte de Los Frailes como testigo desde la lejanía. Esto también se hace en el Arrecife de Las Sirenas.

Almócita: el encanto del rincón alpujarreño más sostenible

Resulta difícil entender cómo un pueblo de poco más de 200 habitantes, instalado en plena Alpujarra almeriense, está considerado un referente a nivel nacional. Pero al visitante le queda muy claro nada más poner un pie en sus calles. Almócita es un ejemplo de sostenibilidad, de pueblo que se mantienen totalmente en armonía con su entorno y que enamora.

Un paseo por sus cuidados callejones, llenos de macetas con coloridas flores y gran variedad de cactus, está lleno de sorpresas. Al doblar cada esquina, las fachadas de sus casas sorprenden con bonitos murales y poesías escritas sobre las mismas. Destaca, sobre todo, el Mural del Amor que hay en una de las principales vías de acceso al pueblo, en el que los enamorados pueden mover su aspa y ver qué les tiene preparada la suerte: abrazos junto al Árbol de la Vida, miradas en la Calle Triana, beso en el cuello en el Callejón de María...

Imagen de uno de los muros de Almócita.

Imagen de uno de los muros de Almócita.La Voz

Almócita es un plan diferente, tranquilo, para los amantes de lo más natural, de lo ecológico y sostenible. En la plaza, junto al Ayuntamiento, se pueden degustar unas buenas tapas, aunque muy cerca de este municipio, cruzando sus huertas, se encuentra Padules, con la Bodega Barea Granados en la que probar vinos de la tierra y con posibilidad de hacer un picnic en sus Canales.

Mojácar: un paraíso de otro tiempo

Presidiendo la Sierra de Cabrera se encuentra una joya blanca llamada Mojácar, mundialmente conocida por su belleza, playas y ocio costero. Un retiro romántico en San Valentín en su casco histórico, lleno de callejuelas con cuestas y escaleras, bajo arcos que recuerdan su pasado árabe, es un plan perfecto.

Imagen de archivo de Mojácar.

Imagen de archivo de Mojácar.La Voz

Aunque no es fecha veraniega, siempre es un lujo para el visitante conocer alguna zona de los 17 kilómetros de playas de aguas cristalinas que bañan a este municipio del Levante almeriense, desde cuya parte antigua hay unas vistas espectaculares como bucólico horizonte en el abrazo de dos enamorados.

Considerado uno de los pueblos más bonitos de España, cuenta con comercios de todo tipo, destacando los de hostelería y ocio nocturno, además de sus numerosas posibilidades de alojamiento. Neptuno o Bocaina Beach Club son lugares inmejorables para un cóctel previo a una cena en Hola Ola, Tapas del Mundo o Restaurante Omega.

Para las parejas que busquen estar muy pegados al mar, están como referencia los chiringuitos Aku Aku y Manaca. Y para el amanecer, un desayuno envidiable en el precioso Dolce Vita, uno de los sitios más exclusivos de Mojácar, un lugar encantador, en el que da gusto perderse caminando por sus callejones que durante siglos han sido testigos de mil y un amores.

Serón: el placer de besarse bajo un manto estrellas

En un día tan esperado como el de San Valentín, todos los esfuerzos suelen centrarse en sorprender al amor de nuestra vida. Una buena forma de hacerlo la pone en bandeja Serón, un municipio del Valle del Almanzora desde cuyo mirador, en la parte alta del pueblo, se divisa gran parte de la comarca.

Visualización de las estrellas desde la Posada del Candil de Serón.

Visualización de las estrellas desde la Posada del Candil de Serón.

Conocido por sus buenos embutidos, también ofrece interesantes planes a realizar como puede ser la visita a Las Menas, un precioso pueblo minero restaurado que se encuentra bajo el Calar Alto. Pero no hay que subir hasta las blancas cúpulas para disfrutar de los cielos estrellados. La localidad tiene un cada vez más conocido planetario en el que se organizan numerosas actividades para disfrutar de las estrellas y aprender de las mismas.

Merece la pena alojarse en la Posada del Candil, en el Paraje Angulo, donde se organizan también quedadas para observar las constelaciones. Sin duda, un marco incomparable para celebrar un San Valentín de altura, con miras al precioso infinito del universo inexplorado que se esconde tras esas miles de millones de luces que pintan el cielo cada noche.

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