Almería duplicará el consumo de agua desalada antes de final de año

La subida del recibo, un 19%, lo subvencionará el Ayuntamiento hasta el 31 de diciembre de 2021

Fachada de la Desaladora de Almería que actualmente se encuentra al 30% de su producción y pasará a hacerlo a más del 70
Fachada de la Desaladora de Almería que actualmente se encuentra al 30% de su producción y pasará a hacerlo a más del 70 La Voz

Era una noticia esperada, sobre todo por aquellos que llevan años reclamando la necesidad de frenar la sobreexplotación del Acuífero del Poniente, y es que el Ayuntamiento de Almería se ha decidido a aumentar la producción de agua desalada para el consumo humano y rebajar la extracción de los Pozos de Bernal.


Mañana se debatirá en Comisión Informativa la modificación tanto de la ordenanza que regula el contrato de la explotación de la Desaladora de Almería por la empresa Aqualia, como la que regula el recibo del agua. Será el próximo lunes cuando el Pleno analice el dar luz verde a que de los dos bastidores que dan servicio en la actualidad, pasen a ser cinco los que estén funcionando. Aún quedarían otros dos que no funcionarían.


Este incremento de producción de la instalación que lleva abasteciendo a medio gas desde su puesta en marcha en 2006 a parte de la ciudad, permitirá al Ayuntamiento el “cambiar las cifras de sus fuentes de  abastecimiento hídrico” permitiendo que “si actualmente la desaladora produce 4,9 hectómetros cúbicos de agua al año y se extraen 11 de Bernal, a partir de la puesta en marcha de los otros tres bastidores sean 12,5 los hectómetros cúbicos que se consuman de agua desalada y que solamente sean 3,5 los que lleguen desde el Acuífero del Poniente”, explica la edil de Sostenibilidad Ambiental, Margarita Cobos.


Esta decisión que “no supone en ningún caso una renuncia al consumo de agua de Bernal”, según insiste la concejal de Sostenibilidad, “se toma por responsabilidad medioambiental” porque “no se puede sacar más agua de los pozos de la que entra” y “hay que dejarlos descansar”. De momento la decisión que se toma es una modificación hasta diciembre de 2021 y será el próximo año cuando “se analice la situación en la que se encuentran los pozos y se volverán a decidir cuánta agua se extrae de cada uno de ellos”.



Obviamente esta apuesta “medioambiental” tiene una importante consecuencia económica ya que la consecución de agua desalada es bastante más cara que la correspondiente a la extracción de pozos. Según las cuentas que tiene sobre la mesa el Ayuntamiento de Almería, esto supondría en el recibo de los almerienses “un incremento del 19,68% con respecto a la tarifa actual”.


Subvencionado
Este porcentaje viene derivado por un lado de un incremento de más del 17% correspondiente al incremento del uso de agua desalada y el otro 2,5% se refiere al incremento del IPC que lleva sin actualizarse, según explicó Margarita Cobos, desde el año 2017.


Desde el Ayuntamiento tienen claro que este aumento en los recibos no llegaría en el mejor momento ya que se está en medio de una importante crisis económica derivada de la sanitaria. Ante esta situación, “el Ayuntamiento ha decidido subvencionar este sobrecoste hasta el 31 de diciembre de 2021”.


Las cuentas Según los cálculos que se han hecho desde el equipo de Gobierno esto supondría un gasto de “4.290.58 euros que se incluirían tanto el incremento de los recibos como la revisión del contrato con la empresa concesionaria del servicio, Aqualia”.


Lo que ocurrirá a partir del 31 de diciembre de 2021 aún no se sabe, aunque todo apunta a que se repercutirá en los pagos de los ciudadanos. Hay que tener en cuenta que cuando se puso en marcha la desaladora, allá por 2006, se alcanzó un acuerdo para una subida gradual de los recibos. En su momento se aprobó con el apoyo de PP, GIAL y PSOE que en 2006 el incremento de la tasa fuera del 11,6%; el 1,8% durante el año 2007; 11,3% en 2008 y por último en 2009 se optaba por una subida del 10,7%. Habría que ver cómo se realizará tras el tiempo subvencionado.


De momento, lo único cierto es que ahora se inicia el procedimiento para que estos bastidores se puedan poner en marcha con el objetivo de que “en el ejercicio de 2020 ya estén funcionando”. Una vez que pase por Pleno y que esté aprobado, algo que espera la concejal que se produzca “por unanimidad”, tiene que pasar por el informe del “Consejo Consultivo y por la Comisión de Precios para que vise las tarifas” pero tiene claro que antes de que acabe el año “se podrá llamar a la desaladora y pedir que se aumente la producción de agua”.


Cabe recordar que uno de los puntos fundamentales por los que en su día el informe de la Agencia Andaluza del Agua tumba el Plan General es precisamente porque el Ayuntamiento sigue garantizando el suministro principalmente en los Pozos de Bernal y se le solicita que  para el año 2027 en el que se prevían el uso de 17,15 hectómetros cúbicos de los que un 90% sea desalada.

 

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