El Almería no puede echar a Rubi
Un contrato millonario le ata al club y su despido sería un terremoto salarial para Al-Khereiji

Rubi firmaba el contrato de su vida por expreso deseo del ministro Turki.
No se contempla en el club y no se lo han planteado. El entrenador catalán está ligado al Almería por un contrato tan elevado que lo convierte en un técnico blindado. Su despido, con el consiguiente finiquito, haría un roto en el límite salarial que el club no contempla, y mientras le puedan firmar jugadores van a tirar del catalán porque no les queda otra. La agencia que lleva a Rubi supo amarrar las ganas de Turki Al-Sheikh por que volviera, y los tres años de contrato los va a cumplir pese a que el equipo se le ha vuelto a caer y su sistema no va más allá de poner a los mejores.
Existe malestar en la cúpula del Almería por la marcha del equipo y de ser otro entrenador ya estaría en la picota, pero el catalán vive de sus mensajes y de la afinidad de los jefes hacia su persona. Lo que pide se lo firman y lo que dice va a misa. Tiene en el bolsillo a El Assy que es el que manda en la ciudad y no tanto a Al-Khereiji: que se juega los millones. Echar al entrenador no se ha contemplado a día de hoy pese a que no están contentos con la pobre imagen que proyecta el equipo en las últimas jornadas.
Se le ha vuelto a caer el equipo. Las sensaciones no son buenas y se ha pasado en un mismo partido de ser el líder a rozar la salida del Play Off. Se han firmado los jugadores que ha pedido y apunta a los futbolistas en la derrota ante el Depor con mensajes que seguro no van a gustar en el vestuario. Se está repitiendo la historia de la pasada temporada y el presidente ha pedido el ascenso a Primera por la vía rápida. Rubi sabe que no lo van a echar y se aferra a un finiquito inasumible y a la calidad de sus jugadores para que lo rescaten. A dos puntos de la Primera no tiene sentido prescindir del entrenador.

Mohamed El Assy respalda al entrenador en todo momento.
Mucho más que un entrenador
El margen del preparador del Almería va en su contrato. Las cantidades y el tiempo quedaron bien amarradas por su agencia cuando era llamado por el ministro de Arabia Saudita. Cobra más que muchos de Primera y la letra pequeña lo amarra bien al cargo. A todo lo expuesto hay que tener claro que ha dejado de ser un entrenador al uso y tiene plenas competencias en la dirección deportiva por expreso deseo de los jefes. Lo que pide se lo dan y tiene voz y voto como uno más. Se le han dado tantos poderes que ni los marcadores le hacen daño.
Su discurso siempre es el mismo pese a que cuenta con la mejor plantilla y la más valorada de toda la Segunda División: no se nota. Su plan no va más allá de poner a los mejores y que le ganen el partido porque van sobrados de calidad. Cuando llega un rival de sus mismas características o llegan lesiones y sanciones y toca tirar de entrenador: el equipo da el cante. La afición está quemada viendo pasar oportunidades de instalarse en el ascenso directo y el entrenador lo deja todo para el final, como si tuviera una bola de cristal.

Rubi el día de su presentación tras firmar tres años en el Almería.
Un contrato blindado por tres años
El regreso de Rubi al Almería era un anhelo del propietario y de la dirección actual, pero no del que ahora manda en la entidad. El entrenador catalán firmaba el contrato de su vida y dejaba todo bien amarrado para no fallar. Turki le daba plenos poderes y puso a sus hombres fuertes a remar junto al entrenador. Le puso un contrato de Primera, convencidos de que en tres años se volvería a la élite. Se le daba la plantilla más cara de la historia en su primera temporada y en la segunda el propio Rubi daba una bocanada de “aire fresco” a su vestuario. La segunda vuelta de la pasada campaña se salvó por entrar en el Play Off y esta temporada el equipo ha vuelto a las andadas sin que nadie le tosa al entrenador: el finiquito es inasumible.
Todo se fía a la calidad de la plantilla
En cada aparición publica del entrenador siempre aparece el mismo discurso. Va en sentido contrario al presidente y se lo permiten. Al-Khereiji no quiere jugarse el ascenso en el Play Off y prefiere al equipo instalado en ascenso directo, mientras Rubi deja claro que lo importante es llegar al final con opciones. Vive en una realidad paralela que le permite su fantástico contrato y el saberse fijo en el cargo porque forma parte de la dirección deportiva y le han dado mucho poder. El mensaje que dejaba en Movistar “No te pueden remontar en tu casa, hemos regalado dos goles”, deja claro que han sido los futbolistas los que se han equivocado y no se siente culpable para nada de ver como su Almería se le vuelve a caer una temporada más.