La idea de la Universidad de Almería que ha logrado que personas mayores en sillas de ruedas anden
Un programa de enfermería de la UAL mejora la autonomía de los mayores de dos residencias almerienses

Foto grupal de alumnos de Enfermería de la UAL junto a personas mayores participantes del programa CUIDAFRAIL.
Durante mucho tiempo no se han levantado de su silla de ruedas. Hoy vuelven a caminar. Podría parecer una escena sacada del relato bíblico de Lázaro, un "levántate y anda", pero lo que ha ocurrido en dos residencias de mayores de Almería no tiene nada de milagroso: es ciencia, constancia y mucho trabajo detrás gracias a un proyecto que ha devuelto la esperanza a los más mayores.
Cuando una persona mayor ingresa en una residencia, pesa todavía una idea muy extendida: que ese lugar es poco más que una antesala del final de la vida. Una percepción tan arraigada como injusta; y que es precisamente la que quieren desmontar desde el Grado de Enfermería de la Universidad de Almería.
"La consecuencia inevitable para todos los seres humanos es la muerte, pero eso no significa que tengamos que tirar la toalla. Incluso personas de más de 100 años pueden mejorar con un buen programa de ejercicio físico", subraya José Manuel Hernández Padilla, profesor de la UAL y director del proyecto CUIDAFRAIL, una iniciativa cuyo objetivo lo resume su propio nombre: "Cuida viene de cuidar y frail de fragilidad, frágil en inglés, una palabra muy utilizada en geriatría para referirse al deterioro funcional asociado a la edad".
Junto a sus compañeros investigadores Rafael Prieto y Anabel Chica y con la colaboración del Centro Residencial de Personas Mayores El Zapillo y de la residencia para personas mayores Emera, trata no solo de atender a personas frágiles, sino de cuidar la fragilidad para reducirla, algo que va contra la idea resignada de que la pérdida de autonomía de los mayores es inevitable.
Desde esa idea surge la pregunta clave del proyecto: ¿por qué damos por hecho que una persona mayor ya no puede ir sola al baño, vestirse, agacharse o subir escaleras solo porque vive en una residencia?
En qué cosiste CUIDAFRAIL
CUIDAFRAIL parte de una base científica clara: hay evidencia de que incluso personas muy mayores con cierto nivel de dependencia pueden mejorar si se trabaja su fuerza, movilidad, nutrición y participación social. "No tenemos que asumir que una persona tenga que llevar pañal o tenga que ir en silla de ruedas. Se suele utilizar estas cosas de manera preventiva en muchas ocasiones, pero eso acelera el deterioro".

Los usuarios de la residencia de mayores de El Zapillo durante una actividad con los estudiantes de Enfermería de la UAL.
Es ahí donde entra en juego la segunda clave del programa: las residencias no tienen suficiente personal para implementar programas intensivos de ejercicio, acompañamiento y entrenamiento funcional. Y, al mismo tiempo, los estudiantes de Enfermería necesitan una mayor carga de práctica real con personas mayores.
Así comenzó la idea. Traer a los alumnos de tercer curso de Enfermería de la UAL matriculados en la asignatura de Enfermería del Envejecimiento a las residencias: "Uno para cada persona mayor. En total 34 estudiantes para entre 30 y 35 pacientes. A las únicos usuarios que excluimos fueron aquellos que tuvieran deterioro cognitivo muy grave y que no pudieran seguir instrucciones, o que tuvieran un deterioro físico que les impidiera salir de su cama".
Provincia
Las chicas de oro almerienses: jubiladas, virales y sin tiempo para aburrirse
Elena Ortuño
El programa se estructuraba en tres sesiones semanales. Dos de ellas estaban centradas en mejorar la capacidad física de los residentes, con ejercicios orientados a ganar fuerza y masa muscular a través de un programa de promoción del ejercicio físico.
La tercera sesión se dedicaba a entrenar directamente las actividades básicas de la vida diaria: moverse de forma autónoma por la residencia, vestirse, ir al baño, ponerse los zapatos o agacharse para coger un objeto. Este trabajo se desarrolló durante doce semanas consecutivas, en grupos reducidos y de manera regular, en ambas residencias participantes.

Imagen de archivo de dos personas mayores.
Unos resultados sorprendentes
Si bien aún continúan analizando los resultados, hay casos que, incluso a simple vista, son muy reveladores. "Dos personas que estaban en silla de ruedas ya están andando. Es un logro impresionante", revela emocionado Hernández Padilla para después añadir: "Se ayudan con andador, pero aún así son muy buenas noticias".
Además de este espectacular cambio, los beneficios se han hecho sentir también en la fuerza y movilidad de los usuarios, así como en su capacidad para valerse por sí mismos. Y no se queda ahí: uno de los efectos más profundos no ha sido físico, sino emocional. Es un hecho demostrado que las personas mayores en residencias se sienten solas. La llegada regular de los estudiantes ha generado vínculos, expectativas y ganas de participar: "Decían: 'Ahí llegan las chicas' cuando las veían llegar. Lo estaban deseando", explica con un tono de entusiasmo en la voz.
A su llegada, se encontraron con mujeres que estaban en estados cercanos a la depresión. Tras doce semanas de ejercicios, estas mismas personas mejoraron en escalas clínicas de ansiedad, depresión e integridad social: "Mejora su calidad de vida de manera brutal. Doce semanas nada más hemos necesitado", recalca el investigador.

Los usuarios de la residencia de mayores de El Zapillo durante una actividad con los estudiantes de Enfermería de la UAL.
Si bien los mayores beneficiados han sido los ancianos, también los más jóvenes se han llevado una lección guardada en el bolsillo: "En las valoraciones posteriores hay alumnas que me han llegado a decir que no se imaginaban que las personas mayores tuvieran tanto que decir y aportar aún. Ha sido una relación simbiótica entre mayores y estudiantes: ha disminuido la soledad y ha mejorado la relación intergeneracional".
Una mirada puesta en el futuro
Tras la finalización del programa, CUIDAFRAIL entra en fase ahora de seguimiento para contrastar si los efectos positivos se mantienen. A partir de ahí, buscarán ampliar el programa a más residencias de toda la provincia y, si los datos los respaldan, extenderlo a nivel andaluz o nacional.
También quieren explorar la salud digital (a través de vídeos explicativos de los ejercicios) para que el modelo no dependa de tener un estudiante por cada residente: "Queremos llegar a cuantas más personas mayores mejor", concluye con optimismo Hernández.