El vestuario del Almería dicta sentencia
Si están con Rubi dará un paso al frente y el entrenador terminará la temporada

Detrás de esta puerta se gestan los sueños de grandeza del Almería.
Los futbolistas siempre se van de rositas en toda crisis deportiva. Nunca se les pone el foco y todo el peso (de la ley no escrita) recae sobre el entrenador de turno, que es el que se juega el bigote. Se habla del futuro de Rubi por la peor racha de la temporada (que recuerda una película ya vista) y no se debe olvidar que el entrenador está en las manos de su vestuario. El mismo al que tanto ha elogiado esta temporada, tiene la llave del éxito o del fracaso de su entrenador.
Un vestuario unido que nada tiene que ver con el de temporadas anteriores es lo que se viene vendiendo esta temporada en el Almería. El primero que lanzaba piropos era Rubi que siempre ha dejado claro que el vestuario “es de los futbolistas”. Un mal partido en Ipurúa ha encendido las alarmas en un club tranquilo y confiado con la hoja de ruta establecida, hasta el último mes, donde no se han dado los resultados, y empiezan a volar los grajos por el Mediterráneo y suenan nombres para sustituir a Rubi.

A los futbolistas se les pasan rápido los derrotas y miran al frente.
Si los futbolistas quieren se acaba la crisis
La peor racha del Almería hace llover sobre mojado. Lo que ahora vive el equipo no es nuevo y se daba la pasada temporada, cuando camino de Primera a toda máquina, el equipo se caía fuera de casa y perdía un ascenso cantado. Esta campaña el bache ha llegado antes y por suerte queda tiempo para que los futbolistas den un paso al frente y salven a su entrenador y disparen al equipo. Preocupa más la imagen que la distancia con el objetivo, y si estamos ante un vestuario como se pregona y los inquilinos del mismo están con el entrenador: Rubi puede dormir tranquilo.

Los pesos pesados del vestuario deben dar un paso al frente.
El entrenador da su espacio a los profesionales
Ha llegado la hora de los jugadores. Al entrenador ya se le ha cuestionado esta y la pasada temporada, porque se le ha caído el equipo y con dos plantillas distintas. El Almería “del aire fresco” que pregonaba Rubi, iba por el buen camino hasta que llegaron las lesiones y el equipo perdía el brillo que le daba esa calidad que atesora. Todo el peso y la presión recae sobre el entrenador, y los futbolistas que siempre salen liberados, deben responder a su técnico a base de buenos resultados.

Rubi sigue al frente de una plantilla que tiene que responderle.
Los futbolistas nunca pagan una mala racha
Los pitos suelen ir primero al banquillo y luego al palco. Los dirigentes entran en pánico y cae el entrenador, porque no se pueden echar a todos los futbolistas. Son los profesionales los que juegan los partidos pero: gana el equipo y pierde el entrenador. Esta máxima la conoce todo el mundo y cuando llega una mala racha se pide la cabeza del entrenador y los jugadores siguen a lo suyo. Todo está inventado en el mundo del fútbol y en las próximas jornadas los que están con Rubi darán un paso al frente y aquellos que no son afines, seguirán asistiendo a la caída del equipo y por ende de su entrenador. El vestuario del Almería tiene la última palabra.