La Voz de Almeria

Adra

El partido de los ‘paragüazos’

Muchos aficionados de Adra, cuarenta años después, recuerdan en casi cada tertulia

La A.D. Adra, entrenada por Paco Ripoll.

La A.D. Adra, entrenada por Paco Ripoll.La Voz

Pepe Cazorla
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Con una buena entrada de público, (venía el Adra de ganar en Marbella por 0-4), en el campo Miramar de Adra, se disputaría el encuentro el domingo 8 de diciembre de 1985, correspondiente a la Categoría de Regional Preferente en su Grupo 2º y en el que militaban equipos de Málaga, Granada y sólo estaban el Pvo. Ejido y A.D. Adra de la provincia de Almería. Yo había hecho apenas tres meses de mi reciente licencia militar.

Había llovido antes y durante el partido y la estampa era de un mar negro de paraguas. En Miramar, la pelota estaba en juego entre el Adra y el Vélez-Málaga. Arbitraba el Señor Peralta Díaz (Sevilla), trencilla ‘neutral’ que había solicitado el propio Vélez. Nadie presagiaba lo que ocurriría al final.

La A.D. Adra, entrenada por Paco Ripoll, que había sustituido anteriormente a Bernabé Navarro y que a su vez, también sería destituido por Juan Fontan, presentó el siguiente once: Cayuela Freniche, Tesón, Suárez, Polo, Meler, Gabi, César (Miguel ‘Morillo’, m. 45), Saldaña (Miguel ‘Fino’ m. 59), Gómez y Pajarillo. En el Vélez CF destacaría a su portero Acosta y el muro de toda la línea defensiva junto a Manolo Hierro, hermano de Fernando.

Transcurso del encuentro

Los locales llevaron en todo momento las riendas del partido sólo eran los únicos que existían pero el que encontraba muchas dificultades para perforar la meta defendida por Acosta, limitándose el equipo visitante a defenderse como podía, sin inquietar prácticamente nunca la portería defendida por Cayuela, a excepción de una única jugada aislada que terminó en saque de esquina y al efectuarse el mismo el balón terminó en el fondo de la portería abderitana en un mal marcaje defensivo significando el primer tanto del encuentro y que serviría a los visitantes para defenderlo con uñas y dientes hasta prácticamente el final del encuentro en que el equipo local empató, cuando sólo restaban seis minutos para el final del mismo obra de Morillo.

Dejaba de llover en la recta final del encuentro y los paraguas empezaban a cerrarse. La banda de poniente del estadio estaba abarrotada de aficionados situados de pie. Fue mucha coincidencia que dejará de llover con el pitido final; de buenas a primeras empezó otra lluvia, pero de paraguas que buscaban al trío arbitral. Jamás vi tantas sombrillas juntas volar. Había para poner tienda.

Marea negra de paraguas

El marcador señalaba al final del encuentro el empate a un tanto, resultado quizás injusto ya que el Adra hizo méritos suficientes para alzarse con una victoria aunque fuese mínima. 

La actitud del colegiado en el campo había levantado las iras de los aficionados abderitanos tras anular otro gol al propio Morillo, que hubiera significado antes del primer gol local al empate a uno, pero fue anulado posteriormente por el juez de línea por un supuesto fuera de juego y que al final del mismo intentaron algunos, no todos, hacer justicia a la injusticia agrediendo al trío arbitral cosa que es injustificable desde estás líneas; ya que, si el fútbol no es un deporte perfecto, tampoco se le puede exigir al arbitraje.

Algunos aficionados invadieron el terreno de juego y menos mal que la cosa tampoco fue a mayores gracias a la actuación de la fuerza pública y propios jugadores que protegieron al colegiado; y qué como nota más lamentable de estos hechos fue la agresión que sufrió uno de los jueces de línea que recibió un paraguazo en la cabeza de un exaltado seguidor, y al llegar a la puerta de los vestuarios sufrió un desmayo, pero los problemas no llegaron a más. 

El Comité de Competición de la Federación Andaluza de Fútbol, en la reunión de esa semana acordaría clausurar por dos partidos el campo Miramar de Adra, cosa que al presidente del club abderitano, José Moreno, le acarreó muchos problemas teniendo en cuenta el calendario que se le presentaba al Adra en propio campo para recibir la visita de uno de los gallitos del grupo el At. Benamiel (1-1) y Salobreña (5-2) en el exilio, por lo que el quebranto deportivo y económico fue de gran magnitud.

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