“El hombre es un animal exagerado. Ni malo-malo ni bueno-bueno, somos las dos cosas”
Diego López es de Albox, y eso define la personalidad, asegura. Es catedrático de genética y ha sido profesor de la UAL durante 37 años, donde

SIN DATOS
Publicó su primer libro, ‘Biología de la homosexualidad’, en 2014. Y ahora ya tiene el segundo entre sus manos. “Nuestra historia evolutiva da cuenta de nuestra vida sexual”, afirma en la contraportada.
Su primer libro trató la homosexualidad, ¿cómo surge la idea de este?
Siempre me ha atraido el estudio de la conducta humana enfocada desde el punto de vista evolutivo, y este libro es un reflejo de ello. Intento incorporar al lector hispanohablante a las corrientes actuales en estos campos, pues, desgraciadamente, quien no lea en inglés se las está perdiendo.
Lo ha subtitulado ‘¡Pero qué animales somos!’. Pues se lo pregunto: ¿qué animales somos?
(Ríe) Unos muy especiales, sin duda alguna. Somos un animal mas, pero con unos rasgos muy acusados que nos hacen muy diferentes del resto.
¿Como cuáles?
Para empezar, el manejar una herramienta de transmisión y codificación de la información como es el lenguaje. Esa capacidad no la tiene ningún otro animal. Y también está la capacidad para construir códigos morales, de conducta, que regulan nuestro comportamiento social. Esencialmente, creo que esas son las cosas que mas nos diferencian.
La inteligencia...
Pero cuando se habla de que somos un animal inteligente… Hay otros que también lo son, es una cuestión de grado. El comportamiento humano es extraordinariamente complejo, en todos los niveles. Para bien y para mal.
Es cierto.
Es que somos un animal exagerado. A la hora de ser brutales, hemos sido mas salvajes y destructivos que ninguno. A la hora de ser cuidadosos de los demás, también hemos llegado al otro extremo. Tenemos las dos vertientes, no somos ni buenos-buenos ni malos-malos. Somos las dos cosas.
En este libro usted se centra en la conducta sexual, y en esto las cosas han cambiado mucho en los últimos tiempos, ¿no?
Evidentemente el ser humano, por el desarrollo de la inteligencia, tiene una capacidad de modificar la conducta y adaptarla a la situación concreta que vive. Pero eso no oculta que hay una serie de patrones que subyacen, y que no se pueden suprimir.
Por ejemplo, usted señala el hecho de que tendemos a vivir en parejas.
Yo creo que es algo evolutivo. Podemos vivir de otras maneras (con varias parejas, o cambiando de pareja...), pero la tendencia básica, la pulsión evolutiva fundamental, y que funciona tanto en los homosexuales de ambos sexos como en los heterosexuales, es vivir en pareja.
¿Y por qué?
La pareja humana es universal, conductual, y tiene una base evolutiva que explico en el libro: la necesidad de cuidados extraordinarios que tiene nuestra prole al nacer. Hace falta una pareja para llevar adelante a esos niños.
También plantea usted otro tema interesante: la necesidad los hombres de poseer sexualmente.
Pues también tiene una explicación y un origen evolutivo. Ya Dawkins señaló que los genes pretenden siempre pasarse a la siguiente generación; y eso lo logramos reproduciéndonos. Pero claro, una madre siempre sabe que esos hijos son suyos, porque los ha parido; pero un padre nunca tiene certeza al 100%. ¿Cómo puede combatir eso? Buscando la posesión y el control de esa sexualidad en todos los aspectos en que seas capaz de controlar.
Claro.
Y entonces aparecen en nuestras sociedades cosas como el elogio de la castidad, de la virginidad, de la fidelidad sexual, el que las mujeres sean modosas… Son signos de la necesidad de controlar la sexualidad de nuestras parejas.
Otro tema del libro: ¿las mujeres tienen menos deseo sexual?
No. Radicalmente no. No sabemos muy bien cómo funciona la sexualidad femenina, pero no es verdad. Cuando se investiga se encuentra que tienen tanto interés como tú, disfrutan tanto o mas que tú, y lo único que tienen es otro reloj.
Y otro: ¿por qué nos enamoramos?
Es una buena pregunta. Y además, es algo universal. El enamoramiento es un síndrome completo, tienes alteraciones hormonales, síquicas… Y existe en todas las culturas que se han estudiado. Ahora, ¿por qué nos enamoramos? ¿Para qué sirve? Pues los estudios sugieren que quizá es una señal que envía el enamorado de compromiso a ultranza a su posible pareja. Luego no siempre pasa, pero en principio...