La Voz de Almeria

Roquetas de Mar

Más de 200 vecinos de la Urbanización de Roquetas de Mar denuncian una oleada de robos y okupaciones

Los residentes organizan patrullas vecinales y este lunes habrá una recogida de firmas para exigir más seguridad y la limpieza urgente del antiguo edificio Doramar

Una de las zonas abandonadas del edifico Doramar.

Una de las zonas abandonadas del edifico Doramar.La Voz

Marina Ginés
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Más de 200 vecinos de la Urbanización de Roquetas de Mar han dicho basta. En una zona tradicionalmente turística, que vive del bullicio del verano y que en invierno queda prácticamente desierta, la sensación de inseguridad se ha convertido en el pan de cada día. Robos, tirones de bolsos, intentos de okupación y la presencia de personas deambulando en circunstancias precarias han encendido todas las alarmas.

El epicentro de la preocupación es un antiguo apartahotel, el edificio Doramar, hoy en ruinas, que divide Las Marinas con la Urbanización y que, según denuncian, se ha convertido en refugio de okupas y personas sin techo.

“Es una gota más del vaso que se está colmando de los vecinos de la Urba que ya no sabemos qué hacer”, lamenta Cloti Cerrudo, portavoz vecinal y creadora del grupo de WhatsApp que coordina a los residentes.

Un vídeo que ha desatado la indignación

La última escena que ha sacudido al vecindario ha sido la presencia de gente sin hogar en situación precaria deambulando por el antiguo edificio del aparthotel Doramar. Los vecinos han recogido un video donde se ve a un hombre de mediana edad deambulando por las calles de la urbanización, “semi desnudo, vestido con una camiseta de manga corta, sin pantalones, ropa interior ni zapatos”.

Imagen recogida por los vecinos de la zona.

Imagen recogida por los vecinos de la zona.La Voz

No es la primera vez que vemos a este tipo de individuos por esta zona, estamos desesperados”, denuncian.

La imagen, que rápidamente circuló por el grupo vecinal, no hizo sino reforzar una sensación que muchos comparten desde hace meses: miedo e impotencia.

El antiguo apartahotel Doramar, “la cueva de Alí Babá”

El edificio señalado por los vecinos es el antiguo apartahotel Doramar, al que se puede acceder por la Avenida de Cerrillos y también por el final de la calle Sierra de Gata, junto a la calle Almanzór. En su día fue, según recuerdan, “un apartahotel muy bonito en su época cuando estaba todo en pleno auge”. Hoy es, en palabras de Cloti, “una cueva, la cueva de alíbabá y los 40 ladrones”.

“Ese edificio está en ruinas, se está cayendo y nos consta que hay varias personas okupando el inmueble, como este hombre que deambula semidesnudo. De ahí salen a robar a los vecinos”, asegura. Algunos residentes, incluso, han llegado a acercarse hasta las inmediaciones para intentar recuperar objetos sustraídos. “Han conseguido recuperar bicicletas o patinetes”, explica.

Una de las zonas abandonadas del edifico Doramar.

Una de las zonas abandonadas del edifico Doramar.La Voz

La preocupación no es solo por la inseguridad. También por la salubridad. “Ahora mismo estamos en una lucha vecinal intentando exigir a nuestro ayuntamiento que, igual que nos exigen a los propietarios de viviendas unifamiliares que tengamos nuestras parcelas limpias y saneadas y las piscinas limpias durante todo el año para que no proliferen plagas como los mosquitos, exigimos que el dueño de este edificio limpie esta zona por seguridad y salubridad de todos los vecinos”.

Además de la limpieza, piden que se tapien puertas y ventanas. “Queremos que tapie ventanas y puertas para evitar esta situación donde se hacen hogueras en el interior y la gente campa a sus anchas… en circunstancias precarias”.

De grupo vecinal en pandemia a red de alerta con más de 200 personas

El origen de la actual organización vecinal se remonta a la pandemia. “Creé el grupo en pandemia para estar en contacto con los vecinos de la calle, por si alguno necesitaba algo, como no podíamos salir, para intentar dar ayuda unos a otros. Éramos dos calles de vecinos, esos 20”, recuerda Cloti.

Lo que comenzó como un espacio para compartir apoyo y ocio terminó transformándose. “Al principio creamos un grupo de veinte vecinos para hablar de ocio, pero al final se ha convertido en un grupo de seguridad vecinal, donde denunciar todo lo que está sucediendo desde diciembre”. Hoy supera los 200 integrantes.

La descripción del grupo es clara: nace “de la necesidad de los vecinos de protegerse unos a otros ante la inseguridad que vivimos en los últimos tiempos, y por si fuese de ayuda para cuidar y mejorar el lugar donde vivimos”. Las normas son estrictas: identificación con nombre y calle, mensajes claros y concisos, nada de contenido político o ideológico y, sobre todo, una premisa fundamental: “En ningún caso se invita a nadie a intervenir enfrentándose a una situación peligrosa”.

Aun así, la vigilancia es constante. “Los vecinos patrullan por las calles y avisan si ven algo sospechoso como alguna puerta forzada”. Hace unos días, ante el aviso de una posible ocupación de un chalé, varios residentes hicieron guardia hasta la llegada de la Guardia Civil.

Hemos visto ojeadores por la zona, que se encargan de vigilar casas vacías, una señora y un señor que van en coche, rompen el bombín, y se meten… creemos que hacen esta ocupación para luego realquilar la vivienda. La señora ha sido detenida en varias ocasiones, pero ahora está en la calle y está acechando las viviendas constantemente”.

Recogida de firmas y llamamiento urgente antes de Semana Santa

Este lunes arranca una recogida de firmas que se distribuirá en distintos comercios de la zona. El objetivo es doble: exigir más seguridad y reclamar la limpieza inmediata del antiguo apartahotel.

“Esto es algo apolítico, queremos que se involucren todos los vecinos. Estamos en contacto con otras asociaciones de vecinos”, subraya Cloti. La preocupación crece ante la inminente llegada de la Semana Santa y el inicio de la temporada turística. “Los hoteles empiezan ya la temporada con la llegada de la Semana Santa y esta situación es insostenible”.

Mientras tanto, la Urbanización de Roquetas de Mar intenta sobrevivir entre la estacionalidad y el miedo. Más de 200 vecinos se han unido para no sentirse solos. “Tenemos rabia e impotencia, faltan efectivos policiales en nuestras calles, la población ha ascendido muchísimo y con ello la delincuencia”, concluye Cloti que espera que la recogida de firmas sirva para acabar con el problema de limpieza, salubridad y okupación de la zona.

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