7 fotógrafos traen a Almería el mundo rural andaluz junto a la obra póstuma de María Clauss, víctima de Adamuz
El proyecto tiene el objetivo de proyectar la Andalucía rural, mayoritaria, pero invisibilizada por los estereotipos de postal

La consejera de Deporte y Cultura, Patricia del Pozo, junto a algunos de los fotógrafos participantes en Misión Andaluza.
Las fotografías que desde hoy cuelgan en la pared del Centro Andaluz de Fotografía (CAF) parecen ventanas a lugares desconocidos y, sin embargo, este jueves se ha respirado algo más que la belleza de sus paisajes.
No ha sido el silencio habitual de una inauguración, sino uno más hondo, más frágil. Un silencio que se ha detenido especialmente ante 19 imágenes convertidas desde hoy en despedida y, sobre todo, en legado; obras firmadas por la fotógrafa María Clauss, víctima del accidente ferroviario de Adamuz.

Uno de los pasillos de la exposición Misión Andaluza.
Ha sido en el CAF donde la consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, ha presentado Misión Andaluza, la primera gran cartografía visual contemporánea del paisaje andaluz impulsada junto al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Lejos de ser simplemente una puesta de largo de un ambicioso proyecto, el evento se ha convertido en un acto de memoria compartida.
La idea
Hace apenas unos meses, el proyecto aún estaba en la casilla de salida; y este jueves, a pocos días del 28 de febrero, se ha presentado consolidado como una de las grandes apuestas culturales en torno a la identidad andaluza. Para lograrlo, ocho fotógrafos recorrieron más de 40 entornos naturales (altiplanos, serranías, campiñas, marismas y litorales) para construir una mirada amplia sobre la Andalucía rural. ¿El resultado? Más de 300 imágenes, 120 de las cuales forman parte de la exposición.
El objetivo estuvo claro desde el principio: documentar los paisajes rurales como resultado de procesos económicos y sociales heredados; fomentar la creación contemporánea y la investigación; y ofrecer una visión moderna de esa Andalucía interior que, pese a ser mayoritaria, sigue siendo desconocida para muchos. Lejos del tópico y del pintoresquismo, lejos, sobre todo, de la imagen estereotipada de postal.
Paisajes con nombre propio
María Clauss alcanzó a entregar su obra antes del accidente ferroviario de Adamuz que le costó la vida a ella y a su marido, Óscar Toro. Entre lágrimas y sentidas palabras, sus compañeros han recordado durante la presentación la ilusión con la que inició el proyecto y el golpe inesperado de la tragedia, a pocas semanas de la inauguración. "Hoy estamos felices por haber logrado llevar adelante la idea, pero mucho más tristes por la ausencia que nos rodea", ha asegurado la consejera.

Minas de Riotinto (Huelva), obra póstuma de María Clauss.
Sus 19 fotografías se contemplan hoy con una emoción distinta. En ellas no hay grandilocuencia. Hay una forma de acercarse al territorio desde el respeto y la escucha. Paisajes que no se imponen, que no buscan el efecto fácil. En su mirada hay compromiso con Huelva (su lugar de origen) y con Andalucía, pero también una valentía serena y una manera de interrogar el terreno sin disfrazarlo.
Quienes han intervenido han subrayado su humildad, las dudas que compartía y la honestidad con la que trabajaba cada proyecto. Y ese recuerdo ha atravesado la sala con una intensidad difícil de disimular. Más que un homenaje explícito, lo que se ha sentido ha sido la voluntad de que su obra permanezca en diálogo con el resto del conjunto, integrada en esta misión colectiva.
Convergencia entre dos siglos
Misión Andalucía se ha planteado como una cartografía plural, autoral, inspirada en aquellas misiones fotográficas del siglo XIX que salieron a documentar un país en transformación. Aquí, sin embargo, la mirada ha sido libre: cada autor ha trabajado sin límites creativos, con la única premisa de huir de los estereotipos que durante décadas han reducido el imaginario andaluz a una imagen superficial.

Pastor en campiña (Jaén), de Santi Donaire.
Las fotografías muestran territorios en cambio constante: olivares que se expanden, arcenes que se convierten en frontera, huellas humanas que dialogan con la naturaleza. No aparecen las grandes ciudades ("Eso requerirá otro proyecto", ha señalado la consejera), pero sí esa Andalucía rural donde vive buena parte de la población y donde el paisaje conserva capas de historia visibles y otras apenas insinuadas.
La exposición permanecerá abierta hasta mayo. Después, las 19 piezas de María Clauss viajarán al Museo de Huelva, donde se exhibirán junto a otras obras suyas en un homenaje específico. "Será otra forma de devolver su mirada a su tierra", ha concluido del Pozo.
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Así, este jueves, en el CAF, Andalucía se ha mirado a sí misma sin adornos. Quizá más de uno haya comprobado al salir que algo ha cambiado: que un olivar, un arcén o una llanura ya no se observan igual cuando se entiende que el paisaje es también memoria. Que es libro de familia. Y que, desde hoy, en ese libro queda para siempre la última página escrita por María Clauss.