Alfonso García: del trono del Almería al corazón del Águilas
Empresario, presidente y soñador que se resiste a dejar su verdadera pasión

Alfonso García sigue al frente de un club que forma parte de su familia.
Lo lleva en la sangre. No pudo ser aquel Gento que soñaba con su buena pierna izquierda, pero le ha dado mucho al fútbol y ha recibido muchas alegrías del mundo del balón. Mientras viva, el Águilas seguirá adelante. Ahora, afronta el asalto a la 1ªRFEF para poder medirse al Real Murcia, ese club que un día quiso comprar y acabó tomando las riendas del Almería. Unos dicen que nació en Pulpí y otros que es murciano de Águilas: da lo mismo es diferente a todos. Alfonso García Gabarrón que ha pasado los 70, no pierde el gusanillo del balón y le gusta gestionar las plantillas y ver los partidos en el palco de su campo del Rubial. Ha triunfado como empresario y como deportista llegaba hasta donde se lo permitieron los negocios. No fue nunca como Paco Gento. Era su sueño y se dice que centraba bien y escondía la pelota como pocos.
Su padre le inculcó el amor a unos colores y le metía de lleno en la empresa familiar que supo multiplicar gracias a Urcisol. Siendo papá presidente y empresario, podría elegir, y como no lo tenía claro a la hora de dejar una de las opciones: apostaba por las dos. Jugó a la pelota hasta que vio que los negocios le reclamaban y tras ayudar en la empresa familiar hubo tiempo de retomar la pelota pero ya desde otra faceta. Alfonso García Gabarrón bebió de la sabiduría de su padre que llegó a ser alcalde de Águilas, y todavía se le recuerda como el mejor presidente de la historia. La vida no le ha regalado nada y se supo ganar el pan y el prestigio. Era el mejor sustituto para la empresa familiar y como presidente del Águilas… Hasta el día de hoy si descontamos los años de esplendor que le daba al Almería: nadie ha superado sus registros. Hasta 6 temporadas en Primera División.
Jugador, presidente y director deportivo
- Alfonso García jugaba de extremo izquierdo y centraba de maravilla
- No llegó a sentarse en un banquillo pero se las sabe todas
- Compró el Almería y tenía claro como presidirlo
- Sabía buscar buenos futbolista y negociaba sus contratos
- El fútbol no tiene secretos y el Águilas sigue siendo su pasión
El fútbol ha sido una pasión que no ha perdido
Alfonso García Gabarrón gana mucho en las distancias cortas. Cuando hablas con él a un metro, te das cuenta de su profundo conocimiento del fútbol. Muchos no se lo tomaron en serio cuando se decía que iba a comprar el Real Murcia, una vez hechos sus pinitos en el Águilas. No tardó en ponerse al frente de un club que forma parte de su familia y cuando todo apuntaba a que iba a reinar en La Condomina, sorprendía a todos haciéndose con el gran paquete de acciones del Almería. Cuando llegó, todo eran dudas sobre lo que pretendía, y cuando se fue dejaba un legado histórico con un club asentado en LaLiga y todo el esplendor de 6 temporadas en Primera.

Alfonso vendía el club a Turki y regresaba al club de su vida.
Se le agotaba el capital que destinaba al club cuando llegó Turki Al-Sheikh: hizo caja y se marchó. Se tomó un respiro y no tardaba en volver a las andadas presidiendo el Águilas de su vida. Si miran la foto se darán cuenta que está feliz con el nuevo entrenador al que no perdonará ni una si el Águilas no gana partidos y no cumple las expectativas. Alfonso es ganador por encima de todo.
Tuvo que elegir entre la pelota y los negocios
Dicen los que no lo quieren que se ha ‘forrado’ con el fútbol y a Alfonso le da la risa, porque puso mucho dinero y no recuperó tanto. Fue criticado sin piedad cuando no se ganaba y cuando adelantó dinero no levantaba la voz. Su despacho de Urcisol siempre fue una segunda sede del Almería y por por allí pasaban entrenadores y futbolistas de postín, comprobando que los negocios le iban a la par que el fútbol. Su padre puso la primera piedra de un gran negocio y Alfonso muchas más. Nadie sabe (salvo él) si es mejor empresario que gestor deportivo o viceversa. La empresa la gobierna y el fútbol lo necesita. Le gusta fichar, hablar con la gente del fútbol.

Paseando a la plantilla del primero de sus dos ascenso a Primera División.
Negociar y poner cláusulas. Ha sido su vida y no lo piensa dejar mientras la salud juegue a su favor. El fútbol, siempre ha dicho Alfonso García “es un negocio”. Y sigue en ello como el primero de los días. Se le ve fuerte y se le quiere más ahora que cuando estaba en esta tierra a la que tanto daba, porque nadie como él supo gobernar con mano firme en la Primera División.