Martín, el radiólogo de Almería que convirtió la imagen médica en una forma de anticiparse al futuro
Formado nacional e internacionalmente, ha sido testigo directo de cada gran revolución en el diagnóstico por imagen

Martín García Pérez es un radiólogo que pertenece al círculo de presidentes de la Sociedad Americana de Radiología de Norteamérica.
Martín García Pérez llegó al mundo de la radiología mucho antes de que las máquinas empezaran a ver lo que el ojo humano no alcanzaba. Nacido en Arboleas y formado entre Granada, Madrid y San Francisco (California), su carrera es la de alguien que siempre ha ido un paso por delante del propio avance tecnológico.
Fue testigo del nacimiento de la resonancia magnética en España, profesor en la Complutense, investigador, facultativo y, finalmente, impulsor de varias clínicas que han cambiado el mapa del diagnóstico por imagen en Almería. Su trayectoria es la de un médico que ha vivido (y a veces anticipado) la revolución de su especialidad.
Tiene una trayectoria impresionante.
[Se ríe]. Sí, he trabajado en muchos lugares, pero al final acabé regresando a Almería. Aquí monté mi clínica de radiología y aquí sigo hoy.
La tierra tira.
Claro. Primero abrí una clínica en Huércal-Overa en 2001, con resonancia, ecografía y TAC. En 2010 abrimos otra en Huércal de Almería y en 2018 la del centro, junto al Cable Inglés.
Y después de tantos años, ¿ha visto cambiar mucho la radiología?
Muchísimo. Yo empecé en 1986 y en España no había ni una sola resonancia magnética en hospitales públicos. Las primeras llegaron a finales de los 80 en clínicas privadas.
La resonancia supuso un antes y un después: abrió una ventana a lo desconocido. Hasta entonces, el TAC era lento y limitado. La resonancia permitió estudiar la anatomía humana en un paciente vivo como nunca antes.

Martín García Pérez, radiólogo referente en Almería.
Debió de ser impresionante.
Cambió incluso el papel del radiólogo. Antes se nos veía como "fotógrafos". Con estas técnicas pasamos a ser piezas clave en el manejo de los pacientes.
Entonces, ¿se valora como debería el papel del radiólogo hoy?
No lo suficiente. Radiología, análisis clínicos y anatomía patológica son servicios centrales: imprescindibles, pero poco visibles. El paciente no suele ponerle cara a su radiólogo.
En nuestras clínicas intentamos lo contrario: tener trato directo con el paciente. Por eso creé la consulta radiológica, donde el paciente puede hablar con nosotros antes de hacerse una prueba. Así evitamos exploraciones innecesarias y elegimos la que realmente dará el diagnóstico.
La radiología impone. ¿Cómo se gestiona, por ejemplo, la claustrofobia en las resonancias?
Sí, es cierto. La resonancia impone respeto. Aunque el tubo está abierto por ambos lados, hay quien no lo soporta. Tenemos un sistema de sofrología, música a elección del paciente e imágenes en la sala para hacerlo más llevadero. La mayoría entra sin problemas, pero quien es verdaderamente claustrofóbico no puede hacerlo.
¿Cuál ha sido el gran salto de la radiología? Si tuviera que identificar el antes y el después.
La informática. Antes la imagen era analógica, como una foto que había que revelar. Hoy es instantánea. Además, ya no buscamos solo alteraciones morfológicas (cuando el órgano ya está dañado), sino funcionales: cambios que aparecen antes de que la lesión sea visible.
Entrevistas
“El médico no será sustituido por la IA, pero sí por alguien que trabaje con ella”
Karolina Lewandowska
Póngame un ejemplo.
Las patologías cerebrales: neurodegenerativas, psiquiátricas… Podemos detectar marcadores antes de que haya síntomas, sobre todo en personas con antecedentes. También en cardiología: hoy vemos alteraciones del miocardio que antes eran indetectables.

Sala de radiología de un centro de salud almeriense.
¿Utilizan la inteligencia artificial?
Sí. La IA es una herramienta muy útil. En realidad, siempre ha existido: antes eran los libros. Ahora es más rápida. Lo importante es usarla con sentido común. La IA puede detectar datos que el ojo humano no ve, pero siempre deben ser interpretados por un médico. Nunca sustituirá al criterio humano.
Volvió a Almería, ¿está orgulloso de la provincia?
Almería está en un nivel muy alto en diagnóstico por imagen. Ha avanzado mucho en tecnología y en profesionales, tanto en lo público como en lo privado. Nosotros, por ejemplo, hacemos estudios de planificación para neurocirugía que reducen la morbilidad de las operaciones. Recibimos pacientes de otras provincias porque aquí tenemos medios que no están disponibles en otros sitios.
Habrá visto cosas sorprendentes en las radiografías.
Sí. Lo más sorprendente que se me viene a la mente es que he tenido casos de pacientes que vivían como mujeres y, al estudiar por qué no tenían menstruación, descubrimos que anatómicamente eran hombres. Son síndromes raros, como el de Klinefelter, pero ocurren.