La Voz de Almeria

Roquetas de Mar

Más de una década cosiendo en Roquetas de Mar: la historia de 'Mariquilla entre Costuras'

Trajes de flamenca, de novia, tocados o ropa de bebé con bordados a medida, nada se le resiste a María Marín

María Marín es el alma y las manos de Mariquilla entre Costuras.

María Marín es el alma y las manos de Mariquilla entre Costuras.Marina Ginés

Marina Ginés
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“Me lo jugué a todo o nada". “Si tengo que entregar en una fecha, puedo dormir dos horas”. Con frases así arranca la historia de Mariquilla entre Costuras, un pequeño gran taller que desde abril de 2014 cose mucho más que bajos de pantalón en Roquetas de Mar: cose recuerdos, autoestima y tradición.

Volver a casa de la abuela… pero en pleno 2026

Cuando traspasas la puerta de Mariquilla entre Costuras, uno se acuerda de otros tiempos. De aquellas tardes en casa de la abuela, con las tías y la madre, cuando tocaba “ajustar el armario”, tirar lo que no valía, renovar lo que faltaba y “meter el bajo y coser lo que se pudiera recuperar”.

Allí, como si de una modelo se tratase, empezabas a probarte la ropa de tus primas mayores o de tus hermanos mientras ellas, con cuido y mimo, señalaban con tiza azul los arreglos. Entre hilvanes, hilos y alfileres que marcaban la nueva talla, pasabas la tarde con ese olor especial a telas, a costura y a familia.

Ese mismo ambiente se respira hoy en el taller de María Marín Caparrós.

“La cabra tira al monte”: de los seguros a la máquina de coser

María es natural de La Mojonera, aunque su familia nació en Roquetas. Pero como se suele decir: 'La cabra tira al monte' y el monte la devolvió a su sitio.

María trabajando en su taller.

María trabajando en su taller.Marina Ginés

Pero su vida no siempre estuvo rodeada de volantes y bordados. Con solo 18 años dirigía su propia oficina en el mundo de los seguros. “Era un mundo muy duro, un mundo de hombres, y yo era muy joven. Me costó que me tomaran en serio. Tampoco era un trabajo muy agradecido”.

Cuando la sucursal decidió trasladarse a Barcelona, ella lo tuvo claro: “Yo de Roquetas de Mar no me iba”. Aquella decisión la dejó en el paro, pero también la empujó, casi sin darse cuenta, hacia su verdadera vocación.

Había estudiado corte y confección años antes. Empezó haciendo pequeños diseños para familiares y amigos. “Descubrí que además de encantarme, se me daba muy bien”.

Paseando un día por Roquetas, se quedó mirando un local vacío. “Esto es lo que me gustaría a mí, tener mi propia tienda y poder seguir haciendo encargos de moda de forma profesional”.

Como caída del cielo, apareció la dueña del local y le ofreció un alquiler de esos 'tirados de precio' que no podía rechazar. “Estas cosas que pasan porque parece que ha sido obra del destino… pues así fue”.

En abril de 2014 levantó la persiana de Mariquilla entre Costuras

Pero el contexto no era fácil. En una época en la que los negocios de costura estaban echando la persiana por falta de trabajo, María decidió hacer justo lo contrario. “Me puse a repartir flayers por toda Roquetas de Mar a puerta fría anunciando la apertura, a la vieja usanza”.

Mariquilla entre Costuras.

Mariquilla entre Costuras.Marina Ginés

“Me lo jugué a todo o nada”, recuerda. “Había solo una costurera abierta entonces y estaba a punto de cerrar porque no tenía trabajo, pero yo confiaba en tener algo especial y diferente”.

El primer día, una mujer entró para arreglar un pantalón. Preguntó cuándo estaría listo. “Esta misma tarde”, respondió María sin titubear.

“La mujer quedó tan impresionada por la rapidez que no paró de traerme encargos”. Aquellas primeras clientas ocupan un lugar especial en su memoria. “Recuerdo a una profesora que, tras saber lo que cobraba por coser un bajo, me trajo dos bolsas de pantalones el primer día”. Así empezó todo. Bajo a bajo. Puntada a puntada.

Los trajes de flamenca son su seña de identidad

Pero si algo ha hecho famosa a Mariquilla entre Costuras en toda la provincia son sus trajes de flamenca. “En mi vida he visto a alguien confeccionar un traje de flamenca con esa rapidez”, cuenta una clienta que hoy es amiga.

Una de las creaciones de María Marín.

Una de las creaciones de María Marín.Marina Ginés

La temporada de flamenca dura de febrero a septiembre. A eso se suman el Rocío, bodas, comuniones y los arreglos diarios. Cuando escuchas a María, parece que sus días tienen más de 24 horas, pero no. Uno no sabe cómo lo hace, pero lo hace.

“Si tengo que entregar en una fecha, puedo trabajar por las noches, fines de semana… hay veces que llego a dormir dos horas”.

Aquí entra en juego Ángel, su marido, guardia civil de profesión. “Nos turnamos. A veces coso de madrugada para que él se quede con el niño y yo vuelvo a casa justo cuando él se va al trabajo”.

Ángel no duda en remangarse: “Se pone a hilvanar, a planchar, a meter un bajo… somos un equipo”. Incluso su hijo participa: “En temporada de flamenca lo ves ayudándome señalando cosas con la tiza”.

Diseños desde cero: “Ver un trozo de tela convertirse en un vestidazo…”

Aunque los arreglos del día a día siguen siendo fundamentales, la especialidad de María es la confección a medida. “Mi fuerte es hacer un diseño desde cero. Es lo más gratificante. Ver un trozo de tela que se convierte en un vestidazo para que alguien brille como nunca es algo que no puedo explicar”.

María trabajando en su taller.

María trabajando en su taller.Marina Ginés

Desde vestidos de 100 euros hasta creaciones de 1.000, Mariquilla se adapta a lo que pida el cliente. “Lo importante es que se sienta espectacular”.

Con los trajes de gitana, confiesa, ocurre algo especial: “Cuando empiezas a montarlo tú misma, te impresionas del resultado”. María no solo cose telas, cose seguridad. “Me gusta ocultar pequeños complejos y resaltar las grandes virtudes de cada clienta”. Y eso se nota.

Una tienda con alma… y con futuro

Más de una década después, Mariquilla entre Costuras no es solo un negocio abierto en Roquetas de Mar. Es un símbolo de resistencia en tiempos de consumo rápido. Es tradición frente a lo desechable.

Además, María ha llegado a impartir clases de costura con hasta cuatro turnos de mañana y tarde. “La gente joven está encantada de aprender a coser y confeccionarse sus propias prendas”. Aunque reconoce entre risas: “No es mi objetivo porque casi no tengo tiempo… pero no les he podido decir que no”.

Para María no hay reloj cuando se trata de lo que ama. Y es que, para lo que a uno le gusta no hay tiempo estipulado. Y así, entre volantes, tiza azul y noches sin dormir, Mariquilla entre Costuras sigue escribiendo su historia en el corazón de Roquetas de Mar. Una historia con alma. Con solera. Y con muchas puntadas de verdad.

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