Donan una joya histórica para Almería: un detallado plano 'impreso' en un pañuelo de seda
Sólo se conserva otro ejemplar como como el cuevano, perteneciente a un coleccionista privado de Cartagena

El plano de Sierra Almagrera elaborado en un pañuelo de seda.
A los numerosos e importantes hallazgos que se están produciendo en diferentes yacimientos arqueológicos almerienses se les suman, de cuando en cuando, las donaciones de aquellos que han conservado por una razón o por otra, importantes piezas históricas que pueden incluso explicar parte de la historia de los municipios.
Este es el caso que acaba de suceder en Cuevas del Almanzora, donde la familia Rojo Tudela Campoy ha donado al Ayuntamiento, de la mano de María del Carmen Rojo Calvo, un plano litografiado de las demarcaciones mineras de Sierra Almagrera elaborado sobre un pañuelo de seda. Una pieza única que además es una auténtica joya histórica.
Inesperado hallazgo familiar
El origen de esta donación se remonta, como en otras tantas, a un hallazgo familiar. Y es que se encontraba guardada entre pertenencias de su padre. Sin conocer aún la gran valía de la pieza, la familia se la mostró al director del Museo Antonio Manuel Campoy de Cuevas, Antonio Llaguno, quién augurando su valor contactó con el cronista oficial Enrique Fernández para conocer de la valía de esta ‘joya’ histórica.
Tal y como ha anunciado el Ayuntamiento en un comunicado, el elemento donado muestra en su parte superior "dos perfiles orográficos de Almagrera, uno visto desde el mar y otro desde tierra" y que son según el cronista oficial de Cuevas del Almanzora, Enrique Fernández Bolea, las representaciones gráficas "más antiguas del pequeño macizo y de algunas instalaciones que surgieron a su amparo, como la fundición Carmelita, junto a la torre artillada de Villaricos".

El alcalde, el cronista, la edil y donantes observando el elemento donado.
El alcalde de Cuevas del Almanzora, Antonio Fernández, y la concejala de Cultura, Turismo y Patrimonio, Juana Haro, han agradecido la donación de la singular pieza que se podrá disfrutar expuesta en la recién restaurada Sala Rosa, ubicada en la casa burguesa Torcuato Soler Bolea, exponente de vivienda emergida de la riqueza minera del siglo XIX.
Dicha sala, de hecho, contará "con una pequeña musealización con paneles que explican el origen, desarrollo y logros de la burguesía que surgió de las explotaciones mineras de plata y plomo en Sierra Almagrera y Las Herrerías", ha detallado el Consistorio antes de subrayar que "esta pieza es excepcional por cuanto hasta el momento solo se conserva otro ejemplar perteneciente a un coleccionista privado de Cartagena".
Y es que según explica Fernández Bolea, en aquella época de apogeo de la minería y con la la riqueza de esa nueva clase social burguesa, era "un detalle magnífico agasajar a algunas personas relevantes con el obsequio de un pañuelo de seda litografiado" por lo que "seguramente se encargaron más para ello, pero no se conservan". En esta cuestión entra en juego que se trata "de un material delicado" por lo que "este plano litografiado en el pañuelo de seda de la familia Rojo Tudela tenga todavía más valor, porque su conservación es impecable".
Según explica el cronista oficial de Cuevas del Almanzora, Enrique Fernández Bolea, fue "en1842 cuando el empresario y fundidor malagueño Manuel Agustín Heredia, que poseía un establecimiento metalúrgico en Adra donde se hicieron los primeros ensayos de los minerales de Almagrera destapándose su alto tenor argentífero, quien se lo encargó a los ingenieros, también malagueños, José María y Juan Lorenzo de Madariaga".
Recoge "las demarcaciones mineras diseminadas por los barrancos centrales de Hospital de Tierra, Jaroso, Cala de Cristal, Chaparral y Pinalvo con sus denominaciones antiguas, señalándose igualmente los pozos maestros, las bocaminas primitivas y la longitud y dirección de los filones argentíferos”.
Bolea añade que “es muy probable que sea a este plano al que se refirió el ingeniero francés Pernollet cuando afirmaba que el pequeño plano que había incluido en su informe sobre Sierra Almagrera, tras su visita en 1845, procedía del único que existía, el que ahora se dona, el cual –y he aquí el dato revelador– “ha sido impreso sobre un pañuelo de seda”.