Muere Lucho, el médico con ELA que contó su batalla a través de Facebook
Luis Vergel Pretel, argentino y almeriense de adopción, ha fallecido tras años de lucha contra la ELA

Luis durante un día en urgencias de tocoginecología, en el Hospital Universitario Torrecárdenas.
Más de tres años después de tener un diagnóstico, la batalla ha terminado. La misma de cuenta a través de la que Luis (Lucho para sus amigos) ha ido narrando su día a día con ELA ha sido el tablón de anuncios en el que su familia ha comunicado la que a día de hoy es una noticia inevitable para los pacientes con Esclerosis Lateral Amiotrófica: Lucho ha fallecido.
"Hoy se ha ido nuestro héroe sin capa, hoy se ha ido el amor de mi vida, se ha ido dejándonos una gran lección de vida, hasta el final.
Cumpliendo su voluntad, durmiéndose en su casa y regalando vida, con sus órganos desde el hospital", contaba a través de la cuenta Viv ela su esposa, Lidia.
Así, la sociedad almeriense se despide de Luis Vergel Pretel, el médico argentino y almeriense de adopción que aterrizó en España hace ahora 23 años y que se afincó en Teruel para luego acabar en Almería, donde ejerció más de diez años en el Centro de Transfusiones, en el área de Tocoginecología del Hospital Universitario Torrecárdenas y, desde 2017, al frente de centros de Atención Primaria de lugares como Uleila del Campo, Sorbas o Tabernas, su último destino profesional.
"Gracias infinitas a todos los que de una forma u otra nos han acompañado en este duro transitar", publicaba Lidia junto a una foto de su querido Lucho. "En especial a los servicios de Paliativos, al servicio de internación domiciliaria, al servicio de urgencias, a la UCI e indiscutiblemente a la Unidad Multidisciplinar de ELA del Hospital Universitario Torrecárdenas", apostilla la mujer de Lucho, sin olvidar a Ana Amat, Mercedes Sánchez y Juana Mari, las auxiliares "que nos enseñaron a cuidarlo y que nos hicieron más fácil el día a día".
La lucha contra la ELA, contada con humor y crudeza
"Sin más preámbulo, en julio del 2022 comencé a sentir en mí brazo izquierdo una leve pérdida de fuerza que atribuí a que estaba cargando mucho. No le di más importancia. En enero del 23 aparecieron fasciculaciones en el mismo brazo. Eso sí que no me gustó nada, y por mi condición de médico me puse a indagar", relataba detalladamente hace unos meses en un reportaje publicado en LA VOZ por Elena Ortuño.
Unos meses más tarde, llegó la confirmación en forma de diagnóstico. "Mi neurólogo me sugirió que me diera de baja. Debía evitar el estrés, pero no acepté. Yo quería seguir trabajando y dar lo mejor de mí mientras pudiera". Con entereza y guardando silencio sobre su enfermedad, siguió ejerciendo hasta que no pudo más: "El diagnóstico no me iba a quebrar las rodillas. Nunca me pregunté por qué a mí. Me digo: si vino es porque Dios quiso, por algo bueno será".
De ahí nació su perfil de Facebook, una ventana repleta de publicaciones contadas con algo de humor y, sobre todo, cercanía. El objetivo no era otro que visibilizar la cruda realidad que traer la ELA.
A través de Facebook contó cómo perdía fuerza, cómo perdía la voz... Con una tableta, un lector ocular y el software IRISBOND, Lucho pudo ir escribiendo con la mirada la cotidianidad de su nueva vida. "Gracias a esto puedo decir muchos 'te amo' a mi nieta Sophie, de 3 años", contaba. "Es fantástico, una maravilla de invento", narró.
Sillas de ruedas, grúas, ayuda a domicilio y la Unidad Multidisciplinar de ELA de Torrecárdenas hicieron sus días y los de su familia algo más fáciles. Sin que la ayuda de la ELA llegara, Lucho se ha ido dejando un auténtico ejemplo de vida a través de las redes sociales. Descanse en paz.