La Voz de Almeria

Sucesos

La Guardia Civil recogió huesos que podrían ser humanos en Bédar más de un mes después del incendio

El hijo de una víctima mortal llevó al agente y al alcalde de Bédar al lugar en el que permanecían restos mortales

Un agente de la Guardia Civil, recogiendo restos óseos un mes y medio después del incendio en presencia del hijo de una de las víctimas y el alcalde de Bédar.

Un agente de la Guardia Civil, recogiendo restos óseos un mes y medio después del incendio en presencia del hijo de una de las víctimas y el alcalde de Bédar.

Álvaro Hernández
Publicado por

Creado:

Actualizado:

El trágico incendio de Bédar y Los Gallardos del 9 de julio, que ya ha costado un total de 15 víctimas mortales, ha abierto una profundo debate sobre cómo se gestionó el desalojo de un municipio tan complejo y con núcleos tan dispersos como Bédar. Pero más allá de la disputa sobre la evacuación o el posible uso del sistema ES Alert, las familias de los fallecidos han tenido que afrontar un problema inesperado relacionado con el tratamiento de los restos mortales de sus padres y hermanos: han aparecido huesos semanas después del incendio.

Si Danielle Gillam-Kirton halló el 19 de agosto restos óseos en el vehículo calcinado de sus padres, que fallecieron en el incendio, ahora sale a la luz otro preocupante hallazgo realizado por el hijo de otra de las víctimas mortales. 

Huesos abandonados durante más de un mes en Bédar

La imagen que acompaña a estas líneas está fechada el 19 de agosto. En ella aparecen un agente de la Guardia Civil; el alcalde de Bédar, Ángel Collado; y Thomas-Wolf Verdonckt, el hijo de Stanislas, el ciudadano belga fallecido en el incendio de Bédar. La zona pixelada cubre, por respeto a las familias, los restos óseos que recogía el agente de la Guardia Civil un mes y diez días después del incendio forestal en El Curato, el paraje en el que perdieron la vida varias de las víctimas mortales.

Pero el relato de Thomas-Wolf arranca antes, mucho antes. Es 13 de julio y el joven belga había viajado hasta Almería para confirmar con su ADN que uno de los fallecidos es su padre. Preocupado por el destino de Schubi, el perro de su padre, acude al lugar de los hechos para rescatar los restos mortales del perro, cuya ubicación conocía gracias a agentes de la Guardia Civil que no habrían recibido autorización para recoger al perro.

Más allá del mal rato que tuvo que pasar recogiendo los restos mortales de la mascota de su padre (y los de otro animal doméstico de una familia vecina), Thomas-Wolf vio algo peor: "Había lo que a mí me parecieron restos humanos que seguían en el lugar", cuenta en declaraciones a LA VOZ.

Además, el joven belga también vio en el paraje de El Curato pertenencias personales de los fallecidos, alrededor de los vehículos calcinados. "No eran piezas ambiguas de escombros quemados. Había gafas, zapatos, botones de ropa, joyas, llaves y otros efectos personales claramente reconocibles", cuenta ahora el hijo de uno de los fallecidos, que destaca que llegó a encontrar de esta forma "las llaves de la casa de mi padre, que hasta entonces se habían dado por perdidas".

Solo habían pasado cuatro días desde el incendio y la zona seguía vigilada por la policía. Thomas-Wolf daba por hecho que el trabajo de los forenses no había terminado y que aún quedaba mucho por hacer. Pero se equivocaba. 

El 9 de agosto todo seguía igual en El Curato, Bédar

El 9 de agosto, varios familiares regresaron a El Curato para construir un pequeño memorial en el punto donde habían ardido los coches. Fue ahí donde Thomas-Wolf se llevó una nueva sorpresa: el lugar seguía prácticamente como lo encontró el 13 de julio, con fragmentos de huesos y pertenencias de los fallecidos. 

"Como me preocupaba que cualquiera que entrara en la zona pudiera simplemente llevárselas, oculté algunas de las cosas que vi y fui directamente a hablar con el policía local de Bédar, que contactó con la Guardia Civil de Garrucha", narra el ciudadano belga, que cuenta que, efectivamente, los agentes acudieron hasta El Curato y fotografiaron los restos. "Se llevaron consigo algunos de los objetos personales que yo había recogido y los aparentes restos humanos fueron dejados donde estaban" cuenta Thomas-Wolf, al que le habrían explicado "que se contactaría con el laboratorio y que regresarían para limpiar el lugar".

El 19 de agosto, el hallazgo de los restos óseos en el coche de los padres de Danni Giliam hizo que todo saltara por los aires y que, juntos, acudieran al cuartel de la Guardia Civil en Garrucha y a hablar con el alcalde de Bédar para hacer algo.

Recogida de restos óseos más de un mes después

"Habíamos visto personalmente aparentes restos humanos en El Curato. Habíamos encontrado pertenencias reconocibles de las víctimas todavía en los lugares donde murieron. (...) Danielle había encontrado personalmente pertenencias que faltaban dentro de un vehículo que entendía que ya había sido registrado. Y el material comunicado a la policía el 9 de agosto seguía en el lugar" resume Thomas-Wolf en una singular lista de problemas afrontados desde la muerte de su padre por una posible mala gestión del suceso.

"Después de que continuáramos insistiendo sobre el asunto, la Guardia Civil en Garrucha recibió permiso para regresar a El Curato y recoger los restos humanos y las pertenencias personales que quedaban", cuenta el hijo de Stanislas. Pero había otro problema: el agente encargado de recuperar los restos hallados no tenía información suficiente sobre la ubicación en la que se habían encontrado los fallecidos, por lo que fueron los propios Thomas-Wolf y Daniell los que tuvieron que guiar a la Guardia Civil hasta El Curato para indicar dónde estaban los restos óseos. 

"Soy el hijo de una de las víctimas. No soy investigador forense", recuerda Thomas-Wolf. "Sin embargo, más de un mes después de las muertes, nos encontramos ayudando a la Guardia Civil a determinar dónde podían seguir presentes restos humanos y pertenencias personales".

Así, juntos regresaron hasta El Curato para hacer lo que puede verse en la fotografía: acompañar al alcalde de Bédar y un guardia civil para que este recogiera en bolsas de papel restos que fueron fotografiados in situ. 

"Incluso con la ayuda de Danielle y mía, era demasiado trabajo para que un solo agente pudiera registrar el lugar de forma sistemática. Nos marchamos sin tener la certeza de que se hubiera encontrado todo", narra Thomas-Wolf. 

Personados en la causa por el incendio de Bédar

Esta situación vivida es uno de los muchos motivos de los familiares fallecidos para personarse en la causa judicial abierta en el el juzgado de Vera sobre el incendio forestal que acabó con la vida de 15 personas. 

Además, lo hacen con una investigación independiente con la que obtener "respuestas sobre el pasado" y, además, "ayuda a hacer más seguras las futuras respuestas ante incendios forestales". Pero ese trabajo cuesta dinero y, por eso mismo, han puesto en marcha una campaña de recaudación de fondos con la que  financiar el trabajo jurídico y pericial necesario para establecer qué ocurrió y qué lecciones deben extraerse.

tracking