La Voz de Almeria

Sucesos

Las últimas horas de Stanislas, el belga de 63 años fallecido en el incendio de Los Gallardos

Su familia recibió una última foto antes de las 20:30 horas del jueves con el fuego en el horizonte y a las 20:53 horas dejaron de tener noticias de él

Stanislas, con su perro, a la derecha; sobre estas líneas, la última foto que le envió a su familia antes de que el fuego acabara con su vida en el incendio de Los Gallardos y Bédar.

Stanislas, con su perro, a la derecha; sobre estas líneas, la última foto que le envió a su familia antes de que el fuego acabara con su vida en el incendio de Los Gallardos y Bédar.

Álvaro Hernández
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Stanislas vivía en El Curato, un paraje de Bédar situado a casi 10 minutos del pueblo. Es uno de esos diseminados, un camino lleno de curvas con varias casas repartidas a ambos lados del camino a la que se llega en un desvío de la carretera principal y que no lleva a ninguna parte. Él tenía 63 años y vivía ahí con Schubi, un pequeño perro. Tras días de incertidumbre y miedo, su familia ya sabe el triste desenlace de esta historia: este belga afincado en Bédar murió el jueves en el trágico incendio originado en Los Gallardos.

A las 20:20 horas del pasado jueves, Stanislas enviaba a sus familiares por WhatsApp una última fotografía. Es la que acompaña a estas líneas. Un camino rural, una edificación, mucho humo y llamas en el horizonte, avanzando hacia su casa. "Vio el fuego en el noreste y decidió salir junto a más gente de la zona". Nos lo cuenta su hermana, desde Estados Unidos, que contactó con LA VOZ mientras contábamos en las primeras horas del desastre las peores noticias, y lo hacía para pedir ayuda durante aquella madrugada en la que el fuego devoraba Bédar al no poder ponerse en contacto desde América con la Guardia Civil, ya con la preocupación de quien sabe que algo malo ha pasado. El último mensaje de Stanislas fue enviado a las 20:53 horas. 

Aquella noche empezó una auténtica pesadilla para los familiares de este belga. Su hermana seguía a miles de kilómetros de distancia cualquier posible avance del incendio y de la situación de los desaparecidos. En la prensa encontró una foto demoledora que ha dado la vuelta al mundo: varios coches, calcinados, en un camino rural de Bédar. Uno de ellos era el de su hermano. 

Mientras el hijo de Stanislas viajaba desde Bélgica hasta Almería para denunciar la desaparición de su padre y ofrecer una muestra de ADN con la que permitir las labores de identificación de los 12 cadáveres hallados en la zona del incendio, su hermana seguía buscando sin parar. Con la ayuda de su marido, español, llamó a los hospitales de Almería y también al Virgen del Rocío de Sevilla para saber si, ojalá, su hermano era uno de los heridos que habían sido evacuados hasta centros hospitalarios. Pero Stanislas no era uno de ellos. 

Esperaban la identificación el sábado, pero llegó el domingo y no había resultados del ADN. Ha tenido que llegar el lunes para que, al fin, puedan saber que Stanislas es uno de los fallecidos en el devastador incendio de Los Gallardos y Bédar. Estaba a unos metros de su coche, del que se bajó para seguir intentando huir cuando el fuego hacía imposible continuar por la carretera. Cerca de él, Schubi, su perro, que también ha muerto en el incendio. ¿Pero cómo acabó Stanislas ahí, muriendo por culpa de un incendio?

Un fuego que llegó sin el aviso de nadie y una zona convertida en una trampa mortal

La familia de Stanislas se encuentra ahora, en mitad de su duelo, inmersa en una batalla contra "la narrativa de las administraciones", plantean. En un primer momento, se planteó que hubo una evacuación hecha a toda prisa y que, quizás, hubo vecinos que desoyeron los consejos para salir de Bédar, optaron por otros caminos más tarde y, finalmente, fallecieron. Sin embargo, el caso de Stanislas podría ser distinto. 

Nadie llegó al paraje El Curato a avisar del fuego, tal y como denuncian vecinos de la zona y la propia familia del fallecido. Cuando fueron conscientes del incendio, Stanislas y un grupo de vecinos intentaron huir en varios coches. El camino hacia la carretera principal ya se había convertido en un infierno. Tocaba dar la vuelta, hacia el punto en el que el camino no tiene salida. Dejaron sus coches y empezaron a andar. 

Tras descartar la salida por la carretera principal, bloqueada ya por el fuego, Stanislas llamó a su hijo, Thomas Wolf, por teléfono. Tal y como cuenta él mismo, "me dijo que no podían escapar por la carretera principal, pero, como hace un padre cariñoso, no me dijo por qué". 

Así, según detalla la familia de Stanislas, la ruta donde fueron encontrados los coches era la que más alejada se encontraba de las llamas antes de ser engullida por completo. Sus opciones se habían visto reducidas a refugiarse en el interior de las casas o intentar huir. Hemos podido comprobar que el exterior de la casa de Stanislas está hoy quemado, y las ventanas de su hogar reventaron por el calor de las llamas. La mayoría de los hogares situados en El Curato se encuentran hoy calcinados por completo, con el interior devastado por las llamas. Quedarse o huir era una lotería.

Un vecino de la zona confirma lo que plantea el hijo de Stanislas: "No era un hombre estúpido", cuenta emocionado en el interior de su todoterreno Pete, que logró escapar del fuego "por 60 segundos" y que confirma a LA VOZ la versión de los hechos que dan el hijo y la hermana de Stanislas: nadie avisó en El Curato, donde murió un ciudadano belga afincado en Bédar, junto a su perro, y otros vecinos. Stanislas huyó, pero ya fue tarde. 

tracking