Mojácar

Se manifiestan en contra del “urbanismo salvaje” en Mojácar

Salvemos Mojácar convocó una manifestación para rechazar el PGOU

Convocatoria en la plaza del Ayuntamiento.
Convocatoria en la plaza del Ayuntamiento. La Voz

Varios vecinos y la asociación Salvemos Mojácar han salido a la plaza del Ayuntamiento del municipio para manifestarse contra “el retorno del urbanismo salvaje en Mojácar”, según han manifestado.


En la convocatoria, programada a las 12 horas de este jueves, indicaron que “el nuevo proyecto de Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que duplicará las viviendas de la playa, destruyendo enormes sectores medioambientalmente sensibles, saturando el municipio con un cambio irreversible que hará que Mojácar deje de ser singular y se convierta en otra Marbella más”.


Salvemos Mojácar leyó un manifiesto en el que indicaban que la nueva variante costera “solo tiene la finalidad de dar acceso a los masivos nuevos desarrollos urbanísticos”, así como que “no conecta” con la playa ni tiene finalidad de “aliviar el tráfico”.



Otros de los inconvenientes, según el manifiesto facilitado por la asociación, es que la variante tendría “un impacto ambiental y paisajístico salvaje”, afectando a hábitats muy sensibles. Además afirmaron que “se han desestimado” opciones que crearían “mucha menos destrucción y resolverían mucho mejor los problemas actuales” de tráfico, eludiendo hacerse un estudio “comparativo real”.


Una situación, la de la variante, que afirmaron crearía “afecciones nefastas” para los vecinos, y que “convertiría” a Mojácar en la “Marbella almerienese”, sostiene el manifiesto, entre otras afirmaciones.



Por ello, exigieron la suspensión de la propuesta del PGOU y prohibición de “cualquier nuevo desarrollo urbanístico”, la restauración de las zonas, y demandaron un “plan de desarrollo y turismo alternativo y sostenible”.


El presidente de Salvemos Mojácar, Jaime del Val, afirmó a este medio que la protesta es contra “el resurgir de un urbanismo salvaje” que tenían la esperanza de que “hubiera muerto en 2008, y sin embargo está de vuelta. Quiere volver a resucitarse aquí con unos planes faraónicos”, indicó.


Vecinos allí presentes, como Nuria Diamante, afirmaron que supone “cortar por la mitad la playa y la zona de monte, con lo que conlleva para los animales, la fauna, el ruido y la polución”. Otro vecino, Juan Flores, dijo que la variante supone “echarnos de ese lugar en el que hay personas que han estado trabajando y adaptándolo a un paisaje a un entorno ecológico envidiado”.

 

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