Nos vamos de tapas (II): nuevos sabores para despedir la ruta gastronómica de Roquetas
El próximo lunes 16 de junio será el último día para disfrutar de esta ruta con más de una decena de propuestas

El responsable de Nakama, Adrián González Aguado, presenta su creación para esta ruta de la tapa roquetera.
Desde el pasado 16 de mayo y hasta el 16 de junio, Roquetas de Mar ha sido escenario de una auténtica fiesta del sabor con su II Ruta de la Tapa, una cita gastronómica que ha reunido a 14 bares y restaurantes del municipio en una experiencia culinaria que aúna tradición, creatividad y producto local.
Por tan solo 3,50 € (tapa y bebida), los participantes pueden disfrutar de un recorrido lleno de matices, y además, optar a premios a través de un sorteo si completan su participación con el sellado del rutero. Comer bien y ganar recompensas: ¿qué más se puede pedir?.
Tras un primer recorrido donde reinaban la berenjena, las croquetas y el pulpo, en esta segunda entrega descubrimos nuevas joyas que amplían el mapa de sabores. Porque si la ruta empezó fuerte, termina todavía mejor.
La Foodineta
Berenjena, croquetas y pulpo, los grandes protagonistas de la Ruta de la Tapa en Roquetas de Mar
Marina Ginés
En el centro de Roquetas: sabor con alma marinera
Después de probar las delicias de lugares como Casa Cele Costa o Café Bar Aurora, tocaba descubrir una nueva joya:
La Peña Taurina de Roquetas de Mar, en la Avenida de la Aduana, ofrece la tapa ‘Brisa Salada’, una ensaladilla rusa con huevas de salmón y aceitunas negras. Fresca, sabrosa y con un punto marino que le da identidad propia.

'Brisa Marina de la Peña Taurina de Roquetas de Mar.
En la Urbanización: entre Japón y el guiso de la abuela
En esta zona, las nuevas paradas también elevan el nivel: Nakama Street Food (Avda. Playa Serena 246) presenta su “Takoyaki de pulpo”, una fusión japonesa reinterpretada con mucha técnica y sabor. Crujiente por fuera, cremoso por dentro, con ese punto que hace cerrar los ojos de gusto.

Takoyaki de pulpo en Nakama.
Patio Salao (Travesía Playa Serena 6) apuesta por la cocina de siempre con un toque fresco: su mollete de carrillada con mahonesa de cítricos es una bomba de sabor que no defrauda.

Mollete de guiso de carrillada con mahonesa de cítricos.
En Aguadulce: tradición, sencillez y carácter
También en Aguadulce, la ruta sigue sorprendiendo: En Los Charros (Av. Carlos III, 324), la propuesta es el mítico ‘Lomo Charro’, con huevo de codorniz. Potente, sabroso, sin artificios.

Uno de los montaditos de lomo de la Taberna Los Charros.
Y en Huraño (Calle Celindo, 70), reina la sencillez bien entendida. Especialistas en embutidos y conservas, su tapa es tan honesta como deliciosa: La Gilda. Su lema lo resume todo: “Si sabes parar, eres de los nuestros”.

Una de las gildas de Huraño.
En El Solanillo: sabor a tradición
El broche de oro lo pone el Bar Bosquet, en la Plaza de El Solanillo, con su choto al ajillo, receta clásica que no necesita presentación. Cocina de raíz, de la de siempre, con el sabor que solo dan los fogones de toda la vida.

Choto al ajillo.
Una ruta que se despide con el listón muy alto
Con una duración de un mes completo —del 16 de mayo al 16 de junio— esta segunda edición ha sido mucho más que una degustación: ha sido un homenaje al producto de kilómetro cero, al saber hacer de los hosteleros y al paladar exigente del público roquetero.
En esta segunda edición de la Ruta de la Tapa, hemos visto cómo la berenjena se hizo arte, cómo las croquetas evolucionaron con atrevimiento y cómo el pulpo ha sido reinterpretado con maestría, desde los braseros mediterráneos hasta los moldes nipones.
Pero también ha habido hueco para otros ingredientes con carácter: el choto, la carrillada, el lomo, o esa ensaladilla con sabor a mar, que completan este mosaico de sabores roqueteros.
La ruta termina, sí. Pero deja algo claro: Roquetas de Mar tiene una cocina que no para de crecer y de sorprender. Además, los participantes que han sellado su rutero podrán entrar en el sorteo de varios premios, incentivando no solo el disfrute de la gastronomía, sino también el apoyo al comercio local.
Ahora sí, toca despedirse. La ruta se acaba, pero deja un recuerdo inolvidable y una promesa en el aire: Roquetas de Mar ya es una referencia gastronómica en la provincia. Y tú, ¿cuántas tapas te has llevado al paladar?