La Voz de Almeria

Vivienda

Dime dónde vives en Almería y te diré cuántos años debes trabajar para comprarte una casa

En algunos municipios, los trabajadores deberían nacer varias veces para hacer frente a la hipoteca

Imagen de archivo de la venta de una vivienda

Imagen de archivo de la venta de una viviendaEuropa Press

Alberto Godoy
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Conseguir una vivienda en propiedad se ha convertido para muchos almerienses en una meta cada vez más inalcanzable. En una provincia donde el precio medio del metro cuadrado se acerca a los 1.500 euros —y alcanza los 2.900 en algunos enclaves turísticos—, y los salarios en algunos casos no superan ni los 10.000 euros netos, el esfuerzo económico que supone levantar un proyecto vital sobre suelo propio exige, en ocasiones, nacer varias veces.

Es por ello que hacemos un análisis para comprobar cuántas vidas laborales debe dedicar un almeriense a la adquisición de una vivienda en la provincia, dependiendo de su lugar de residencia y su situación económica. En España, el umbral simbólico de años cotizados para poder jubilarse se sitúa actualmente en 38 años y tres meses. Del mismo modo, el Ministerio de Derechos Sociales recomienda no destinar más del 30% del salario al pago de la hipoteca, mientras que el tamaño medio de las casas, según el Banco de España, se sitúa en 93 metros cuadrados.

Así, teniendo en cuenta los datos de renta por municipios más recientes (2023) del Instituto Nacional de Estadística (INE) y tomando como referencia los precios del metro cuadrado en Almería en octubre de 2025 a través de Idealista, se observa cómo el contraste entre ingresos y mercado inmobiliario explica buena parte del problema.

El precio de un sueño llamado vivienda

En la capital, la renta media anual neta apenas supera los 13.000 euros, mientras que en municipios como Níjar baja hasta los 9.000 y en Mojácar o Roquetas de Mar ronda los 12.000. Estas cifras se alejan de las de ciudades medias de otras provincias y dificultan el acceso a la compra, especialmente entre los jóvenes.

A esa realidad se suman precios muy heterogéneos: El Toyo, Almerimar o Mojácar Playa superan los 2.000 euros por metro cuadrado, mientras que localidades del interior como Huércal-Overa o Adra se mantienen por debajo de los 1.100. Así, un piso tipo de 93 metros puede costar desde 87.000 euros hasta más de 270.000, según el municipio.

Cuando solo se destina lo recomendable

Si se destinara únicamente el 30% del salario neto anual, el tiempo necesario para pagar una vivienda resulta desalentador en gran parte de la provincia. En promedio, un almeriense necesitaría entre 30 y 40 años de ingresos constantes para completar el pago de la hipoteca de un piso medio.

En la capital serían unos 37,9 años —una vida de trabajo completa—, mientras en El Toyo el periodo se alarga hasta más de 50. En el litoral occidental, Adra o El Ejido se mueven entre los 32 y 34 años, pero Almerimar sube hasta casi 68. En el área de Roquetas de Mar, el esfuerzo se extiende a 42 años, y en Aguadulce a 51. Níjar requeriría 53 años completos de trabajo y San José rompe todos los registros: un nijareño medio que quiera comprarse una casa en San José sin destinar a la hipoteca más de lo recomendado tardaría más de un siglo (100,3 años). Teniendo en cuenta que lo máximo por vida serían 38 años de trabajo, tendría que nacer tres veces.

Incluso en las zonas más baratas, como Huércal-Overa, el esfuerzo supone alrededor de 24 años de dedicación antes de poder decir que la vivienda está pagada.

Si la mitad del sueldo va a la casa

La situación mejora solo parcialmente si el esfuerzo se eleva al 50% del ingreso, con lo que eso supone para el día a día. En ese escenario, un almeriense medio tardaría entre 20 y 25 años en obtener la propiedad plena de su vivienda principal, siempre que mantenga un nivel de renta estable y sin interrupciones laborales.

En Almería capital la media bajaría a 22,7 años, en Adra a 19 y en El Ejido a poco más de 20. Sin embargo, el problema vuelve a aparecer en los enclaves turísticos. Pagar una casa en San José llevaría aún 60 años de trabajo, y más de 40 en zonas como Almerimar, Mojácar Playa o El Playazo de Vera. Huércal-Overa es de nuevo la excepción: algo menos de 15 años bastarían si se invierte la mitad del salario neto anual.

Una brecha que no deja de crecer

Pese a la leve estabilización del mercado en los últimos meses, la proporción entre renta y precio de vivienda sigue tensionada. Los municipios del litoral, impulsados por la demanda turística y por el alquiler vacacional, se alejan cada vez más de las posibilidades de los residentes habituales. En el interior, aunque los precios son más bajos, los sueldos lo son también, de modo que la diferencia efectiva no siempre resulta tan favorable como parece. 

Con el coste medio de una vivienda muy por encima de los ingresos anuales, el acceso a la propiedad se ha transformado en un horizonte que supera incluso la vida laboral completa de muchos trabajadores.

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