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Sucesos

Así era la trama que prostituía a menores en Almería: una ‘madame’ de 19 años y hombres en busca de sexo y fetiches

La acusada de prostituir a menores en Almería reconoce que mediaba con clientes para prácticas fetichistas

Primera sesión del juicio contra diez acusados de prostitución de menores en la Audiencia de Almería.

EUROPA PRESS
17/2/2026

Primera sesión del juicio contra diez acusados de prostitución de menores en la Audiencia de Almería. EUROPA PRESS 17/2/2026La Voz

Víctor Navarro
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Buscaban ganar algo de dinero, “aquel que sus padres no le daban”, con esa motivación, sostiene a la Fiscal la joven sobre la que pesa una acusación de haber prostituido a sus amigas y a su hermana, cuando éstas eran menores de edad.

El relato comienza a través de una experiencia personal cuando ella misma se inscribió en una web de fetichismo en el que se contrataban servicios como “chupar los pies por 50 euros”. Esta vivencia fue compartida a sus amigas hasta que pronto se convirtieron en parte de un entramado que involucraba fetichismo, apodos en internet y encuentros concertados a través de la red en diferentes puntos de la provincia y en los que se acusada además a de agentes de la ley: un policía Local de Adra y otro de Almería.

La joven explicó ante la Audiencia Provincial cómo facilitaba citas para sus amigas y su hermana, todas menores de edad en aquel momento, con clientes que ella identificaba únicamente por alias como “Chiquito”, “Pies”, “El Sumiso” o “Señor X”.

Yo no veía nada malo en que nos chupasen los pies…”, señaló, sosteniendo que, tras su primer encuentro, que transcurrió sin incidentes, decidió compartir la experiencia con el resto. Mientras declaraba ante la fiscal y a las preguntas de su defensa sostenida por la abogada Mónica Moya, la joven se quebraba en su testimonio. “Era una estúpida que veía dinero fácil y ahora me digo que no sé cómo pude hacerlo”, describiendo su papel como presunta intermediaria.

Prácticas

Antes de involucrar a sus amigas y a su hermana (con edades comprendidas entre los 14 y 17 años), la joven reconoció ante el fiscal que ella misma mantuvo encuentros con tres de los acusados. Los clientes buscaban servicios en los que no se consumaba el sexo, pero sí se realizaban otras prácticas de diversa índole como “sadomasoquismo extremo”, “quemaduras con cera”, “masturbación con los pies” y sexo oral hacia las chicas.

Según la declaración de la acusada, todo funcionaba como un plan entre amigas que buscaban ganar algo de dinero. Ella pactaba los servicios con los clientes y acompañaba a las chicas al lugar de los encuentros.

En ocasiones, participaba solo una o dos, varias, o incluían al novio de una de ellas. Durante los transportes, la procesada explicó que por edad, era ella quien llevaba a las amigas a los servicios, incluso a veces iban todas juntas apoyándose mutuamente. “

La procesada dio a entender que las menores aceptaban formar parte de este negocio, en el que lo máximo que se cobraba por servicio era 80 euros. “Para mí, 80 euros era mucho”, señaló. Según relató, al finalizar la cita las chicas regresaban a casa o iban a cenar juntas a un establecimiento cercano.

Hacían saber que las chicas eran menores, sin decir la edad

Un punto relevante de la declaración de la procesada es que afirmaba informar a los clientes de que las chicas eran menores, sin especificar edades, pero “diciendo la verdad”, según sus palabras. Tanto ella como el Guardia Civil que participó en la investigación describieron que las jóvenes no estaban desarrolladas físicamente y tenían un “aspecto infantil”.

La acusada también relató que, en una ocasión, asistió a un encuentro de tipo masoquista acompañada de otras chicas. Según su declaración, el cliente la volvió a contactar para otra sesión, pero no con ella: “Decía que estaba muy vieja, cuando tenía 19 años”.

Clientes VIP

La acusada explicó que, efectivamente las citas que ella gestionaba con los clientes, se llevaba un porcentaje, pero, que en ocasiones eran las propias menores las que interactuaban con los clientes de forma “independiente”. Relató el caso de ‘Chochito’, por ejemplo: “E. contactó con Chiquito. Ella me pasaba el teléfono porque pagaba muy bien. Era nuestro cliente VIP porque pagaba mucho”. 

Según la acusada, los encuentros se produjeron en 2019 con este cliente. “Repetimos varias veces”. La declarante explicó a la sala que los encuentros con Chochito y uno de las chicas, no siempre ella obtenía beneficios, “quedaba por su cuenta y no me decía nada. Pero cuando yo las gestionaba me llevaba el 40 o 50%". Estos encuentros se producían en Húercal de Almería, en un lugar donde las farolas no ofrecen mucha luz al estar debajo del puente de Viator. Allí en una furgoneta, 'Chochito' y la menor mantenía su encuentro que duraba mas o menos una hora.

Una sesión en casa con música relajante

Respecto a Chiquito, otro de los acusados, los contactos se produjeron a través de Pasión.com, “fue de los primeros. Creo que tenía un anuncio”. La acusada y una de las chicas fueron al domicilio de Chiquito donde éste les chupó a las jóvenes los pies. “Nos ponía música. Todo fue bien. Entonces comenzó a ir otra de las chicas, cuando le informaron de como había transcurrido la sesión”.

La acusada no se acordaba de los nombres de clientes en aquel 2019. “Es que por nombres...eran muchos”. A algunos no los veía si no contactaban con ella o “no los he visto en persona”.

Según la acusada, uno de los clientes (alias Sumiso de...) era con el que la relación se mantuvo más continuada, ya que vivía cerca de ellas, y acudían con frecuencia a su domicilio “A veces íbamos todas juntas y otras no, depende”.

Juegos con diana y dardos

La joven relató que en estos encuentros se practicaban juegos, que en ocasiones incluían castigos físicos, y que participaba en sesiones de tipo sexual pero sin la consumación del acto. “Tirábamos a una diana, si salía un 12, pues eran 12 azotes. Nos practicaba sexo oral, juegos, cosas así”. La acusada reconoció haber mantenido encuentros con este cliente antes de que las demás chicas se involucraran. Y explicó que tenía constancia de que las chicas “por su cuenta” tuvieron otros encuentros con ‘Sumiso de…’ “Tenía el número de todas”.

"El más extremo"

Uno de los episodios más istriónicos que relató la acusada fue el que concierne a otro de los acusados, “el más extremo” explicaba la joven ante el Tribunal. Refiriéndose a que éste, contrataba servicios de coprofilia o lluvia dorada. Al primer encuentro con este cliente, acudió la acusada junta al novio de una de las menores. Señaló que tras estos servicios el hombre solicitó que “prefería a una de las niñas, que le gustaba más”, señala la acusada en sala.

Arrepentida

La acusada reconoció sentirse arrepentida y rompió a llorar durante su declaración. Explicó a las preguntas de su abogada, Mónica Moya, que colaboró en todo lo posible con la Guardia Civil, facilitando el volcado de su teléfono móvil y la revelación de los datos de sus clientes para poder identificarlos. Un agente que compareció como testigo corroboró esta versión.

La joven también aseguró que, en todo momento, respetó la voluntad de las menores. Relató que llegó a decirle a una de ellas que, si no quería participar, podía marcharse, y negó haber obligado a ninguna de las adolescentes a prestar servicios. “Cada día de mi vida me arrepiento. Jamás he agredido ni amenazado a las chicas, son mis amigas”, afirmó ante el tribunal, con la voz quebrada.

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