‘Canas rebeldes’, el grafiti del Paseo Marítimo de Almería que reivindica la libertad a cualquier edad
El mural es un encargo de una familia para embellecer el lateral de su vivienda, que da a la playa

Nauni 69, uno de los autores del mural 'Canas rebeldes', junto a Danklabara.
Hay un lugar en el Paseo Marítimo de Almería, al final de la Calle Punta Negra, en el que, todos los días y a cualquier hora, tres mujeres mayores pasean por la orilla de la playa, en bañador y con las olas cosquilleándole los dedos de los pies.
Una escena cotidiana que bien podría encontrarse en cualquier otra ribera española si no fuese porque se trata de una estampa plasmada con verdadero talento en una de las blancas paredes del corredor y por aquello que ocupa las manos arrugadas de las protagonistas: tres tablas de surf.
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Un regalo para la ciudad de Almería
El mural, elaborado a cuatro manos por los grafiteros Nauni 69 y Danklabara, nace de la iniciativa de una familia particular que decidió rehabilitar una pared muy visible, situada en uno de los accesos simbólicos al Levante almeriense. Tras limpiar el muro de firmas y pintadas, optaron por transformarlo en una imagen artística abierta a toda la ciudad.
"Han querido regalar a Almería una estampa divertida. Que cuando alguien esté caminando por el Paseo Marítimo de El Zapillo puedan disfrutar de estas tres señoras que van con sus tablas de surf", explica Nauni. La intención es clara: sorprender y acompañar con una escena cotidiana y alegre.
La escena del mural parte de una fotografía propuesta por la propia familia. A partir de ella, los artistas han aportado un componente íntimo y emocional: "La foto nos gustaba mucho, pero hemos podido modificar cosas. El cambio más significativo ha sido el de la mujer que encabeza la fila. Está basada en la madre de mi clienta, que vive en esta vivienda", revela Nauni. Las otras figuras completan la escena como personajes anónimos, reforzando el carácter universal de la imagen.
Un muro perpendicular al principal completa la escena. Se trata de una pared residual que había quedado tras el derribo de una casa, lleno de firmas y mensajes ofensivos, "algo que afeaba el conjunto". La solución se encendió en la mente de Nauni, quien, como regalo a la familia, prolongó la estampa con un nuevo personaje: "Es un señor tumbado en la playa disfrutando del solecito. El bañador además es un guiño local, está dedicado a un grafitero de aquí, de Almería", admite.

Muro extra diseñado por Nauni.
El mensaje del grafiti
Si bien la familia no tiene relación directa con el surf, sí tiene un vínculo especial con el mar y la playa: "Llevan toda la vida viviendo a menos de 100 metros de la orilla", señala el artista, para el que, más allá de ese amor por el Mediterráneo, la escena transmite un mensaje que rompe estereotipos: "Reivindica la libertad y el disfrute sin límites impuestos. Te hace ver que no hay edad para nada, que nunca es tarde para hacer lo que queremos".
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Al tratarse de un encargo privado, el proceso creativo tiene límites, pero también margen de maniobra; y así lo han sentido Nauni y Danklabara: "Tienes una exigencia: que le guste a la persona que te lo ha encargado. Normalmente confían mucho en nosotros, nos dejan trabajar muy bien".
Un museo al aire libre
Tras muchos botes y sprays, vistosos colores y un trabajo concienzudo, el mural ya forma parte del paisaje del paseo; un paisaje que ya ha despertado una respuesta muy positiva entre vecinos y viandantes. "Todo el mundo está haciendo fotos, la gente nos da la enhorabuena". Así, lo que comenzó como una idea para embellecer el lateral de una vivienda, hoy se integra en la experiencia cotidiana de El Zapillo, donde la gente disfruta de su paseo y de la complicidad entre las tres mujeres.
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Para el artista, el arte urbano es, ante todo, un motor social y cultural que transforma la ciudad en un museo al aire libre, accesible a cualquier hora y para cualquiera. Murales pensados para acompañar los paseos cotidianos, convertir calles en puntos de encuentro y generar pequeñas "peregrinaciones" urbanas de quienes los buscan y los recorren.
Más allá de interpretaciones complejas, el objetivo final es sencillo y directo: provocar una sonrisa, alegrar el día a quien se cruza con la obra casi por sorpresa. "Lo que más me gusta es que lo vea y se te escape una sonrisa", resume, reivindicando un arte que habita la ciudad y conecta con las personas desde la emoción más inmediata.