Hablan los puntos: el Almería vive en ascenso directo
Es lo que pide todo aficionado: ver a su equipo competir, ganar, sumar e instalarse en lo más alto de la clasificación

Sergio Arribas celebrando el segundo gol ante el Burgos que anotaba Miguel.
LA OPINIÓN DEL DÍA: Hubo un tiempo no tan lejano en el que todo eran dudas. Dos intentos fallidos de ascenso en el Play Off, una dolorosa noche ante el Málaga y la sensación de que el fútbol le debía algo a una provincia entera. Aquellas heridas siguen en la memoria, pero el presente invita a mirar hacia delante. El Almería ha dejado de vivir pendiente de los fantasmas para centrarse en una realidad mucho más agradable: competir cada semana, sumar puntos y ocupar el lugar que corresponde a un aspirante al ascenso.
Las cuentas todavía no ascienden a nadie en noviembre, pero ayudan a entender el camino. Nueve jornadas de Liga sin perder, una victoria trabajada en la Copa del Rey y cuatro semanas consecutivas en posiciones de ascenso directo. Han dolido los empates ante Oviedo y Eibar porque dejaron escapar cuatro puntos cuando la victoria parecía cerca, pero el Almería sigue avanzando. Y mientras otros miran los defectos, la clasificación sigue enviando el mismo mensaje: este equipo está arriba por méritos propios.

Cipenga anotando gol ante el meta del Burgos, Cantero.
Del desencanto a la confianza
El fútbol cambia más deprisa de lo que parece. Hace unos meses el golpe del Play Off y la eliminación ante el Málaga alimentaban la decepción de una afición que veía escapar el gran objetivo. Hoy la situación es bien diferente. El equipo de García Pimienta ha recuperado la confianza, la credibilidad y la capacidad de competir en cualquier escenario. No todo sale perfecto, pero cada jornada deja la sensación de estar ante un bloque fiable.
Un equipo que no se aprende de memoria
Una de las grandes virtudes del actual Almería es que nadie tiene el puesto asegurado. El entrenador mantiene enchufada a toda la plantilla y las alineaciones demuestran que las oportunidades están repartidas. Esa competencia interna eleva el nivel colectivo y evita acomodamientos. Ya no existe un once grabado en piedra porque el rendimiento manda por encima de los nombres. Y cuando todos se sienten importantes, el equipo gana recursos para afrontar una temporada larga y exigente.

El Almería que diseña García Pimienta tiene motivos para celebrar.
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Carlos Miralles
La respuesta llegará en primavera
Solo el tiempo dictará sentencia sobre los empates de Oviedo y Eibar. Quizá dentro de unos meses se recuerden como puntos valiosos o tal vez como una ocasión perdida para abrir más distancia. Lo que hoy parece evidente es que el Almería transmite fortaleza. Solo ha perdido dos partidos, ambos de forma consecutiva ante Tenerife y Sabadell, compite con solvencia en casa y lejos del Mediterráneo ha dado un salto enorme respecto a la pasada campaña. Hay licencia para soñar, pero sin perder de vista una verdad innegociable: esto sigue siendo muy largo. Mientras tanto, hablan los puntos. Y los puntos dicen que el Almería vive en ascenso directo.