La Voz de Almeria

UD Almería

El Almería cambia el colchón por el saco de dormir

El equipo de Pimienta tenía en su mano cerrar la jornada 12 con seis puntos de ventaja sobre el tercero pero el partido se le hizo largo

Los jugadores del Almería celebrando el gol de Quim Junyent.

Los jugadores del Almería celebrando el gol de Quim Junyent.LaLiga

Tony Fernández
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El fútbol tiene la capacidad de transformar una noche excelente en una sensación agridulce en cuestión de segundos. La UD Almería acariciaba un triunfo de enorme valor en Eibar cuando Quim Junyent adelantó a los rojiblancos. No era solo una victoria en uno de los campos más exigentes de la categoría. Aquel marcador colocaba al equipo de García Pimienta con seis puntos de ventaja sobre el tercer clasificado y reforzaba una plaza de ascenso directo que empezaba a tomar forma con autoridad. Pero el gol de Pejiño cambió el colchón por un saco de dormir.

Durante muchos minutos, el plan salió a la perfección. El Almería supo competir, sufrir y proteger una renta mínima ante un rival directo que jamás bajó los brazos. Pero cuando parecía que el colchón estaba preparado para pasar una noche tranquila, apareció el cañón de Pejiño. Su disparo devolvía al Eibar a la pelea, reducía la ventaja rojiblanca y convertía una victoria estratégica en un empate que deja más preguntas que celebraciones.

Quim Junyent firmó un gran partido anotando su primer gol.

Quim Junyent firmó un gran partido anotando su primer gol.LaLiga

El valor oculto del gol de Quim

Cuando Quim encontró el camino del gol, el Almería no solo ganaba un partido. Ganaba distancia. La clasificación empezaba a dibujar una frontera importante entre los rojiblancos y sus perseguidores. En una categoría tan igualada, seis puntos equivalen a dos jornadas completas y representan mucho más que una simple cifra.

Los técnicos suelen repetir que nadie asciende en otoño y que la temporada es demasiado larga para sacar conclusiones definitivas. Tienen razón. Pero también es verdad que las ventajas se construyen poco a poco y que algunas victorias valen más por el rival al que golpean que por los tres puntos que suman. El tanto de Quim era justamente eso: una oportunidad para abrir hueco y dejar tocado a un adversario directo.

García Pimienta acariciaba una victoria que se resistía en Ipurúa.

García Pimienta acariciaba una victoria que se resistía en Ipurúa.LaLiga

La Segunda no perdona un despiste

El Eibar respondió como hacen los equipos llamados a pelear arriba. Apretó, insistió y fue empujando poco a poco al Almería hacia su territorio. La defensa rojiblanca resistió durante muchos minutos con una actuación colectiva de mérito. Hubo ayudas constantes, solidaridad y compromiso para sostener una ventaja que parecía suficiente.

Sin embargo, el fútbol castiga los pequeños errores con máxima dureza. La acción del empate resulta especialmente dolorosa porque parecía controlable. Pejiño encontró el espacio necesario para perfilarse y un futbolista con semejante golpeo no suele desaprovechar una invitación así. El disparo fue extraordinario. La concesión previa, evitable.

Toda la experiencia de Arbilla ante un emergente Quim de solo 19 años.

Toda la experiencia de Arbilla ante un emergente Quim de solo 19 años.LaLiga

Orgullo hasta el último suspiro

Lo mejor para el Almería fue comprobar que el golpe no tumbó a un equipo que sigue mostrando personalidad. Lejos de conformarse con el empate, los rojiblancos reaccionaron. Buscaron el segundo gol y volvieron a merodear el área armera con la intención de recuperar lo que se les escapaba. La última gran ocasión llevó la firma de Gui Guedes. El balón encontró el camino correcto, pero se topó con la madera cuando el partido agonizaba. Fue la imagen perfecta de una tarde en la que el Almería estuvo a centímetros de llevarse un premio mucho mayor.

Por eso el punto deja dos lecturas. La fría dice que empatar en Ipurua siempre es positivo. La emocional recuerda que el equipo rojiblanco tuvo entre las manos una victoria que valía más de tres puntos. Porque el gol de Quim permitía dormir sobre un colchón de seis puntos respecto al tercero. Y cuando apareció Pejiño, el Almería tuvo que conformarse con un saco de dormir bastante menos cómodo.

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