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Cómo nació y sobrevivió el bar que da vida a una esquina de Almería desde hace más de 40 años

El New Siena es un lugar que ha logrado sobrevivir durante décadas, pasando de mano en mano, y sirviendo tapas de toda la vida

Rut de las Heras, junto al equipo actual del bar.

Rut de las Heras, junto al equipo actual del bar.Elena Ortuño

Elena Ortuño
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El latido de un barrio en ocasiones se encuentra en sus parques, en una casa que siempre tiene las puertas abiertas o entre las palomitas de una sala de cine. En el caso del Casco Antiguo de Almería y, en especial, en la calle Pedro Jover con Alborán, el corazón se encuentra en la solera de las cuatro paredes que conforman el bar Siena, punto neurálgico del vecindario desde los 80, años arriba, años abajo. 

Recuerda Pepita, una de las primeras propietarias del bar junto a su marido, Juan, que el Siena ya estaba abierto cuando se mudó a La Palmilla, en 1982. La pareja, con experiencia previa en hostelería (había trabajado en el Bahía de Palma, y después regentado El Recreo, en Pescadería), se hizo cargo del establecimiento en 1986, tras recoger el testigo de su anterior dueño. 

Lo que Pepita no sabe explicar es el origen de su nombre. Un misterio que sigue sin resolverse más de cuatro décadas después: ni los clientes de toda la vida ni quienes estuvieron al frente del bar durante años conocen la respuesta.

Lo que sí rememora la almeriense es cómo era aquel barrio en el que se sitúa el Siena; un lugar en el que los críos corrían por las calles, jugaban sin que sus padres tuviesen que preocuparse en demasía y donde la Virgen de las Angustias recorría la calle en una procesión que ya no pasa por allí.

La calle Pedro Jover nace en la esquina con el Hospital Provincial y desemboca frente al Cuartel de la Misericordia.

La calle Pedro Jover nace en la esquina con el Hospital Provincial y desemboca frente al Cuartel de la Misericordia.

En aquel barrio de trabajadores y pensionistas, solo el bar se ha mantenido imperturbable ante el paso del tiempo. Si bien es cierto que ha ido pasando de una mano a otra, la esencia del local se ha mantenido hasta el punto de que incluso su enigmático nombre se ha querido dejar. "Solo un dueño, posterior a la regencia de Juan y mía, quiso cambiar mínimamente el nombre, añadiendo 'New' (Nuevo) delante de Siena. Hoy se llama New Siena", relata Pepita. 

Costumbres que perduran

Hace tiempo que Juan y Pepita no están al frente del bar. Hoy lo hace Rut de las Heras, con una simpatía y cercanía que pareciese que lleva tras la barra del Siena toda la vida. Y, sin embargo, no hay mañana que la pareja de almerienses no vayan a tomarse su café a primera hora: "Nuestra rutina siempre ha sido bajar al bar nada más levantarnos. Eso no lo hemos cambiado, aunque hoy seamos clientes y no camareros", reconoce con cariño Pepita.

Como ellos, Leo, Paco, María, Chelo y un largo etcétera de vecinos que han frecuentado el barrio desde niños y que hoy, tras su jubilación, siguen acudiendo al pequeño local para bromear, comentar las noticias que aparecen en el silenciado televisor de la esquina o recordar aquel tiempo pasado en el que correteaban entre las mesas del bareto mientras jugaban al pilla-pilla de chiquillos. Casi podría decirse que funciona como un confesionario: "Aquí todo el mundo llega y te cuenta tanto sus alegrías como sus penurias", reconoce Rut, encogiéndose de hombros.

Leo, Paco, María y Chelo, clientes habituales del bar, reunidos alrededor de una de las mesas a la hora del desayuno.

Leo, Paco, María y Chelo, clientes habituales del bar, reunidos alrededor de una de las mesas a la hora del desayuno.Elena Ortuño

En un principio, los hombres mataban las tardes jugando a las cartas y al dominó tras arduas mañanas de trabajo. Hoy, esos mismos parroquianos siguen sin fallar ni un solo día. Pero también pasan aquellos que, por tener que realizar alguna gestión en el casco antiguo de Almería, caminan por delante del local y se ven atraídos por el reconfortante aroma de sus comidas de cuchara, sus tapas caseras y, si es fin de semana, por su arroz.

Cuando el Siena cerró

El New Siena es una de esas mecas de la comida tradicional que nació y sobrevivió. Miren si sobrevivió que hoy, casi medio siglo después, sigue en pie. Y, sin embargo, este comienzo de titular que desde LA VOZ cogimos para nuestra serie de artículos sobre los bares más míticos de Almería encierra una sutileza: que un negocio continúe abierto hoy en día no significa que no haya tropezado por el camino.

Fachada del New Siena, en la calle Pedro Jover con Poniente.

Fachada del New Siena, en la calle Pedro Jover con Poniente.Elena Ortuño

La piedra en el zapato del Siena llegó en 2024, cuando su dueña de por aquel entonces, a la que Pepita y Juan le tenían alquilado el bar, tuvo un accidente de coche que la obligó a cerrar durante un par de años. "Con el bar inactivo, la calle estaba desierta. Todo el mundo preguntaba cuándo abriría de nuevo el Siena", recuerda Pepita con nostalgia.

Cuando Rut decidió retomar el negocio, no solo significó recuperarlo. También supuso devolver el movimiento, la energía... la vida, en definitiva, a esa parte de la calle. "Enseguida volvió a llenarse esto. Siempre estamos a tope", cuenta contenta la joven de las Heras.

El 'drama' de los domingos

Ese drama que se instauró en el barrio durante la época más difícil del New Siena se asoma, a veces, los domingos. El día del Señor era uno de los momentos más fuertes del bar. Por eso, el cierre semanal actual durante esa séptima jornada es difícil de tragar para los vecinos. "Cuando el Siena está cerrado, mi familia y yo tenemos que desplazarnos hasta otros bares que están más lejos. Es un follón", relata Leo, uno de sus comensales más leales.

Rut responde con una sonrisa, bromeando. Se encoge de hombros ante las quejas cariñosas de sus clientes. Ellos saben que el personal del bar necesita descansar. Y ella es consciente de que, aunque el domingo sus comensales rompan su fidelidad para irse a otro bar, el lunes, cuando suba la persiana, estarán allí de nuevo, esperando su café humeante y una buena tostada crujiente.

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