Álvaro, el directivo de Cosentino que sobrevivió a la tragedia de Urda: "Un día tras otro con la imagen del dolor"
El director general corporativo de la compañía almeriense deja testimonio en sus redes sociales de la "inmensa dignidad" que afloró "entre los hierros rotos"

Álvaro de la Haza, directivo de Cosentino, viajaba en uno de los trenes del accidente de Urda.
Hay imágenes que difícilmente se borran de la memoria, que quedan guardadas para siempre y que dejan una marca que dificilmente puede borrarse por mucho tiempo que pase. Álvaro de la Haza, director general corporativo de la empresa almeriense Cosentino, fue testigo de algunas de ellas el pasado miércoles, 28 de octubre, cuando los dos trenes de alta velocidad que circulaban por la provincia de Toledo protagonizaron el trágico accidente ferroviario de Urda.
El directivo de la multinacional almeriense viajaba en uno de los convoyes y, al contrario que decenas de personas que también se habían montado en esos trenes, consiguió salir ileso. Ahora, tres días después de una catástrofe que ha dejado al menos 69 fallecidos, ha compartido un testimonio que pone rostro al sufrimiento de las víctimas y a los momentos de enorme tensión vividos tras la colisión.
"Yo también iba en ese tren, salí ileso. Quiero enviar un mensaje de condolencia a las familias de las víctimas y dejar testimonio de la inmensa dignidad que vi, aflorando entre los hierros rotos". Así comienza el mensaje de De la Haza, quien lejos de detenerse en las circunstancias de su propia supervivencia, ha querido poner el foco las personas con las que compartió aquellos momentos y en su relato ha conseguido condesar una sucesión de escenas ponen de manifiesto el horror de un accidente que ha conmocionado a España y que ha vuelto a poner el foco sobre la seguridad ferroviaria.
"Una pareja mayor que muere cogida de las manos; un turista joven recién mutilado que espera a ser atendido sin quejarse; un chico que vela a su mujer fallecida y no la deja sola", escribe el directivo almeriense, que con tres imágenes especialmente duras relata, desde dentro, la que es, sin duda, una de las grandes tragedias de España.
El relato también recoge un episodio protagonizado por dos agentes de la Guardia Civil en medio de las labores de emergencia. "Un guardia civil que pide perdón al compañero por haberle dado una orden impaciente, y al segundo, se abrazan", recuerda De la Haza, quien con esta imagen de un gesto breve, casi imperceptible en unas circunstancias extremas, muestra al mundo la presión a la que estuvieron sometidos quienes participaron en las tareas de rescate.
Y el almeriense que logró sobrevivir al accidente ferroviario aprovecha en sus redes sociales para reconocer el esfuerzo de las numerosas personas movilizadas para atender a los afectados: "Decenas y decenas de personas haciendo su trabajo de forma recia, diligente y anónima. Y muchísimos voluntarios acudiendo a servir con toda humildad".
Una tragedia con al menos 69 fallecidos
Cabe recordar que el accidente se produjo alrededor de las 8.53 horas del miércoles 28 de octubre, cuando un AVE de Renfe que cubría el trayecto entre Madrid y Sevilla chocó por detrás contra un tren de la compañía Iryo que permanecía detenido en la vía, a la altura de Urda, en la provincia de Toledo. La violencia del impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones, algunos de los cuales cayeron por un terraplén, y obligó a desplegar un amplio dispositivo de emergencias, con efectivos sanitarios, bomberos, Guardia Civil, personal ferroviario y equipos de rescate.
El balance provisional de la tragedia asciende a 69 víctimas mortales y numerosos heridos. Entre los fallecidos figuran también pasajeros andaluces, en un siniestro que ha golpeado especialmente a las familias de quienes viajaban entre Madrid y el sur de España.
En estos momentos, las causas de la colisión continúan bajo investigación y las pesquisas se centran, entre otras cuestiones, en el fallo registrado en el sistema automático de circulación y en las decisiones adoptadas posteriormente desde el centro de control ferroviario. La investigación deberá determinar qué ocurrió y establecer las posibles responsabilidades.
El accidente de Urda se ha producido, además, apenas nueve meses después de la tragedia ferroviaria de Adamuz, en Córdoba, lo que ha intensificado la preocupación por la seguridad de la red de alta velocidad española.
"Pienso en lo que debe ser una guerra"
Entre todas las reflexiones que deja el mensaje de Álvaro de la Haza hay una que resume especialmente el impacto de lo que presenció aquella mañana: "Pienso en lo que debe ser una guerra: un día tras otro con la imagen del dolor y el grito de la desesperación", expresa en su cuenta de LinkedIn.
La comparación da una idea de la dureza de las escenas que contempló. Para alguien que acaba de sobrevivir a un accidente de esta magnitud, la experiencia de encontrarse de repente rodeado de personas fallecidas, heridos graves y familiares desesperados supone un encuentro con una realidad difícil de asimilar. Un encuentro con el horror que De la Haza compara con quienes viven situaciones semejantes de manera continuada en los escenarios de conflicto.
El director general corporativo de Cosentino, la principal multinacionales de origen almeriense, ha optado por compartir públicamente su experiencia sin convertir su propia supervivencia en el centro de la historia. Son las víctimas, sus familiares y las personas que intentaron aliviar las consecuencias de la tragedia quienes protagonizan su mensaje.
De este modo, el mensaje termina con unas palabras dirigidas a todos los afectados: "Un abrazo lleno de respeto y cariño para los afectados. NUNCA MÁS".
Un deseo que adquiere especial significado después de dos graves accidentes ferroviarios en España en menos de un año y que cierra el testimonio de un superviviente que, tres días después del siniestro de Urda, ha decidido recordar públicamente no tanto que consiguió salvar la vida como a quienes la perdieron y a quienes quedaron marcados por la tragedia.