La Voz de Almeria

UD Almería

El Almería se hace de plastilina en el 87

Ante Oviedo y Eibar volaron cuatro puntos en el tramo final y el equipo de García Pimienta deja una duda inquietante: sabe competir, pero no termina de cerrar los partidos

Pejiño y sus goles al Almería: la pasada temporada con Las Palmas y esta con el Eibar

Pejiño y sus goles al Almería: la pasada temporada con Las Palmas y esta con el EibarLaLiga

Tony Fernández
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LA OPINIÓN DEL PARTIDO: El fútbol suele disfrazar las sensaciones detrás de los resultados. Un empate en Ipurúa aparece en cualquier clasificación como un buen punto. También sumar ante el Real Oviedo, uno de los candidatos a todo esta temporada. Sobre el papel parece una cosecha razonable para un equipo que aspira al ascenso. Pero el fútbol no se juega sobre el papel sino sobre el césped y ahí la historia cambia bastante.

Porque el Almería no ha empatado dos partidos cualquiera. El Almería ha dejado escapar dos victorias. Primero fue Jacobo en el Mediterráneo y después Pejiño en Eibar. Dos nombres propios, dos acciones finales y una misma consecuencia: cuatro puntos menos en la cuenta de un aspirante al ascenso directo. Lo que podía ser un golpe de autoridad se ha transformado en una sensación de oportunidad perdida que nadie termina de quitarse de la cabeza. García Pimienta decía en la previa de Eibar que el partido serviría para medir de qué pasta está hecho este Almería. La respuesta fue magnífica durante 87 minutos. La que llegó después dejó muchas dudas.

Arambarri y Pimienta se saludan antes del partido en Eibar.

Arambarri y Pimienta se saludan antes del partido en Eibar.LaLiga

El decálogo rojiblanco

  1. El empate sabe mejor en la clasificación que en las sensaciones
  2. El Almería tenía la victoria en la mano hasta el minuto 87
  3. Pejiño castigó una desconexión que no puede repetirse
  4. Antes fue Jacobo en el Mediterráneo y después Pejiño en Ipurúa
  5. Los rojiblancos han dejado escapar 4 puntos en los minutos finales
  6. García Pimienta debe revisar la gestión de los finales de partido
  7. El Eibar también golpeó dos veces la madera y avisó del peligro
  8. El equipo compite bien ante rivales directos por el ascenso
  9. Cerrar partidos es la gran asignatura pendiente del Almería
  10. En mayo pueden echarse de menos estos cuatro puntos

De equipo sólido a equipo blando

Hasta el minuto 87 de Ipurúa el Almería parecía un equipo de acero. Serio, concentrado, ordenado y capaz de competir en uno de los campos más incómodos de la categoría. Un equipo preparado para ganar donde casi nadie lo hace y para enviar un mensaje al resto de aspirantes al ascenso. Sin embargo, en apenas un instante toda esa fortaleza se desmoronó. Pejiño encontró espacio para armar el disparo y colocó el balón en la escuadra. Un golazo. De esos que levantan al estadio. Pero también una jugada que invita a la reflexión porque cuando los puntos valen oro los detalles dejan de ser pequeños.

García Pimienta felicitaba a su equipo por el esfuerzo.

García Pimienta felicitaba a su equipo por el esfuerzo.LaLiga

Cuatro puntos que pueden ser decisivos

Lo preocupante no es el empate de Eibar. Lo preocupante es que se suma al del Oviedo. Son dos partidos de la misma naturaleza. Ventaja en el marcador, control del escenario y golpe final del rival. La clasificación dirá que el Almería ha sumado dos puntos ante dos equipos fuertes. La realidad competitiva cuenta algo distinto: ha dejado escapar cuatro. Y esa diferencia es gigantesca cuando se pelea por una de las dos plazas de ascenso directo.

A final de temporada nadie recordará si el empate llegó ante un buen rival o en un campo maldito. Lo único que quedará será la cifra final de puntos. Y ahora mismo hay cuatro que han volado cuando ya parecían guardados en la talega.

Los jugadores del Eibar celebrando el golazo de Pejiño.

Los jugadores del Eibar celebrando el golazo de Pejiño.LaLiga

Una asignatura pendiente para Pimienta

Por eso sorprende que el punto de Ipurúa pueda interpretarse casi como motivo de celebración. Es cierto que el Eibar mandó dos balones a la madera y que el resultado incluso pudo ser peor. Pero esa circunstancia no debe ocultar el debate principal. El Almería necesita aprender a cerrar los partidos. Necesita convertir los últimos minutos en una fortaleza y no en una zona de incertidumbre. Porque ascender no consiste solo en jugar bien. Consiste en proteger ventajas, gestionar momentos y castigar los errores ajenos sin cometer los propios. Ahí está el verdadero examen de García Pimienta y de su equipo. Porque hasta el minuto 87 el Almería parece hecho para ascender. El problema es que cuando llegan los minutos que separan a los campeones de los aspirantes, se hace de plastilina. Y así ya han volado cuatro puntos que pueden valer una fortuna en mayo.

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