La Voz de Almeria

UD Almería

Dos parones, cuatro puntos menos para el Almería

Dos interrupciones largas cambiaron partidos que tenía bajo control y acabaron costándole cuatro puntos en una semana

Los jugadores del Almería celebrando el gol de Quim en Eibar.

Los jugadores del Almería celebrando el gol de Quim en Eibar.UD Almería

Tony Fernández
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El fútbol vive de momentos, de inercias y de estados de ánimo. Hay equipos que dominan desde la posesión y otros que lo hacen desde la intensidad. El Almería de García Pimienta estaba consiguiendo ambas cosas hasta que dos jornadas consecutivas le demostraron que existen factores imposibles de prever. Frente al Oviedo y ante el Eibar, cuando mejor estaba sobre el césped y tenía el partido donde quería, llegaron dos interrupciones prolongadas que alteraron por completo el escenario. El resultado final fue el mismo: dos empates y cuatro puntos menos.

No se trata de buscar excusas ni de señalar a las circunstancias como únicas responsables. Los rivales también se detienen y ambos equipos vuelven a empezar desde el mismo punto. Pero el fútbol no entiende solo de reglamentos. También va de dinámicas. Y en apenas una semana el Almería pasó de dominar dos partidos a sufrirlos después de sendos parones que cambiaron el ritmo, el contexto y hasta el estado emocional de cada encuentro.

Ante el Oviedo la lesión de Cid Camacho paró el inicio de la segunda mitad.

Ante el Oviedo la lesión de Cid Camacho paró el inicio de la segunda mitad.Juan Sanchez Fotografia

El Oviedo encontró aire

Todo parecía encarrilado en la undécima jornada. El Almería ganaba por 2-0 al Oviedo y transmitía esa sensación de equipo superior que controla el marcador y el juego. El descanso aparecía como la antesala de una segunda mitad relativamente tranquila. Pero entonces surgieron los problemas. El árbitro fue avisado de una incidencia en la sala VAR y, además, las molestias físicas de Cid Camacho obligaron a prolongar una situación que inicialmente parecía breve. Los minutos fueron pasando y el partido quedó suspendido en una especie de limbo competitivo.

El efecto fue inmediato. Tras la reanudación apareció otro encuentro. El Oviedo regresó mucho más agresivo, adelantó líneas y comenzó a encerrar al Almería cerca de su área. Los rojiblancos perdieron control y fluidez. Lo que era una ventaja sólida terminó convirtiéndose en una remontada visitante frustrada solo a medias. Jacobo marcó dos goles en muy poco tiempo y el empate dejaba al Almería sin dos puntos y sin liderato.

En Eibar se volvía a parar el partido por la caída de un seguidor del Almería.

En Eibar se volvía a parar el partido por la caída de un seguidor del Almería.LaLiga

Ipurúa repitió la historia

La siguiente jornada parecía destinada a borrar aquel tropiezo. El Almería comparecía en Eibar con personalidad y un plan muy claro. Incluso logró adelantarse gracias al gol de Quim Junyent en los mejores minutos del conjunto rojiblanco. Cuando el partido estaba donde quería García Pimienta llegó una nueva interrupción. La caída de un aficionado del Almería obligó a detener el encuentro durante un largo periodo y los equipos tuvieron que retirarse al vestuario.

La preocupación por el estado del seguidor eclipsó cualquier otra cuestión. Pero una vez recuperada la normalidad competitiva volvió a repetirse el mismo patrón. El Eibar creció, el Almería perdió mando y el encuentro se equilibró de forma evidente.

Todo iba bien en Eibar hasta la celebración del gol del Almería.

Todo iba bien en Eibar hasta la celebración del gol del Almería.UD Almería

Los parones también juegan

Las clasificaciones suelen decidirse por pequeños detalles. Un rebote, una expulsión o una lesión pueden modificar una temporada. En apenas siete días el Almería ha descubierto otro factor determinante: las interrupciones prolongadas. Ante el Oviedo perdió el liderato. Frente al Eibar dejó escapar la posibilidad de abrir una ventaja de seis puntos sobre el tercer clasificado. Cuatro puntos menos que duelen especialmente porque llegaron cuando el trabajo parecía encaminado.

Los parones afectan a todos, pero no siempre perjudican por igual. Hay equipos que encuentran una segunda oportunidad y otros que pierden el hilo del partido. Al Almería le ha sucedido dos veces seguidas y de la forma más dolorosa posible. Porque mientras la clasificación habla de dos empates consecutivos, el recuerdo que queda es otro mucho más contundente: dos parones, cuatro puntos menos para el Almería.

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