Pejiño vuelve a disparar contra el Almería
El extremo gaditano ya sacó del ascenso directo a los rojiblancos la pasada temporada y ahora les ha arrebatado el liderato con otro zurdazo decisivo

Pejiño marcando el 1-2 para Las Palmas la pasada temporada.
Hay jugadores que dejan huella en un club vistiendo su camiseta y otros que lo hacen desde la trinchera rival. Pejiño pertenece a esa segunda categoría para la UD Almería. Cada vez que el extremo gaditano se cruza en el camino rojiblanco acaba dejando una factura demasiado elevada. No necesita grandes actuaciones ni una lluvia de ocasiones para resultar decisivo. Le basta un instante, un perfil favorable y esa zurda que ha marcado buena parte de su carrera. El futbolista gaditano vuelve a estar de actualidad porque ha sido protagonista de otro golpe al equipo almeriense cuando peor le venía.
Su nombre vuelve a sonar con fuerza después de su decisiva aparición en Ipurúa. El jugador del Eibar salió desde el banquillo para cambiar el partido con un zurdazo imposible para Andrés Fernández y dejar al Almería sin liderato. No era la primera vez. El recuerdo de aquella tarde frente a Las Palmas sigue muy vivo en el Mediterráneo. Entonces también apareció para arruinar una jornada que acercaba a los rojiblancos al ascenso directo. Dos partidos distintos, dos escenarios diferentes y una misma consecuencia: Pejiño castigando al Almería cuando más duele.
Francisco Jesús Crespo García nació hace 30 años en Barbate, pero para el fútbol siempre ha sido Pejiño. Formado en la cantera del Cádiz, su zurda le ha convertido en un futbolista reconocible allá por donde ha pasado. Extremo de naturaleza, capaz de actuar en ambas bandas y de adaptarse a posiciones más interiores, ha construido una larga carrera profesional gracias a su desequilibrio y a un golpeo de balón diferencial. Una de esas piernas izquierdas que no necesitan demasiadas oportunidades para decidir partidos.

Pejiño celebrando su gol al Almería con Las Palmas en el Mediterráneo.
La tarde que apagó el ascenso directo
La pasada temporada firmó uno de los goles más dolorosos para los intereses del equipo de Rubi. El Almería vencía por 1-0 a Las Palmas y se situaba en posición de ascenso directo. El estadio disfrutaba de una tarde perfecta hasta que el encuentro dio un giro inesperado. Clemente empató el partido y poco después apareció Pejiño.
El extremo, que había comenzado el choque en el banquillo, encontró espacio por la derecha para sacarse un disparo que dejó mudo al Mediterráneo. El 1-2 suponía mucho más que una derrota. Volaban tres puntos fundamentales y también una oportunidad de oro para consolidarse en la pelea por el ascenso directo. Fue uno de esos goles que permanecen en la memoria por todo lo que arrastran consigo.
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De la obra de arte de Quim al golazo de Pejiño: el empate del Almería en Ipurua
Carlos Miralles

En Ipurúa lo volvía a hacer y dejaba al Almería sin liderato.
Otra puñalada en Ipurúa
La historia encontró una nueva página esta temporada. El Almería defendía el liderato en Ipurúa y mantenía una ventaja de seis puntos sobre el Eibar cuando Jokin Arambarri recurrió a Pejiño. El gaditano entró en el minuto 60 y tardó muy poco en dejar su sello. Quim Junyent acumulaba una importante carga física y no pudo evitar que el extremo encontrara la posición ideal para perfilarse. Pejiño levantó la cabeza, armó la zurda y conectó un disparo inalcanzable para Andrés Fernández. Un auténtico golazo que cambió el partido y modificó la clasificación.
UD Almería
El Almería se acostumbra a vivir al límite y suma en un duelo de currantes en Eibar (1-1)
Carlos Miralles
La acción recordó mucho a lo sucedido una semana antes con Jacobo en el partido frente al Real Oviedo. Dos futbolistas con talento para el golpeo, dos situaciones de libertad excesiva y el mismo castigo para los rojiblancos. El Almería pagó caro la falta de vigilancia sobre jugadores capaces de decidir encuentros con una sola acción.
Pejiño no es el jugador que más veces se ha enfrentado al Almería ni el que más goles le ha marcado. Tampoco lo necesita. Ha elegido dos momentos decisivos para dejar su firma. Una tarde le arrebató una posición de ascenso directo y otra le quitó el liderato. Dos disparos bastaron para convertirse en un nombre imposible de olvidar.